X
A Coruña.
La boda.
Las bodas me aburren una inmensidad.
En cambio A estaba en su salsa.
Ella y su amiga C hablaban de las flores por su nombre. Para mi todo son....flores.
A ver, la rosa, la amarilla, la pequeña blanca, pero lo de recordar su nombre, me sobrepasa.
Por suerte, para todos, esta mujer es el control in person. Todo estaba presentado en bocetos digitales. Así es que nadie se daría cuenta de mi desconocimiento en la materia.
Mi plan era mantener un perfil bajo y pasar desapercibida.
Me había cruzado 3 veces con S, nuestro cliente y novio de la susodicha boda. No sabía que yo existía.
También tengo que decir que A estaba representando el papel contrario.
Se relacionaba con todos, estaba en su mundo, y cuando se trata de flores y eventos, ella brilla con luz propia.
S si se había fijado en ella. Le vi clavándole los ojos a A.
La novia era una cabrona. Pero saltaba a la vista que S no era un angelito.
No iba a bajar la guardia con él.
Habíamos planeado acabar con L, la novia, la noche anterior, pero no habíamos podido confirmar sus movimientos con antelación.
Entré en su suite jarrón en mano.
Flores lilas. Con micro incluido.
Necesitábamos saber cuáles eran sus planes.
Teníamos que estar seguras de que esa noche estaría sola.
A salió a comer con C, mientras yo eché mano del servicio de habitaciones. Un planazo, sandwich y escuchar a L soltar mierda y media de su futuro marido.
Menuda pareja.
Pero en media hora tenía claro que L pasaba la noche sola.
Mensaje para A y N: -Será hoy.
Necesitábamos controlar las cámaras del hotel.
N seguro, ya estaba preparando el dispositivo.
En cuanto A regresó de comer, dejamos el salón de la recepción listo para el evento y nos retiramos apenas cinco minutos antes de que llegaran los invitados.
Nos cruzamos con los novios, a los que sonreímos jovialmente.
Preparé la solución de agua y relajante muscular para L.
Con el alcohol que iba a tomar, seguro caía en cinco minutos.
N me dio 3 minutos para dejar el agua en la repisa del baño de L y regresar a la habitación de A.
Suficiente.
Me eché una mini siesta en lo que duraba la cena.
Teníamos que esperar a que L se retirara.
A aguantó la guardia, viendo como en el salón, todo transcurría según lo planeado.
Vimos como L regresaba de la fiesta y se metía en su habitación.
Íbamos a darle 10 minutos.
Necesitamos 8 minutos justos para oírla roncar.
Entramos en su habitación, la sacamos de la cama y la sentamos en su tocador.
Yo misma le regalé a la novia un set de belleza podal.
Ese con el que justamente íbamos a matarla.
Con el bisturí que había en su interior.
Hicimos que L sujetara el bisturí y se cortara primero la muñeca de la mano izquierda, y luego la de la derecha.
El bisturí resbaló de su mano directamente al suelo.
La sangre fue cayendo por el reposabrazos, directo al suelo.
Las gotas empezaron a dibujar una escena dantesca en ese suelo que hasta hace poco era de un blanco nuclear.
Recogí la botella del baño, y la coloqué en uno de mis bolsillos.
Me llevé el micro del jarrón.
Y salimos.
Todo perfecto.
Tenía plan.
Así es que me enfundé una sudadera y me fui, con la botella, los guantes y el micro, a una fiesta playera.
En la entrada del hotel había movimiento.
Algunos invitados de la recepción ya estaban retirándose.
Creo que ni me vieron.
Nadie se fijó en mi.
Llegué donde la fogata y le busqué con la mirada.
Localizado.
Me vió y me sonrió.Vino hacia mi copa en mano.
Me descalcé.
-Rubia! Ten, tómate algo conmigo.
Era poli. Pero estaba más bueno que el pan.
Y yo soy de pan.
Le conocí el día anterior en la playa. Era surfero.
Otra en mi lugar, después de saber que era poli habría mantenido la distancia.
Pero es que....controlarse es un coñazo.
R fue a por otro gintonic, después de darme a mi el suyo.
Tiré la botella, los guantes y el micro a la fogata.
Y me senté a darle un par de sorbos a esa bebida. Llamarle gintonic era una estupidez.
Mi poli regresó y se sentó a mi lado.
-Pensé que no venías....
Le estampé un beso y no pudo más que devolvérmelo.
Cuando nos separamos nos miramos.
Pero aparecieron los amigos de R.
Eran simpáticos. Creo que todas las veces que me presentó, fue algo así como, rubia, este es J....Rubia este es D... Así es que rubia fue mi nombre toda la noche.
Bien. Conveniente.
La rubia, osea yo, me lo estaba pasando genial.
Pero de pronto mi mente volátil, se giró.
Seee.
Y decidí irme.
No pensaba despedirme.
Me estaba alejando de la fogata, cuando R alcanzó mi brazo.
-Rubia...
Joder.
Me di la vuelta.
Bua...hasta le dejaba que me pusiera las esposas.
-Me duele la cabeza y en unas horas trabajo. Suena aburridísimo, pero es lo que hay.
-Lo entiendo. Pero me pasas tu número?
-Mejor me das el tuyo.
Guardé su número en mi teléfono.
No iba a llamarle.
Me dio un beso y se fue.
Eran las 5:30 cuando llegué al hotel. Me duché y pasé un Ok a A.
Puse la alarma a las 10 y me tiré en la cama dispuesta a dormir, sin pensar en nada más.
Dormí dos horas y me desperté.
El poli.
D me mandó un mensaje.
-Te queda un día libre, verdad?
-Si. En qué estás pensando?
-Dile a A que te deje en Porto. Nos vemos ahí esta tarde. En el Vincci.
-Ok
Eran las 10:30 cuando salí de mi habitación.
El pasillo era un hervidero.
La gente murmuraba.
Me hice paso hasta el ascensor.
Tenía que pasar por recepción para salir al jardín dónde se celebraría la boda.
Y justo allí estaba él.
R.
Nos miramos. Me saludó con un movimiento de cabeza y se acercó.
-Buenos días, Rubia...parece que la novia de tu boda se ha suicidado.
-¿Qué dices?
-Lo que has oido. Parece que la boda no se celebra.
-Tengo que hablar con mi jefa! Luego te llamo.
Me fui a paso rápido hasta el jardín.
Allí les dí la noticia a A y a todo el equipo.
S llegó representando el papel de afligido.
L se había suicidado y evidentemente todo quedaba anulado.
Eramos un equipo resolutivo. Estábamos alucinando por lo de L, pero desmantelamos en 0.5".
Comimos con C y su marido. Como diosas, la verdad.
Estaba harta de sandwiches.
Así es que hice un esfuerzo y me zampé una mariscada.
Nos despedimos.
Cuando nos quedamos solas le dije que había quedado con D en Porto.
Y como aquí nos apuntamos a lo que haga falta, A se apuntó a la escapada.
Me senté en el lado del acompañante.
A adora conducir.
Llamó a N para que reservara una habitación para ella.
Desbloqueé mi móvil.
Contesté tres whatsapp.
Busqué a R en mi lista de contactos.
En su foto de perfil salía con el traje de neopreno bajado hasta la cintura, tabla en mano y sonriente.
Joder.
Vale, no le escribí.
Pero no le eliminé.
Demasiado guapo.
Los polis guapos traen problemas.
Y el pan, el pan engorda.
Bufff , iba a echarme una siesta del diez.
Porto, allá vamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario