martes, 25 de septiembre de 2018

Capítulo 17

A
Felinos.


No recordaba la última vez que había estado sentada tranquilamente haciendo un ramo.
Todo eran carreras. Había pasado a dedicarme prácticamente a las bodas y no había manera de bajar la media de 5 bodas semanales. Estaba empezando a odiar un poco a las novias, novios y familiares varios.
En cambio ese martes me había tomado un pequeño break. Estaba todo bastante controlado, así es que me senté a hacer los ramos de una clienta habitual, con total tranquilidad.
Tengo la capacidad de concentrarme en las flores y la composición y olvidarme del resto del mundo.
Debo confesar que por regla general, el resto del mundo me importa más bien poco.
Puse el teléfono en silencio y le di a reproducir a una playlist de spotify: Hoy no es lunes. Me pareció un título tan genial, que no pude más que darle play.

Me pase media mañana desconectada de todo.
Pero con la mirada de alguien en mi cabeza.
Hasta que mi ayudante golpeó la puerta y me sacó de mi ensimismamiento.
-N está afuera...le digo que pase?
-Claro.

N entró en mi guarida y se dejó caer en uno de los taburetes.
-Valeeeee....qué pasa? No había más que verla, para saber que pasaba algo.
Suspiró.
Ibamos mal.
Me saqué los guantes y los tiré al cubo de basura. Me senté en el taburete que estaba más cerca de ella.
-Suéltalooooo
-Pareces la de Frozen.
-¿Quién?
-Joder A, en serio, sal del mundo bodorrio de vez en cuando.
Vale, un poco de razón si tenía.
Se colocó un mechón de cabello detrás de la oreja y levantó la mirada.
-Me asustas. No recuerdo haberte visto nunca tan callada. Lo flipo.  ¿Qué?
- D llegó ayer, apenas he hablado con ella, pero tiene un lío mental importante.
- Es D, los soluciona rápido, luego hablo con ella.
-X, con todo lo que es ella, no se quita al poli de la cabeza, y eso no es bueno.
-X sabe perfectamente qué hacer, en casi todas las ocasiones. No te veo preocupándote por ninguna de las dos. Qué te pasa exactamente?
-Vale, el llanero solitario me gusta más de lo que me gustaría que me gustase.
Estallé de risa.
-¿Me gusta más de lo que me gustaría que me gustase? ¿En serio? Me meo. Y de verdad no conseguía dejar de reírme.
-Joder tía! Se levantó y empezó a polular por el taller.
-Vale, vale...voy a dejar de reírme. 

Desde el imbécil de Javi, N no había tenido ninguna relación seria. Estaba claro que el vaquero la traía loca.
Me puse seria, porque  N necesitaba que alguien le dijera lo que ella ya sabía. Las mujeres estamos completamente locas, es una realidad.

-Qué te preocupa de Jordi. Me parece un tío genial. Es divertido, inteligente, guapo, parece sincero....sé que le has aplicado un tercer grado, porque sino no le habrías dejado acercarse tanto...así es que...cuál es el problema real?
-Tengo miedo. Es eso, verdad?
-Si, creo que si. Pero también creo que es bastante lógico.
Me abrazó.
-Me voy tía, tengo miles de cosas que hacer. Quedamos esta noche?
-Mmmm, creo que no. Necesito una cura de sueño.
-Valeeeeee. Lo dijo en el marco la puerta cuando ya estaba de salida.

No necesitaba dormir.
El día anterior me había cruzado con S, siempre según sus palabras, por casualidad.
S me contrató para encargarme de todo lo referente a la decoración floral de su boda.
Boda que no llegó a celebrarse, porque además eramos las encargadas de matar a la novia.
Las casualidades existen , claro que si...pero no tenía claro que ese encuentro fuera fortuito.
No le había dicho nada a N, porque no necesitaba más mierdas mentales.
Pero llamé a C justo cuando me separé de él.
Le pedí que investigara si eso había sido una casualidad, o era algo más peliagudo.
Según la información que recopiló C, S estaba ahí por algo referente a uno de sus hoteles. Nada relacionado con nosotras. Y seguro que era verdad, pero la mirada intensa de S me traspasaba. Lo noté desde el principio. Pero nunca pensé en volver a verlo. Ni casualmente.
Toma zasca del destino.

