D
Portugal
Ese ventanal me hacía sentir siempre como en una película. Con un marco incomparable. Con la ciudad a mis pies.
Era lo mejor de ese piso.
Estaba sentada en el suelo con la mirada perdida.
A veces uno siente que está en el lugar correcto, haciendo lo que tiene que hacer.
No me pasa nunca.
Por norma general voy como una loca sin ton ni son.
Pero había escogido.
Había decidido que quería estar con H.
Y para eso me distancié de mi otra vida, para hacerlo posible.
Pero me había dado cuenta que esa parte de mi vida ya no puede ser excluida del resto. También soy esa parte.
Ptm
Que manera de complicarme la existencia.
Ahí yo, tirada en el suelo, se me estaba quedando el culo congelado gratuitamente.
Pa ná.
Me levanté dispuesta a ducharme y a ponerme en marcha. Pero me encontré con los ojos de H clavados en mi.
-¿Vas a contarme que te pasa? Jooooderrrrr
-¿Quién ha dicho que me pasa algo?
-Toda tu. Lo gritas y lo subtitulas.
Pues iba a ser verdad.
-Mierdas mentales. Ya sabes que las atesoro.
Y, bueno, eso también era verdad.
-Voy a ducharme.
Pero al pasar por al lado de la cama me tendió la mano.
Se la cogí y me acerqué a darle un beso.
-Es muy temprano?
Bffff
-Las 3:30 antes de que se me congelara el culo...así es que deben ser las 4. Es temprano.... o tarde....según se mire.
Sonrió.
-Sigue durmiendo. Y le besé de nuevo, y sin dejarle opción a nada más, me fui.
La gente se divide entre bath singer o car singer. Yo soy car singer. Los que no son singers no son dignos de mención.
Pero en ese baño hay un reproductor espectacular, de lo que se entiende claramente que H es un bath singer.
No me gusta compartir el momento de la ducha.
Así es que lo de un dueto en la ducha con H no había pasado nunca. Sonreí imaginándomelo.
Pero si alguien ha ido alguna vez conmigo en coche sabe que en mi coche se canta....vaya si se canta.
Así es que lo del dueto en el coche con H si había pasado.
Me metí en la ducha sonriendo, al mismo tiempo que las notas de "I want to break free" empezaban a sonar.
Seeee, fan total de Queen.
Después de darlo todo y haberme despejado bajo la ducha, mientras me secaba y vestía, repasé mentalmente lo que tenía que hacer.
En una hora tres de nosotras salíamos de viaje.
Habíamos retrasado ese viaje demasiado tiempo.
Un año atrás habíamos comprado una planta de gestión de residuos en el Algarve.
Cuando la compramos, bajo un nombre falso evidentemente, ya llevábamos un año usándola, para deshacernos de pruebas, cuerpos, lo que hiciera falta.
Comprarla fue la mejor idea.
Pero teníamos que dedicar un tiempo a "limpiarla".
Al fin habíamos cuadrado agendas y el día había llegado.
N había calculado que en tres días lo hacíamos.
Tenía la ubicación de todos los restos archivados.
Localizarlos, destruirlos y destruir los restos de las máquinas.
Bien.
Fácil.
Rápido.
Para hacer este viaje creíble, mentimos. Evidentemente.
Fingimos un viaje de chicas a Portugal.
Buenos fingir no, ir, íbamos.... mentimos en cuanto al propósito.
Aun y tener que trabajar mi mente evocó el spa del hotel.
Digo yo, que en algún momento podrían darme un masaje no?
Mi teléfono emitió un sonido de notificación. N ya estaba esperándome.
X secundó. Asi que contesté que ya salía.
Una hora de camino al aeropuerto sin nada que facturar, me daba tiempo a desayunar antes de que saliera el avión.
H había vuelto a dormirse. Lo miré desde la puerta de la habitación. No me acerqué para no despertarle. Ya le llamaría al llegar a Faro.
El camino al aeropuerto se me hizo corto. Charlamos y reímos todo el camino.
No, no cantamos.
Aparcamos y con nuestro ligero equipaje nos dirigimos a pasar la seguridad de aeropuerto.
