O
El puto culo del mundo
Estaba corriendo.
Cómo alma que lleva el diablo.
Cómo si no hubiera un puto mañana.
Joder, el aire no me llegaba a los pulmones.
Mierda.
Bajé la velocidad.
No tenía dónde esconderme.
Debía seguir corriendo.
El aire me quemaba.
Anoté mentalmente la necesidad de que alguien me enseñara a respirar mientras corría.
Vale tenía que parar o moriría.
Pasé justo al lado de un contenedor de ropa usada. Iba a morir de asco, pero tenía que hacerlo. Disparé al cierre trasero de ese contenedor. El silenciador evitó el ruido del disparo...la bala al tocar el metal emitió un ruido, casi imperceptible. Me saqué la chaqueta, dispuesta a cambiar mi ropa por cualquier cosa que encontrara en el interior. Pero estaba casi vacío. Iba a necesitar dieciséis duchas para superar eso, pero me metí dentro. No tenía otra opción. Mis pulmones no iban acorde con mis piernas.
Me acurruqué en el interior y cerré la entrada.
No iban a encontrarme ahí.
No iban a buscarme ahí.
Escuché la moto, pasar y alejarse.
Joder.
Esperé.
Sabía en que parte de la ciudad estaba, pero no conocía las calles, ni tenía idea de cómo librarme de esa difícil situación.
Sintiéndome a salvo, momentáneamente, saqué el móvil. El maps me indicó dónde estaba. En el puto culo del mundo. No dijo eso evidentemente. Pero si tuviera que marcar esa localización sería, seguro, con ese nombre.
Mierda.
Tenía que centrarme en salir de esa zona.
Mandé un mensaje a X, para que me recogiera en una calle donde poder salir fácilmente.
Íbamos a tardar lo mismo en llegar, ella en coche y yo caminando.
Se había terminado el correr.
Divisé un gorro de esos de lana, de los de la bolita.
Recogí mi cabello debajo.
Me saqué mi biker negra. No lloré de milagro.
Me encantaba esa chaqueta, pero no había más remedio.
La cambié por una chaqueta de lana, cargada de mierda.
X me mandó un mensaje. Tardaría 15 minutos a partir de ese momento.
Abrí la portezuela de la caja. Nadie.
Salí.
Cerré como si nada hubiera pasado.
Caminé pegada a las paredes de los edificios. Tranquila, caminando, pero alerta, sin bajar la guardia.
Nadie en las calles.
Sólo un par de gatos.
Llegué al punto de recogida antes que X.
Me resguardé en un portal.
Ni coches, ni motos.
Todo parecía tranquilo.
Vi las luces de un coche de lejos, tenía que ser X.
Di dos pasos hacia adelante, para que me viera y avanzara.
Supo que era yo.
Se detuvo justo enfrente.
Subí al coche en cero coma.
Diossssss.
-Joder O, esto ha salido mal, verdad?
Mierda.
-Mal resulta un eufemismo para describir lo de hoy.
-Pero está muerto... X me miraba de reojo mientras conducía, alejándome de esa noche horribilis.
-Lo está. Pero casi me pillan. Un casi muy casi, me entiendes?
Silencio.
-Estaba acompañado, verdad? Ese capullo...
-He matado a alguien más. Había una chica con él y no he podido dejarla con vida. Chillaba cómo Lara Fabian cantando el puto Adagio. Joder, joder, joder.... ella ha alertado a su escolta de yonquis. Nunca pensé que esos tíos, puestos de todo, corrieran tanto. Y yo, bufff, mierda.
-Apestas O, donde coño te has metido? Se río.
-No sabes la puta gracia que me hace. En un contenedor de ropa usada. He dejado mi biker allí y voy a necesitar una ducha con agua a presión e hirviendo.
-Te dejo en casa y lo hablamos mañana? Estarás bien?
-Si. Ya estoy mejor.
X me miró de soslayo. Mis pintas debían decir lo contrario.
Pero no dijo nada, no me llevó la contraria y sencillamente subió por el camino privado que lleva a mi casa.
-No metas el coche, ya me bajo aquí.
Mandé un mensaje a N dando el ok. Puto ok, lo que me había costado.
Levanté la vista y la mirada de X seguía ahí.
-Estoy bien, de verdad. Mañana habré reseteado y lo de hoy será un mal recuerdo, nada más.
-Vale, ningún dato que debamos saber, nada que debamos arreglar?
Negué con la cabeza.
Fue limpio.
-Hasta mañana X. Y le sonreí
-Báñate O.... se rió.
Vi como su coche se alejaba y se cerré la puerta de mi casa tras de mi.
Crucé el jardín con singular lentitud.
Eché un ojo a la piscina.
Tecleé la contraseña que abría la puerta.
Entré directa a la cocina. Saqué una bolsa de basura grande de uno de los cajones.
Metí dentro toda la ropa que llevaba.
Cogí una copa de vino y una botella del primer vino que pillé.
Enero y hacía un frío del copón, pero salí a la piscina.
En pelotas.
Con un par.
Dejé la copa y la botella en el borde.
Tengo un cobertizo lleno de toallas, bañadores, bikinis y churros piscineros.
Me puse uno de los bañadores y me lleve un par de toallas, que dejé al lado de la botella de vino.
Me tiré al agua y me puse a nadar. Poco a poco fui liberando mi mente. No se si por el frío, por el cansancio....pero mi mente quedó en blanco. Paré justo enfrente del vino.
Descorché la botella y me llené la copa.
Lo probé. Confieso que no entiendo de vinos. Pero este estaba bueno. Me bebí esa copa y la siguiente sin pestañear.
Tengo una piscina de esas infinitas.
Subí al borde y me tapé con las toallas. Iba a pillar una pulmonía, fijo.
Ahí estaba yo, mirando hacia ese infinito, copa de vino en mano. Si, otra.
Visto desde fuera, debería de ser una imagen casi idílica. Puto casi, hay que ver lo mucho que jode.
Coloqué mi cabello enrollado en una toalla.
Iba a cortármelo. Qué coño, iba a raparme.
Mañana.
Por hoy ya había tenido suficiente.
Me metí en casa y con el vino como única compañía me metí en la cama.
Me bebí lo que quedaba en la botella, antes de cerrar los ojos.
Iba a dormirme en tres minutos.... y así fue...pero en esos tres minutos, me dio tiempo de ver la cara de la chica, tirada en el suelo.
Joder.
Y después de eso, en mi mente graciosa empezó a cantar Lara Fabian.
Por raro que pudiera parecer...me reí.
El mundo se iba, claramente a la mierda...o ya estábamos en ella....
Cual Scarlett O'hara, me dije a misma que ya pensaría en ello mañana....
Y mi mente le dió a ese OFF, que tanto necesitaba.
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