Otra llamadita a la puerta me devolvió a la realidad.
-¿Ahora quién?
-Pues alguien quiere hablar contigo sobre las flores para un evento.
-Asi, sin más, sin haber quedado antes ni nada, no?
-Exactamente.
-Está bieeeeen. Demasiado tranquila estaba yo. Pásale al despacho, please.
Me saqué el delantal y me cambié el polo de trabajo por una camisa negra.
No tenía ganas de adquirir más compromisos, pero así eran los negocios.

Me puse la mejor de las sonrisas y entré a mi despacho.
-Buenos dias.
Zasca
Joder
#hostiaputa
S en todo su esplendor.
Ahí sentado en mi despacho.
-Hola A. Vayaaa, estaba sonriendo profidentemente!
-Hola! Qué sorpresa! #sptmadre
-Bueno, necesito una florista. Tu me pareces perfecta.
-Como florista quieres decir....
-También.
Hay que joderse.
Le clavé la mirada con una sonrisa falsa.
-Voy a confesarte que ayer al verte, quise invitarte a tomar algo, a charlar...pero no se muy bien por que, no lo hice.
-¿Y has venido a invitarme a comer?
-Pues si sigo con la sinceridad...la excusa de las flores me ha venido genial para venir hasta aquí...
-Mmmm ya veo...
-No tienes ni idea. Me gustas. Demasiado para dejar pasar la oportunidad.
JODER
A ver, parfavar.
Que yo seguía con cara de poker, una artistaza es lo que soy, pero se me habían descolocado diez piezas internas, por lo menos.
No quería perder de vista el hecho de que ese hombre había pagado para matar a alguien.
Pero haciendo acopio de sinceridad...la vista no me estaba respondiendo. Osea, nublado, nitidez 0.
-¿Te has quedado muda?
- No.  No se, de pronto te he visto salvando la distancia que nos separa cual felino.
Su mirada me dijo que no me equivocaba y que era de felinos de lo que estábamos hablando.
-¿Me ves como un felino depredador? Sonrió.
-ERES un felino depredador. Afirmé con rotundidad al mismo tiempo que me levanté a limpiar la mesa.
Me miró mientras sacaba muestras y papeles de mi mesa.
-¿Entonces a ti te toca el papel de gacela? ¿Quieres que te ayude?
-Si, plis, pones todo lo de la mesa en esa repisa?
Me miró sorprendido. Más bien estaba flipando.
Cogí mi agenda que era lo último que quedaba encima de la mesa y me quedé de pie frente a él. Alargué la mano para dejar la agenda en la silla dónde antes estaba sentado él.
-Verás, felino, alguna vez fui presa, pero de eso hace mucho tiempo. 
La que salvó la distancia fui yo. Le agarré del cuello de la camisa y lo acerqué a mi. Felinos a mi...pf.
Le besé, con deseo a lo que él respondió por igual.
Nos movimos 10 centímetros con lo que él quedo apoyado en mi mesa.
-¿Por eso has limpiado la mesa? Levantó una ceja al preguntarme y me pareció algo gracioso, como impropio de esa cara.
-Claro. Y me pegué a él mientras le desabrochaba la camisa.
Él empezó a desabrocharme la mía sin dejar de mirarme.
Me quedé en medio de sus piernas, con nuestros cuerpos pegados y sus manos en mis nalgas.
Casi me da un paro cuando escuché los golpecitos en la puerta.
Joder.
Nos quedamos quietos, pero en nuestras posiciones.
-Si?
-D está aquí.
-Ahhh....mmmm...voy.