Lo bueno de viajar tan temprano es que te cruzas con menos gente y las colas en los arcos de seguridad, son más bien cortas.
Así que nos sentamos en las sillas cercanas al Starbucks, dispuestas a tomarnos un café, tranquilamente, esperando a que abrieran nuestra puerta de embarque.
Y ahí, a lo lejos, divisé a mi ex marido.
Mecagüenlaputadeoros.
Osea, en serio.
Acompañado, evidentemente.
Me vio pero no se acercó.
Justo después de sentarse me mandó un mensaje.
-Vas de paseo?
-Aja.
-Muchos días?
-Sólo tres.
Vi como su acompañante le daba conversación, él le sonrió.
X y N no le habían visto.
No se lo dije.
-Os quedáis en Faro?
-En realidad nos quedamos en un Resort, en Vale do Lobo.
-Estaremos cerca.
Mmm y eso que quería decir? Pasé de preguntarle, evidentemente.
Guardé el móvil, sólo me faltaba eso.
Embarcamos ordenadamente.
X lo vio, le dió un codazo a N.
Me miraron y asentí.
Por suerte el vuelo entre Barcelona y Faro es relativamente corto.
La localización de nuestros asientos no nos permitía vernos.
Me quedé dormida y desperté en medio del descenso pre aterrizaje.
Habíamos alquilado un coche. Uno sin Gps, sin localizador....sin nada.
Sin maletas que recoger, nuestra salida fue rápida.
Mientras esperábamos el coche X se decidió a preguntarme.
-Qué coño hace ese tío aquí? Tu sabías que venía a Portugal?
-Me lo preguntas en serio? Yo? Crees que me habría pasado un comunicado?
Se rió
-Ya....pero verlo en nuestro mismo avión me ha puesto en tensión.
-No me digas?...Estará ocupado con su amiga, no creo que volvamos a cruzarnos con él.
Y ahí terminamos el tema
En menos de una hora de haber aterrizado ya estábamos de camino al hotel.
No habíamos vuelto a ver ni hablar de mi ex.
A Dios gracias.
Ese Resort, en el que ya había estado en otra ocasión, es bonito, elegante y discreto. No se le podía pedir más.
Somos amigas, familia y nos queremos, pero no compartimos habitación, casi nunca.
Hicimos el check in y decidimos comer temprano para poder ponernos a trabajar a primera hora de la tarde.
De camino a la planta me volví a quedar dormida.
X me despertó.
-Nena....tu estás bien? Te quedas dormida en cualquier sitio...
-Pues yo que se...igual estoy pillando un resfriado, o algo así.
-Embarazada no, no?
Estallamos en risas.
-Sólo me faltaría eso...
Cualquiera que viera la planta desde fuera la hubiera visto abandonada. Con muchos coches viejos. Con suciedad.
Todo estaba colocado para dar esa impresión, para que no le pareciera interesante a nadie.
N había colocado unas cámaras hacía más de un año. De vez en cuando alguien se acercaba a curiosear, y así teníamos todo controlado.
Metimos el coche dentro.
Al bajarme del coche recordé la última vez que había estado ahí....con X, y con el cuerpo de un ser despreciable para hacer desaparecer. Ese no fue para nada, un trabajo fácil.
-Venga vamos, que tenemos un montón de curro. N me hizo volver a la realidad. pero de ese trabajo me quedé con un dolor crónico en un brazo y con una pequeña calva encima de mi oreja izquierda.
X que es como Grissom de CSI sacó, de lo que en otro momento habían sido unas taquillas, unos trajes de esos de CSI. Cada una de nosotras se enfundó el equipo completo.
N puso en marcha el horno y encendió su portátil.
X con su caja de herramientas esperando órdenes, y yo nos vi a las tres con la música de fondo de The Who, cuál si estuviéramos en un capítulo de la serie en Las Vegas. Pero eramos las malas? Bfff
Desmontamos asientos de coches, cortamos cinturones de seguridad, arrancamos tapicería de maleteros... decidimos quemar todo lo pequeño, y dejar lo grande para el día siguiente. Íbamos a aplastar tres coches. Iba. Me lo había pedido para mi....me pareció toda una atracción.
A las ocho de la tarde decidimos dejar el resto para el día siguiente. Se nos echaba la noche encima.
Nos volvimos a cambiar enfrente del coche. Nos llevamos todo el atuendo que habíamos utilizado, dentro de una bolsa de basura.
N se puso a conducir y tuve tiempo de llamar a los niños y a H, que si, había olvidado llamarle al llegar a Faro. No acabo de entender por qué ese hombre me quiere...soy de lo peor.
Caí rendida en esa cama. Después de ducharme me embargó tal relax, que no pude más que caer en un duuuulce sueño. Nos despertamos a las cinco y media de la mañana para que el día nos diera para todo.
Desayunamos en el hotel, vestidas cuál turistas y volvimos al trabajo en la planta.
Aplastar los coches fue lo más divertido del mundo. Si en otra vida tengo que escoger un trabajo....es posible que escoja este.
Encontrarnos restos humanos putrefactos en varios coches fue lo peor. Sin duda.
A las siete después de doce horas de trabajo decidimos que ya era suficiente.
Regresamos al hotel, nos duchamos y nos deleitamos con una cena genial. Pero estábamos tan cansadas que decidimos irnos cada una a su habitación.
Justo al poner la cabeza en la almohada y sentir como se me cerraban los ojos, mi mente me dijo:
-Embarazada no, no?
Hostiaputa.
Desperté a la una de la madrugada.
Mi teléfono sonaba a notificaciones de whatsapp.
Era mi exmarido.
-Duermes?D?
Ptm
-Dormía...qué pasa?
-Te tomas algo conmigo?
Mierda.
-Ahora? En serio?
-Mándame tu ubicación....
Lo pensé...juro que me lo pensé....pero se la mandé.
Tardó 20 minutos, a lo sumo.
Pues si, si estaba cerca.
Abrí la puerta sin más, estaba claro que era él.
-Hola D
-Jilou!
-Estás segura que estás de vacaciones? Pareces cansada...
No me molesté ni en contestarle. Fui directa a la cama, porque estaba claro que no había venido a charlar...
Le di play a la lista de reproducción de mi teléfono.
-Vienes?
Y vino....claro que vino...mientras Meghan Traynor cantaba de fondo...se acercó al lóbulo de mi oreja, y sólo escuché:
-Sigues llevando la ropa interior más bonita del mundo?
Estábamos a oscuras pero supe que sonreía y sonreí.
Probablemente eso no estaba bien....pero yo no iba a contárselo a nadie...y él, tampoco...
Y me repetí la misma frase que unas horas antes....
No acabo de entender por qué ese hombre me quiere...soy de lo peor.....
Lo soy, pero él no lo sabe....
jueves, 12 de diciembre de 2019
viernes, 20 de septiembre de 2019
Capítulo 25
A
Paises Bajos
Desperté con un dolor de cuello horrible.
Necesite dos minutos para saber dónde estaba.
Rotterdam.
Un hotel.
Si, por raro que pueda sonar estaba tumbada en el suelo.
Vale.
Joder.
Me había quedado dormida en el puto suelo.
Me incorporé hasta quedarme sentada.
La cabeza me daba tumbos.
Mierda.
A ver recapitulemos, me dije.
Estaba sola. Esa habitación no era la mía.
Me había liado con un desconocido, eso estaba claro.
Y el susodicho me había dejado dormir en el suelo?
Joder.
Vale, miré por el ventanal....no había amanecido del todo y estábamos en Rotterdam. Y llovía, oh qué sorpresa!
Basándonos en esto....debían de ser cerca de las seis de la mañana.
Osea que a lo sumo, me había quedado dormida una hora.
Agudicé el oído.
Mi acompañante estaba en la ducha.
Michael? Mich? Suputamadre. Bfff. Iba a llamarle Mylove y a tomar por culo.
No acabo de entender porque todos los cursos a los que asisto terminan igual.
A ver si iba a tener un problema o algo. No pude más que echarme a reír.
Me puse en pie y me abroché la camisa que llevaba mal colocada.
