viernes, 15 de junio de 2018

Capítulo 12

A
Porto

Conducir me había venido bien.
Pero mi estado de ánimo había ido cambiando, a medida que llegábamos a Porto.
La idea de quedarnos, casi todas, en la ciudad me había parecido genial.
Pero conociendo a D, algo me tenía intranquila.
Tenía la sensación de que había algo más que no nos había contado.

Pero por otro lado...Porto me tiene loca.
Me encantan sus calles.
Sus tiendas.
Encuentro mil elementos decorativos a precios increíbles.
Y Luis.
Si, también está Luis.
Ese barman me quita el sueño, literalmente.
En ese balance absurdo, conclusioné, del verbo conclusionar de toda la vida, que estos días iban a ser geniales!

Después de hacer el check in subí directa a la habitación. Necesitaba tumbarme un rato.
Mandé un mensaje a C, prometiéndole un pastel de nata de los que a ella le encantan. Qué menos después de perderse nuestro akelarre.
Me quedé dormida en 0,5.

Cuando volví a abrir los ojos había pasado una hora.
Está claro que necesitaba un descanso.
Descorrí las cortinas, descubriendo un enorme ventanal con unas vistas fabulosas, de un atardecer rosado.
Me senté en la butaca y contesté 16 correos de posibles clientes, 10 mensajes histéricos de 3 novias histéricas, más una suegra, histérica también, y 33 mensajes de whatsapp. La mayoría de ellos de colegas,a los que ya había llegado la noticia de la novia muerta.
Fingí. Va inherente en nosotras, fingir, ocultar o mentir, según se tercie.
Comenté la sorpresa, la estupefacción, lo inverosímil del hecho en cuestión.
En realidad, ya había sacado ese trabajo de mi mente.

Pensaba salir a cenar con mis amigas, reir hasta el desencaje de mandíbula, tomarme unos cuantos de los gintonics de Luis, y tirarme al barman hasta el amanecer.
Dicho así me sonó a título de peli porno y me eché a reir.

Sincronicé mi Iphone con el reproductor de la suite.
Don't stop me now de Queen sonó lo suficientemente fuerte como para poder cantar con ellos.
Hice todo un tributo a Freddie Mercury.
Pero saliendo de la ducha cambié la lista de reproducción, por algo más tranquilo.
Me pusé la ropa interior, escogida con una intencionalidad clara.
Me maquillé dejando los ojos smokey, porque en conjunto con mi pelo corto rubio, quedaba muy, como lo diría, me parecía seductor, y de eso iba la historia.
Justo en el momento en el que me ponía la camisa, alguien llamó a mi puerta.

Era D.
De negro, evidentemente.
El negro prometía ser el color de la noche.
-Pero que ojazos tia!
-Seeee, le he pillado el truquillo a esto del smokey.
Se abrió paso, sin más. Nosotras no nos damos besos de cortesía. Creo que nos parece una gilipollez innecesaria.
Se acomodó en el sofá. Cruzó las piernas y me clavó la mirada.
Pensé que me iba a soltar una bomba.
Algo había, lo sabía.
-¿Recuerdas a Javi?
-¿Qué Javi?
-El de N.
Joder.
-Si, recuerdo a ese gilipollas integral. ¡Suéltalo ya!¿Qué pasa?Nombrar a según que elementos, de subespécies por catalogar, me pone de los nervios.
Se partió de risa. Nuestro humor deja mucho que desear, estoy consciente de ello.
-Lo he matado esta tarde. Lo dijo mientras se comía una chuche de las de cortesía del hotel.
-¿Y ya está? ¿Nada más que contar?
Era un puto parásito. No paso por mi mente nada de nada, más que una especie de alivio. El mundo estaba mucho mejor sin él. Además yo sentía que se saldaban cuentas pendientes.
N nos pidió que nos olvidáramos, pero eso es algo difícil cuando ves a alguien a quién quieres, encadenada a una cama, llena de moratones e inconsciente.
A la mierda Javi.
-Le he pedido a X que me acompañara. Ha sido algo rápido.
Y me contó como lo había encontrado unos meses atrás y como sin tan siquiera darse cuenta, había urdido ese plan.
-Pues no seré yo quien te diga que ha estado mal. Se lo que dijo N, y se que fue su manera de superar todo eso. Pero esta ha sido tu manera de superarlo, y confieso que también la mía. A tomar por culo Javi. No hay más que hablar.
Chocamos nuestras chuches a modo de brindis.
-Y ahora lo importante....ya has avisado al barman noooo??
Nos reímos.
-Clarooooo, ese barman no se puede pasar por alto. Es parada obligatoria.

Me levanté para terminar de vestirme y arreglarme, justo cuando sonaba de nuevo mi puerta. Lancé una mirada a D para que se encargara ella.
-Vaaaleeeee, ya voy yoooo, tu termina tu obra de arte.
Las escuché des del baño, era N.
Se reian.
Al verme entrar N se levantó de un salto y gesticulando como payaso.
-Pero nenaaaaa, estás de muerteeee.¿El barman no?
Era vox populi. Estas brujas tenian demasiada información sobre mi.
-Seeeee, ya sabes que de Porto me quedo con las tiendas de antigüedades y con el barman. Pero mujer, no te quedes solo con eso, cuéntame todo lo jugoso e interesante del Llanero solitario!
D se rió con ganas viendo la mueca de N.
-Puede decir lo que quiera, pero el Llanero está cañón y es simpático.
-Que siiii, que es verdad, que me pone. Confesó N muy a su pesar. De hecho....le he dicho que puede unirse a nosotras después de cenar.
-Bueno, dijimos D y yo a la vez, no hay problema.

X mandó un mensaje al grupo.
-Me falta una puerta a la que llamar. No os habéis ido sin mi, verdad... Guarras!!
Y sonó mi puerta al mismo tiempo que nuestras risas.
-¿Qué pasa aquí, me ocultáis algo? ¿Me estabais poniendo verde? 
-Clarooo, eres nuestro tema preferido. 
Reimos y nos pusimos en marcha.
-Tías, muero de hambreeeeee. Y lo dije en serio estaba hambrienta.

Llegamos al restaurante animadas.
Todas necesitábamos un respiro.
La cena fue de risas y charlas. Mandamos fotos a C, que se cagó en todos los muertos de todas, por no estar con nosotras.
Justo en los postres, que no nos saltamos, N recibió mensaje de su Llanero. Quedamos con él una hora más tarde, en el lounge bar de Luis.
N le mandó la localización, está claro que no quería que se le perdiera. Me provocaba cierta curiosidad ese vaquero.

Fuimos andando al bar.
El aire nocturno nos despejó.
Entramos en el bar casi a la vez y ruidosamente, aunque la música estaba tan alta que no creo que nadie se percatara de nuestra llegada. A excepción del barman...Él si nos vio. Assshh qué guapo estaba cuando sonreía....
D pasó medio cuerpo por encima de la barra para estamparle un beso a MI barman. Las otras dos saludaron con la mano, al mismo tiempo que se sentaban en la barra.
Yo me acerqué a la entrada de la barra.
Me pasó la mano por la cintura y me acercó a él, dándome un beso.
Se acercó a mi oído y me dijo:
-¡Pero qué guapa estás A!
Sonreí juguetona y fui a sentarme con las brujas.
Nos puso lo que quiso, porque ninguna de nosotras le pidió nada.

X estaba de cara a la puerta y viendo a entrar al vaquero, exclamó casi gritando:
-Ya está aquí el Llanero solitario.
Nos reímos ruidosamente.
Luis se giró a ver cuál era el motivo de nuestra exaltación.
Sonrió al pobre que entraba, a modo de solidaridad.
-¡Hola a todas!
-Hio Silver
Todos nos echamos a reir, vaquero incluido.

La noche se cargó de buen humor y gintonics, tal vez, a partes iguales.
Y con la claridad que me proporciona la ginebra, casi podía asegurar que el Llanero solitario había sido cliente mío. Seeeee, yo había preparado su boda.
Él no se acordaba de mi, evidentemente, poca gente recuerda la cara de la florista de la boda.
Yo si me acordaba de él. Pero dejé esa investigación para más tarde.
Mi barman me hizo una señal y le seguí al almacén.

Me pegó a la pared mientras me besaba con deseo.
-Hace mucho calor aquí. Dijo al mismo tiempo que me desabrochaba la camisa.
Sonreí y le dejé hacer, mientras seguía besándole.
Qué bien besa ese hombre.
Me acarició por encima de la ropa interior y apartó el sujetador para liberar mis pechos. El calor del ambiente y las caricias nos pusieron tan a mil, que con una habilidad casi olímpica, me levantó la falda y aprovechándose de la sujeción que nos daba la pared, enlazó mis piernas a su espalda.
Si señor, eso era la clara definición de un buen empotrador.
De ese barman, sus gintonics no eran ni de lejos, lo que más interesante me parecía.
Con sus manos en mis nalgas apartó mi tanga, sabiendo cuánto le deseaba y me penetró.
Me empujó contra esa pared, sin darme un respiro.
Fue algo rápido y bruto.
Pero muy satisfactorio.
No nos dijimos nada. Justo cuando terminamos casi en un susurro me dijo, con su cabeza apoyada en mi hombro:
-Te echaba de menos
-Creo que era mútuo.
Sentí como sonreía, al mismo tiempo que me soltaba. Devolviendo mis pies al suelo.
Me coloqué la ropa e intenté recomponer mi pintalabios y mi cabello.
-Sigues estando perfecta.
Claro que si, guapi. Un cromo estaba hecha.
Pero el hombre era galán, que vamos a hacerle. Le sonreí y salimos del cuartucho.

D que parece un puto policía, con una simple mirada ya me había escaneado entera.
A veces, la odio.
Me sonrío y le saqué la lengua.
Se partía de risa.
Salió a la calle justo cuando yo llegué hasta ellos. Estaba hablando por teléfono.... a las 3 de la madrugada?

N y el vaquero estaban charlando con X.
Pero la verdad es que N parecía cansada.
Cuando D regresó N dijo que quería ir al hotel.
Todos asentimos.
Le dejé la llave de la suite a Luis y me guiñó un ojo.
-No tardo.

Regresamos tranquilamente al hotel.
Sin prisas.
La noche no nos daba miedo.
Bueno, a decir verdad pocas cosas nos dan miedo.
Las cucarachas me ponen frenética, grito y hago ruiditos si se me escapan mientras quiero aplastarlas. Pero creo que eso no es miedo exactamente.

N y el vaquero desaparecieron tras la puerta de la suite.
Me despedí de X y D que quedaron para salir a correr al día siguiente.
¿A correr?¿D?
Estas dos estaban planeando algo, pero yo tenía pensado dormirme muy tarde y despertarme muy bien acompañada.

Ya pensaría en eso al día siguiente.
Esa frase volvió a recordarme a una película, esta vez sin ser porno.
Me había visualizado como Scarlata O'Hara en Tara.
Sonreí mientras cruzaba la puerta de mi habitación y me disponía a esperar a mi Barman.
-A Dios pongo por testigo que nunca volveré a pasar hambre. Lo dije en voz alta y no evité reirme también, en voz alta.

Y aunque ya ninguna de ellas podía escucharme dije:
-Buenas noches brujas. 
Y la puerta se cerró tras de mi.
















































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