Me separé de S y empecé a colocar la ropa en su sitio. S al verme hizo lo mismo y se sentó en la silla.
Me acerqué a abrir la puerta.
-Hola.
-Hola D, me ha pasado el tiempo volando y no me había dado cuenta de la hora que era....Estábamos.... terminando, verdad?
S se levantó de la silla y me dió la mano.
-Un placer A, como siempre. Hablamos?
-Claro!Luego concretamos por whatsapp.
-Estupendo! Sras...

Si D fuera normal no se habría dado cuenta de nada. Pero para que mentirnos? no somos normales.
-¿Qué? Ahí estaba la otra felina.
-¿Qué de qué?
-Ah si, claro tu has de pensar que tengo un retraso mental o algo.
-Nadaaaaa, no jodassss. A ver si vas a pensar que me tiro a todos los que entran en mi despacho.
-A todos no, pero a este casi te lo tiras. Es S verdad?
Mierda.
-C te ha pasado el parte?
-Claro, que pensabas? Que te iba a dejar con el culo al aire?
No, tendría que haber informado al menos a dos de ellas. C había hecho lo correcto.
Joder.
-Cuéntame. Qué quería?
A mi.
-En teoría nada. Flores para un evento. Pero... le gusto...y ya sabes....

-Vamos a comer y a hablar mientras comemos que yo tengo hambre canina y tu necesitas visualizar esta situación. 
Amén.
-Está bieeeen, está biennnn y tu me cuentas tus pajareras mentales, no? ¿O hacemos ver que Nacho no estaba contigo en el quinto pino?
-Bua, para eso hay que beber también, sólo con comer no nos sirve.
Nos reímos juntas.

No me había tirado a S y eso era, seguro, algo bueno. No?
Ahora iba a darle todas las vueltas posibles y D me repetiría el enorme error que sería tirarme a ese hombre, y probablemente tuviera más razón que un sabio.
Pero.
Ow si.
Ese puto pero ondeaba en lo más alto y seguiría ahí en el podium, por mucho que habláramos D y yo.

Visualice a Félix Rodríguez de la Fuente y tarareé la canción de cabecera de "El hombre y la Tierra".
-Joder! Soltó D que se volteó escrutándome. ¿La cosa va de animales?
-De felinos, la cosa va de felinos....

















lunes, 17 de septiembre de 2018

Capítulo 16

D
Bariloche
15/09

Hacía frío, no uno glaciar, pero comparado con los 27 grados que había dejado en casa, mi cuerpo sintió el frío de Bariloche más, tal vez, de lo que era en realidad.

Adoro esta parte de Argentina, pero este viaje no estaba siendo de mi agrado.
Estaba de malas.
Y si tuviera que explicar el por que, no hallaría razón.
O si.
Estaba enfadada conmigo misma.
Me había estado olvidándo de disfrutar de las pequeñas cosas.
Demasiado trabajo. Demasiados viajes.
Necesitaba poner en orden mi cabeza.
Pero en lugar de eso, de tomarme un tiempo, había viajado hasta el otro lado del mundo, para liquidar a Matias.

Esa mañana al sentarme a desayunar, uno de esos chocolates que tan típicos son de esta región, el periódico local me recordó que estábamos a quince de septiembre.
Joder.
15 días para mi cumpleaños.
El tiempo pasa demasiado rápido.
Mis cumpleaños después del número 39 no hacían más que recordarme el paso inexorable del tiempo.
El puto reloj de arena, con la arena escurriéndose sin freno alguno.

Sentada con el periódico en las manos, pero pensando en lo efímero de la vida, le vi pasar con su tabla al cuello.
Iba a practicar snowboard.
Tal y como tenía previsto.
Solo estaba ahí para asegurarme de que todo seguía el plan establecido.
Me terminé el chocolate al tiempo que él se dirigía a las pistas.

Me monté en el 4x4 que tenía alquilado y fuí hacia el parque Nahuel Huapi.
Diego era el guarda que me ayudaba en mi reportaje.
Si, era una afamada fotografa, haciendo un reportaje del parque. El parque es una maravilla.
Pero mis dotes como fotógrafa no iban a engrandecer su fama.
Estaba claro.
Pero Diego, estaba siendo de mucha ayuda. Su acceso a la radio de las emergencias de la zona, también.
Iba a pasar todo el día con él, y su radio. Tenía que saber que Matías sufría el accidente previsto.

Las fotos de ese día eran del punto en el que el lago, del mismo nombre que el parque, se junta con el río Negro.
La naturaleza de la zona es deslumbrante.
La verdad es que no soy una gran fotógrafa pero fijar la vista en todo ese paisaje me ayudaba a desenfocar mi mente, a liberar un poquito del estrés, que había en  ella.
Una cosa tenía clara, iba a volver.
Tal vez con H.
Joder.
H.
Nunca hablábamos de nuestra relación, pero últimamente mi grandiosa mente sociopata, había colocado a H , solo, en mi vida real.
Le había obviado en mis otras identidades.
H no formaba parte de ese mundo.
Pero si otros hombres.
Era infiel en mayúsculas.
No iba a explicarle nada que no necesitara saber.
Porque no, no creo que me entendiera.
Ptm.
Necesitaba centrarme.


Diego era un acompañante maravilloso.
Era silencioso.
No me daba conversación.
Tan solo conversábamos cuando yo lo iniciaba.
Era el oro de los compañeros.
-Diego, nos tomamos un café?
-Un mate?
-Vaaa, cada uno a lo suyo?
Odio el mate, no digo más.
Nos sonreimos
Nos sentamos juntos en su camioneta, a resguardarnos un poco del aire mientras nos tomábamos nuestras bebidas.
-Cuánto llevas trabajando en el parque?
-10 años.
-Wala, te sabes cada rincón de este paraje?
-¡Para nada! A veces me sorprende una ave, o un árbol, un rincón...
Asentí silenciosamente.
Fijamos la vista al frente.
Mi reloj marcaba las 13.24

La radio hizo ruido.
Alguien habló al otro lado.
Diego ajustó para que escucháramos que decían.
Accidente mortal.
Un hombre.
37 años.
Probablemente debido a un fijador de la tabla que estaba mal fijado.

Diego y yo nos miramos.
-Qué lástima! 
Asentí con la cabeza mientras me tomaba mi café.
-¿Volvemos?
Ahora fue él quien asintió silenciosamente.
Pasamos las siguientes dos horas en silencio. Tan solo el click de mis cámaras lo rompían.
-Diego, mañana haremos las fotos del otro lado. Necesitaremos el arnés de seguridad y la ropa para meterme en el agua.
-Si Ana, lo tendré preparado.
-Gracias. Terminamos por hoy!

Regresé al hotel. Confieso que cansada.
Andar arriba y abajo del parque , al final del día, resultaba agotador.
Mandé mi ok a N.
No tenía ganas de hablar más de Matías. Trabajo hecho. Punto.
Contesté los mensajes de mis hijos.
Medié en sus disputas y amenacé a cada uno de ellos con el castigo más idóneo.
Tenía un par de mensajes de H.
Pero no abrí la conversación.
No estaba preparada para lidiar con la culpa.

Me di una merecida ducha y juro que iba a meterme en la cama.
Pero mi mente no paraba de acecharme.
Pensé que era mucho mejor inundarla con alcohol.
Con la cabeza divagando y sin perder de vista el número de mi próximo cumpleaños me dispuse a tomarme un gintonic... o dos...o tres...Nada que me hiciera perder el control de la situación, pero algo que entumeciera mi mente inquieta.

