D
El amor.
Me desperté, sobresaltada.
Faltaba poco para que amaneciera.
Lo ví.
Me recosté.
Él estaba en el salón, frente al gran ventanal.
Ese salón tenía unas vistas privilegiadas.
Rezaba.
Su rezo justo antes del amanecer.
En esta vida ha habido muy poca gente que me pareciera fascinante.
Él me lo parece.
Me gusta verle rezar.
Soy atea, no comprendo prácticamente ninguno de los actos de fe de los hombres, hacia ninguna religión.
Así es que sospecho que es él, el que me parece interesante, más allá de la religión que profesa.
Tengo una vida complicada.
Él hace que me olvide de casi todo.
Casi.
Estaba intentado descansar, pero el trabajo de A me tenía preocupada.
Había trabajado hasta casi las 3, con el solo propósito de mantener mi mente ocupada.
Necesitaba la confirmación de que todo estaba bien.
Me tocaba esperar un poco más.
Con él, la espera era menos pesada.
Terminó de rezar y guardó sus cosas.
Se dio cuenta que estaba despierta.
Me sonrió mientras se acercaba.
Creo que eso es lo que más me gusta de él. Sabe cuando es muy temprano para hablarme.
Hay gente que cree que puede hablarte a cualquier hora...y no, a mi no.
Mi teléfono vibró y él me dedicó una mueca.
X y A habían mandado confirmación a N, todo controlado. Eso quería decir que en algún momento se había descontrolado, verdad?Joder!
N me contestó un duérmete, justo en el momento que él alcanzaba mi pie izquierdo.
Con tocarme, en alguna parte de mi cerebro se desactivaban las defensas. Este hombre es casi un mago.
Dormir no estaba en mi lista actual de pendientes.
¿Como iba a dormir con ese hombre a mis pies?
Le miré mientras me besaba los pies y sus manos acariciaban mis piernas.
El contraste entre su color de piel y el mio era algo fascinante.
Sus manos llegaron a los tatuajes de mis piernas y siguieron subiendo.
Por norma general duermo desnuda. Me acuesto desnuda. Menos cuando duermo con él.
Me gusta sentir su necesidad de apartar la ropa que se interpone entre los dos.
Y...me pierde lo de comprar ropa interior.
Sus manos se metieron entre mi piel y mi culotte de tul bordado, y como un acto reflejo, separé más mis piernas.
Sus dedos y su lengua se sincronizaron conmigo.
Casi instintivamente mis manos fueron a su cabeza. Le acaricié sujetándole, para que no se apartara de donde estaba.
Lancé un suspiro y él levantó la cabeza.
Me miró y subió hasta mis labios, al tiempo que mis piernas se enrollaban en su espalda.
Nos besamos.
Sin dejar de besarle, le forcé hacia la izquierda, para poder quedarme encima suyo.
Su mano apartó el tul que nos separaba para poder entrar dentro de mi.
Acompasamos nuestros ritmos.
Me sujetó, con fuerza, de las caderas, acompañando a mis movimientos.
Se incorporó lo suficiente para que sus labios llegaran a mi piel y yo metí mis dedos entre su cabello.
Nos dejamos llevar y terminamos juntos con un gemido, que debió de llegar a casa del vecino.
Nos quedamos abrazados.
Ya había amanecido. Pero seguía siendo temprano.
Se adormiló mientras le acariciaba la espalda.
Con la mano derecha saqué el móvil de debajo de la almohada y fui liberando mi brazo izquierdo, para poder escribir.
Mensaje a X: Te queda un día libre, verdad?
-Si. En qué estás pensando?
-Dile a A que te deje en Porto. Nos vemos ahí esta tarde. En el Vincci.
Mensaje a N: Búscame un vuelo a Porto. Y píllanos a X i a mi habitaciones en el Vincci. 😘 Luego te cuento.
Me levanté dispuesta a ducharme y ponerme en marcha.
Pero le dediqué una repasada a H. Le quería, más de lo que era capaz de confesar en voz alta.
El amor .
Ashhh.
Cerré la puerta del baño y enlacé mi Iphone con el reproductor.
Diana Krall y una escapada a Porto.
Planes perfectos
Te habrás quedado a gusto. Jajajajaja
ResponderEliminarPues me supo a poco...voy a dedicarle otro capítulo... :)
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