Localicé mi ropa y mi bolso.
No me detuve ni un minuto. Me vestí y calcé a la velocidad del rayo.
Salí por la puerta antes de que Mylove saliera del baño.
Caminé rápido hacia el ascensor.
Estaba en el quinta planta, una por debajo de la mía.
Coloqué la llave magnética en el ascensor, que se cerró para mandarme en menos de un minuto a la sexta.
Entré en mi habitación al mismo tiempo que me sacaba los zapatos tirándolos de cualquier manera.
Me desnudé dejando la ropa en el suelo.
Abrí la llave del agua. Mientras esperaba a que el agua saliera a la temperatura correcta me miré en el espejo....joder!
¿Eso del cuello eran morados?
El puto Mylove me había hecho eso?
Con razón me dolía el cuello.
Busqué un paracetamol en mi bolsa de baño, y me lo tragué al mismo tiempo que me metía en la ducha.
El agua caliente cayó sobre mi cuerpo a modo de reconstituyente.
Madremía.
El puto guiri me había dejado el cuello hecho un cromo.
Dediqué más tiempo del necesario a la ducha.
Pero me dejó como nueva....y muriendo de sueño.
Al cerrar el agua escuché de fondo mi teléfono sonando.
Salí del baño anudándome el albornoz.
Dos llamadas perdidas de D.
Le devolví la llamada.
-Nena! No me digas que te has quedado sobada. Demasiada energía matinal para mi.
-Noooo. Estoy saliendo de la ducha. Eso en realidad, era cierto...
- Aja, vale. Y ¿qué ha pasado con Misha?
-¿Misha? Ow mierda, Mylove era Misha? ¿Cómo puede ser que te acuerdes del nombre y yo no?
-Porque yo no estaba borracha.
-Touché.
-Jajajajaja. Aunque sigues las normas incluso borracha, y me llamaste para contármelo.
-Soy lo más. Pero en realidad moría de sueño y no me parecía ser lo más, en absoluto. ¿El tío es ruso? ¿Misha, cómo el osito Misha, los dibujos animados?
-¿Y qué coño se yo si es ruso? Eso deberías de saberlo tu.
-Pues puede ser, tengo una resaca de Vodka nivel ruski. Creo que liquidé una botella de Beluga Gold....Mi hígado me odia.
D se partía al otro lado del teléfono.
-No tienes edad. Vas a sentir que mueres, todo el puto día.
-Qué voy a sentir que muero dice.... voy a morir literalmenteeee!!!
Mierda! Y tan cierto, era una muerte anunciada.
Escuché como alguien le hablaba a D, probablemente su hermana... Te dejo A, hablamos luego....y me cuentas lo del Oso ruso. Colgó riéndose a pulmón.
Puto ruski.
Con un poco de suerte no volvía a verlo en la vida.
Y casi sentí que la suerte me acompañaba.
Llegué tarde pero a tiempo de desayunar. E intenté, claramente, hacer desaparecer el vodka que quedaba en mi, inundándolo con café.
No funciono.
Tuve que maquillarme con ganas para no parecer un zombie y tampoco estaba segura de haberlo conseguido.
El día había empezado como se suponía que tenía que empezar. Una no puede liar la de Dios hasta las seis de la mañana y esperar que a las ocho, la vida le sonría. Pues eso.
Y confieso, que a eso de las diez pensé en retirarme de la demostración a la que estaba asistiendo, zombiemente.
Pero ahí el puto Karma empezó a cachondearse de mi.....
-...nuestro siguiente invitado, el florista mundialmente conocido... Misha Krasimirov....
ElputoositoMisha?
Levanté la vista y zasca.
Ahí estaba mi oso ruso.
¿En serio?
Osea.
Joder.
Si hubiera podido hubiera resbalado silenciosamente hasta el suelo y habría desaparecido de ahí, arrastrándome cual gusanito.
Pero no, contacto visual y saludo a modo de sonrisa.
Que le devolví, clarooo.
Estaba claro que no me iba. Osea, el ruski estaba ahí plantado imponentemente.