Me senté en la barra, dispuesta a no moverme hasta que la vocecilla dejara de hablarme.
-¿D?
No me moví.
-¿D? Y sentí como alguien tocaba mi brazo.
Joder
-Si? Casi susurre al tiempo que me daba la vuelta.
-Me ha costado reconocerte. Tienes el cabello diferente, pero sabía que eras tu...
¿Qué haces en este lado del mundo?
En ese momento morirme.
-Nacho! Por Dios, que sorpresa! Qué haces por aquí? También me ha costado reconocerte! Cuánto hacía que no nos veíamos?
#mecagoenlaputadeoros
-Mil años. Pero te veo estupenda! El pelirrojo te sienta estupendo. ¿Dime, que se te ha perdido aquí?
La suerte, la vida, joder que se yo, pero francamente en ese momento lo que menos necesitaba era encontrarme a un conocido y para más INRI a Nacho.
-Pues voy a escribir un libro de recetas. Y ya sabes que el chocolate de la zona es mítico. Añadí Bariloche a mi viaje, para hacerme una idea de si podía integrarlo en el libro. Así es que ya ves....investigación.
¿Y Tu, dónde vas tan trajeado? 
Sonrió
-Vengo. A veces los inversores programan reuniones en sitios como estos. Esquían, van a los spa, se relajan, y cierran acuerdos desde alguno de estos lugares, como este, privilegiados. Así es que vengo de una reunión, por eso el traje.
-En eso tienes razón, el lugar es maravilloso. Bueno, el traje te queda como un guante.
Pero él ya lo sabía.
-Cuéntame, que tal mi hermanita? Es más, vamos a hacernos una foto, para que vea que estamos juntos.
Joder.
C iba a hiperventilar.
-Owww siii, deja se la mando yo. Más que nada para explicarle la trola que le había soltado.
Quedamos muy bien en la foto, que mandé a C, con : Mira a quién me he encontrado! Yo trabajando en mi libro de recetas y él cerrando acuerdos internacionales! Y un puto corazón para adornarlo.
C tardó en contestar, porque creo que pasó la información al grupo antes de asimilarlo.
N me mandó un mensaje:
-¿Tienes la situación controlada?
-No jodas tía! Es Nacho, yo tengo un lío mental de tres pares, voy de pelirroja Xdios, y me acabo de inventar no se qué mierdas de no se qué libro. ¿Quieres volver a preguntarme si tengo la situación controlada?
-Aguanta. Tu puedes.
-Amén hermana.

C escribió a Nacho directamente, que me mostró el mensaje sonriendo felizmente.
-Bro!! Estás con la pelirroja más guapa del mundo. Pasadlo bien!
Tu dale ideas a este hombre!
Apuré ese gintonic que tenía que salvarme de mi misma.
-Diría que necesitas otro.
Y si, me pidió otro.
El problema era que con Nacho, no podía tener la mente entumecida. Con la mente entumecida no podría decirle que no y él era de los que negocian sin rendición. Y yo, yo soy de las que no saben decir que no a un Nacho trajeado.
-Dime que la tercera copa puede ser en tu habitación.
Si claaaro, con las cámaras, los objetivos, ibas a flipar guapo.
-Va a ser que no.
-¿Vas a decirme que no? ¿Después de no habernos visto en años?
-Convenceme. 

Enya sonaba de fondo.
Había dos opciones claras. Me dormía sobre la barra de ese bar con la música que me acunaba.
O me dejaba acunar por Nacho.
Y ahí mi mente, esa que se había pasado todo el día dando por culo con la culpabilidad, se quedó callada. Enmudeció.
 Recordé mi próximo cumpleaños y en mi mente sonó un:
- Quemequitenlobailao

Pero en la recámara, cual proyectil esperando se quedó un: D eres tu, esto no es una identidad falsa.


San Carlos de Bariloche, 
sábado 15 de Septiembre
20.03
-2ºC