A
Felinos.
No recordaba la última vez que había estado sentada tranquilamente haciendo un ramo.
Todo eran carreras. Había pasado a dedicarme prácticamente a las bodas y no había manera de bajar la media de 5 bodas semanales. Estaba empezando a odiar un poco a las novias, novios y familiares varios.
En cambio ese martes me había tomado un pequeño break. Estaba todo bastante controlado, así es que me senté a hacer los ramos de una clienta habitual, con total tranquilidad.
Tengo la capacidad de concentrarme en las flores y la composición y olvidarme del resto del mundo.
Debo confesar que por regla general, el resto del mundo me importa más bien poco.
Puse el teléfono en silencio y le di a reproducir a una playlist de spotify: Hoy no es lunes. Me pareció un título tan genial, que no pude más que darle play.
Me pase media mañana desconectada de todo.
Pero con la mirada de alguien en mi cabeza.
Hasta que mi ayudante golpeó la puerta y me sacó de mi ensimismamiento.
-N está afuera...le digo que pase?
-Claro.
N entró en mi guarida y se dejó caer en uno de los taburetes.
-Valeeeee....qué pasa? No había más que verla, para saber que pasaba algo.
Suspiró.
Ibamos mal.
Me saqué los guantes y los tiré al cubo de basura. Me senté en el taburete que estaba más cerca de ella.
-Suéltalooooo
-Pareces la de Frozen.
-¿Quién?
-Joder A, en serio, sal del mundo bodorrio de vez en cuando.
Vale, un poco de razón si tenía.
Se colocó un mechón de cabello detrás de la oreja y levantó la mirada.
-Me asustas. No recuerdo haberte visto nunca tan callada. Lo flipo. ¿Qué?
- D llegó ayer, apenas he hablado con ella, pero tiene un lío mental importante.
- Es D, los soluciona rápido, luego hablo con ella.
-X, con todo lo que es ella, no se quita al poli de la cabeza, y eso no es bueno.
-X sabe perfectamente qué hacer, en casi todas las ocasiones. No te veo preocupándote por ninguna de las dos. Qué te pasa exactamente?
-Vale, el llanero solitario me gusta más de lo que me gustaría que me gustase.
Estallé de risa.
-¿Me gusta más de lo que me gustaría que me gustase? ¿En serio? Me meo. Y de verdad no conseguía dejar de reírme.
-Joder tía! Se levantó y empezó a polular por el taller.
-Vale, vale...voy a dejar de reírme.
Desde el imbécil de Javi, N no había tenido ninguna relación seria. Estaba claro que el vaquero la traía loca.
Me puse seria, porque N necesitaba que alguien le dijera lo que ella ya sabía. Las mujeres estamos completamente locas, es una realidad.
-Qué te preocupa de Jordi. Me parece un tío genial. Es divertido, inteligente, guapo, parece sincero....sé que le has aplicado un tercer grado, porque sino no le habrías dejado acercarse tanto...así es que...cuál es el problema real?
-Tengo miedo. Es eso, verdad?
-Si, creo que si. Pero también creo que es bastante lógico.
Me abrazó.
-Me voy tía, tengo miles de cosas que hacer. Quedamos esta noche?
-Mmmm, creo que no. Necesito una cura de sueño.
-Valeeeeee. Lo dijo en el marco la puerta cuando ya estaba de salida.
No necesitaba dormir.
El día anterior me había cruzado con S, siempre según sus palabras, por casualidad.
S me contrató para encargarme de todo lo referente a la decoración floral de su boda.
Boda que no llegó a celebrarse, porque además eramos las encargadas de matar a la novia.
Las casualidades existen , claro que si...pero no tenía claro que ese encuentro fuera fortuito.
No le había dicho nada a N, porque no necesitaba más mierdas mentales.
Pero llamé a C justo cuando me separé de él.
Le pedí que investigara si eso había sido una casualidad, o era algo más peliagudo.
Según la información que recopiló C, S estaba ahí por algo referente a uno de sus hoteles. Nada relacionado con nosotras. Y seguro que era verdad, pero la mirada intensa de S me traspasaba. Lo noté desde el principio. Pero nunca pensé en volver a verlo. Ni casualmente.
Toma zasca del destino.
Otra llamadita a la puerta me devolvió a la realidad.
-¿Ahora quién?
-Pues alguien quiere hablar contigo sobre las flores para un evento.
-Asi, sin más, sin haber quedado antes ni nada, no?
-Exactamente.
-Está bieeeeen. Demasiado tranquila estaba yo. Pásale al despacho, please.
Me saqué el delantal y me cambié el polo de trabajo por una camisa negra.
No tenía ganas de adquirir más compromisos, pero así eran los negocios.
Me puse la mejor de las sonrisas y entré a mi despacho.
-Buenos dias.
Zasca
Joder
#hostiaputa
S en todo su esplendor.
Ahí sentado en mi despacho.
-Hola A. Vayaaa, estaba sonriendo profidentemente!