Y la pregunta que quemaba mis neuronas era:
¿Cómo coño está tan perfecto y yo tan hecha polvo?
Mandé un mensaje a D en la que adjunté una imagen de Misha.
-Aquí el osito Misha.😂
-En serio?😆😆
-Y tan en serio. Quiero morir.
-Joderhostiaputa!
-Exactamente. Cerré las aplicaciones del móvil y me propuse escucharle sin dormirme.
Digamos que le estaba oyendo...pero no conseguí escucharlo.
El Ruski tenía mi atención, pero no en referencia al arte floral.
El caso es que de pronto, haberme liado con ese tío estando borracha, me pareció un desaprovechamiento total. Por ambas partes.
Así que me propuse enmendar la cosa.
El número de whats de Misha estaba en la documentación que nos habían entregado.
-Hi! Soy la rubia que está sentada en la tercera fila...la que tiene cara de zombie... comes conmigo?
Ni muriendo de sueño iba a dejar que se me escapara ese oso ruso.
Su teléfono emitió un "clinc", pero no contestó, evidentemente.
Justo en el descanso, mientras rogaba a Dios que me mantuviera con vida, mi teléfono vibró en el bolsillo trasero de mi pantalón.
-Hi rubia zombie. 😂Comemos. ¿Yo a ti, tu a mi?
-Ow yes! Claridad pasmosa la de mi osito Misha.
Y de pronto el café empezó a hacer efecto. Mis neuronas estaban despiertas.. bueno o casi.
El caso es que Rosalía se metió en mi cerebro.
Si...conectadas del todo no estaban.
Pero Rosalía sonó en mi cerebro...
"yo por ti, tu por mi..."
-Señora... (hay que joderse...cuando alguien te llama señora debería saber que se expone a que le mates, por puro placer. Totalmente justificado)
Me giré con una sonrisa, falsa y de odio.
-Si?
-¿Le apetece un vodka?
¿En serio?
Mi estomago rugió, creo que a modo de advertencia, en plan, va de retro...aléjate mujer.
Y en ese preciso momento la voz de Rosalía se metió en la sala... y dejó de estar solo en mi mente.
"Yo por ti, tu por mi...quién lo diría"
Tal vez no... pero a mi me lo pareció... Misha se estaba acercando a mi, con sus movimientos sincronizados con la canción.
Dice V, que a un hombre hay que mirarle los andares...
Los andares del Ruski me ponían, oww sii...
"Yo por ti, tu por mi...
......
Paises Bajos
Desperté con un dolor de cuello horrible.
Necesite dos minutos para saber dónde estaba.
Rotterdam.
Un hotel.
Si, por raro que pueda sonar estaba tumbada en el suelo.
Vale.
Joder.
Me había quedado dormida en el puto suelo.
Me incorporé hasta quedarme sentada.
La cabeza me daba tumbos.
Mierda.
A ver recapitulemos, me dije.
Estaba sola. Esa habitación no era la mía.
Me había liado con un desconocido, eso estaba claro.
Y el susodicho me había dejado dormir en el suelo?
Joder.
Vale, miré por el ventanal....no había amanecido del todo y estábamos en Rotterdam. Y llovía, oh qué sorpresa!
Basándonos en esto....debían de ser cerca de las seis de la mañana.
Osea que a lo sumo, me había quedado dormida una hora.
Agudicé el oído.
Mi acompañante estaba en la ducha.
Michael? Mich? Suputamadre. Bfff. Iba a llamarle Mylove y a tomar por culo.
No acabo de entender porque todos los cursos a los que asisto terminan igual.
A ver si iba a tener un problema o algo. No pude más que echarme a reír.
Me puse en pie y me abroché la camisa que llevaba mal colocada.
Localicé mi ropa y mi bolso.
No me detuve ni un minuto. Me vestí y calcé a la velocidad del rayo.
Salí por la puerta antes de que Mylove saliera del baño.
Caminé rápido hacia el ascensor.
Estaba en el quinta planta, una por debajo de la mía.
Coloqué la llave magnética en el ascensor, que se cerró para mandarme en menos de un minuto a la sexta.