-Hola! Qué sorpresa! #sptmadre
-Bueno, necesito una florista. Tu me pareces perfecta.
-Como florista quieres decir....
-También.
Hay que joderse.
Le clavé la mirada con una sonrisa falsa.
-Voy a confesarte que ayer al verte, quise invitarte a tomar algo, a charlar...pero no se muy bien por que, no lo hice.
-¿Y has venido a invitarme a comer?
-Pues si sigo con la sinceridad...la excusa de las flores me ha venido genial para venir hasta aquí...
-Mmmm ya veo...
-No tienes ni idea. Me gustas. Demasiado para dejar pasar la oportunidad.
JODER
A ver, parfavar.
Que yo seguía con cara de poker, una artistaza es lo que soy, pero se me habían descolocado diez piezas internas, por lo menos.
No quería perder de vista el hecho de que ese hombre había pagado para matar a alguien.
Pero haciendo acopio de sinceridad...la vista no me estaba respondiendo. Osea, nublado, nitidez 0.
-¿Te has quedado muda?
- No. No se, de pronto te he visto salvando la distancia que nos separa cual felino.
Su mirada me dijo que no me equivocaba y que era de felinos de lo que estábamos hablando.
-¿Me ves como un felino depredador? Sonrió.
-ERES un felino depredador. Afirmé con rotundidad al mismo tiempo que me levanté a limpiar la mesa.
Me miró mientras sacaba muestras y papeles de mi mesa.
-¿Entonces a ti te toca el papel de gacela? ¿Quieres que te ayude?
-Si, plis, pones todo lo de la mesa en esa repisa?
Me miró sorprendido. Más bien estaba flipando.
Cogí mi agenda que era lo último que quedaba encima de la mesa y me quedé de pie frente a él. Alargué la mano para dejar la agenda en la silla dónde antes estaba sentado él.
-Verás, felino, alguna vez fui presa, pero de eso hace mucho tiempo.
La que salvó la distancia fui yo. Le agarré del cuello de la camisa y lo acerqué a mi. Felinos a mi...pf.
Le besé, con deseo a lo que él respondió por igual.
Nos movimos 10 centímetros con lo que él quedo apoyado en mi mesa.
-¿Por eso has limpiado la mesa? Levantó una ceja al preguntarme y me pareció algo gracioso, como impropio de esa cara.
-Claro. Y me pegué a él mientras le desabrochaba la camisa.
Él empezó a desabrocharme la mía sin dejar de mirarme.
Me quedé en medio de sus piernas, con nuestros cuerpos pegados y sus manos en mis nalgas.
Casi me da un paro cuando escuché los golpecitos en la puerta.
Joder.
Nos quedamos quietos, pero en nuestras posiciones.
-Si?
-D está aquí.
-Ahhh....mmmm...voy.
Me separé de S y empecé a colocar la ropa en su sitio. S al verme hizo lo mismo y se sentó en la silla.
Me acerqué a abrir la puerta.
-Hola.
-Hola D, me ha pasado el tiempo volando y no me había dado cuenta de la hora que era....Estábamos.... terminando, verdad?
S se levantó de la silla y me dió la mano.
-Un placer A, como siempre. Hablamos?
-Claro!Luego concretamos por whatsapp.
-Estupendo! Sras...
Si D fuera normal no se habría dado cuenta de nada. Pero para que mentirnos? no somos normales.
-¿Qué? Ahí estaba la otra felina.
-¿Qué de qué?
-Ah si, claro tu has de pensar que tengo un retraso mental o algo.
-Nadaaaaa, no jodassss. A ver si vas a pensar que me tiro a todos los que entran en mi despacho.
-A todos no, pero a este casi te lo tiras. Es S verdad?
Mierda.
-C te ha pasado el parte?
-Claro, que pensabas? Que te iba a dejar con el culo al aire?
No, tendría que haber informado al menos a dos de ellas. C había hecho lo correcto.
Joder.
-Cuéntame. Qué quería?
A mi.
-En teoría nada. Flores para un evento. Pero... le gusto...y ya sabes....
-Vamos a comer y a hablar mientras comemos que yo tengo hambre canina y tu necesitas visualizar esta situación.
Amén.
-Está bieeeen, está biennnn y tu me cuentas tus pajareras mentales, no? ¿O hacemos ver que Nacho no estaba contigo en el quinto pino?
-Bua, para eso hay que beber también, sólo con comer no nos sirve.
Nos reímos juntas.
No me había tirado a S y eso era, seguro, algo bueno. No?
Ahora iba a darle todas las vueltas posibles y D me repetiría el enorme error que sería tirarme a ese hombre, y probablemente tuviera más razón que un sabio.
Pero.
Ow si.
Ese puto pero ondeaba en lo más alto y seguiría ahí en el podium, por mucho que habláramos D y yo.
Visualice a Félix Rodríguez de la Fuente y tarareé la canción de cabecera de "El hombre y la Tierra".
-Joder! Soltó D que se volteó escrutándome. ¿La cosa va de animales?
-De felinos, la cosa va de felinos....
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