Entré en mi habitación al mismo tiempo que me sacaba los zapatos tirándolos de cualquier manera.
Me desnudé dejando la ropa en el suelo.
Abrí la llave del agua. Mientras esperaba a que el agua saliera a la temperatura correcta me miré en el espejo....joder!
¿Eso del cuello eran morados?
El puto Mylove me había hecho eso?
Con razón me dolía el cuello.
Busqué un paracetamol en mi bolsa de baño, y me lo tragué al mismo tiempo que me metía en la ducha.
El agua caliente cayó sobre mi cuerpo a modo de reconstituyente.
Madremía.
El puto guiri me había dejado el cuello hecho un cromo.
Dediqué más tiempo del necesario a la ducha.
Pero me dejó como nueva....y muriendo de sueño.
Al cerrar el agua escuché de fondo mi teléfono sonando.
Salí del baño anudándome el albornoz.
Dos llamadas perdidas de D.
Le devolví la llamada.
-Nena! No me digas que te has quedado sobada. Demasiada energía matinal para mi.
-Noooo. Estoy saliendo de la ducha. Eso en realidad, era cierto...
- Aja, vale. Y ¿qué ha pasado con Misha?
-¿Misha? Ow mierda, Mylove era Misha? ¿Cómo puede ser que te acuerdes del nombre y yo no?
-Porque yo no estaba borracha.
-Touché.
-Jajajajaja. Aunque sigues las normas incluso borracha, y me llamaste para contármelo.
-Soy lo más. Pero en realidad moría de sueño y no me parecía ser lo más, en absoluto. ¿El tío es ruso? ¿Misha, cómo el osito Misha, los dibujos animados?
-¿Y qué coño se yo si es ruso? Eso deberías de saberlo tu.
-Pues puede ser, tengo una resaca de Vodka nivel ruski. Creo que liquidé una botella de Beluga Gold....Mi hígado me odia.
D se partía al otro lado del teléfono.
-No tienes edad. Vas a sentir que mueres, todo el puto día.
-Qué voy a sentir que muero dice.... voy a morir literalmenteeee!!!
Mierda! Y tan cierto, era una muerte anunciada.
Escuché como alguien le hablaba a D, probablemente su hermana... Te dejo A, hablamos luego....y me cuentas lo del Oso ruso. Colgó riéndose a pulmón.
Puto ruski.
Con un poco de suerte no volvía a verlo en la vida.
Y casi sentí que la suerte me acompañaba.
Llegué tarde pero a tiempo de desayunar. E intenté, claramente, hacer desaparecer el vodka que quedaba en mi, inundándolo con café.
No funciono.
Tuve que maquillarme con ganas para no parecer un zombie y tampoco estaba segura de haberlo conseguido.
El día había empezado como se suponía que tenía que empezar. Una no puede liar la de Dios hasta las seis de la mañana y esperar que a las ocho, la vida le sonría. Pues eso.
Y confieso, que a eso de las diez pensé en retirarme de la demostración a la que estaba asistiendo, zombiemente.
Pero ahí el puto Karma empezó a cachondearse de mi.....
-...nuestro siguiente invitado, el florista mundialmente conocido... Misha Krasimirov....
ElputoositoMisha?
Levanté la vista y zasca.
Ahí estaba mi oso ruso.
¿En serio?
Osea.
Joder.
Si hubiera podido hubiera resbalado silenciosamente hasta el suelo y habría desaparecido de ahí, arrastrándome cual gusanito.
Pero no, contacto visual y saludo a modo de sonrisa.
Que le devolví, clarooo.
Estaba claro que no me iba. Osea, el ruski estaba ahí plantado imponentemente.
Y la pregunta que quemaba mis neuronas era:
¿Cómo coño está tan perfecto y yo tan hecha polvo?
Mandé un mensaje a D en la que adjunté una imagen de Misha.
-Aquí el osito Misha.😂
-En serio?😆😆
-Y tan en serio. Quiero morir.
-Joderhostiaputa!
-Exactamente. Cerré las aplicaciones del móvil y me propuse escucharle sin dormirme.
Digamos que le estaba oyendo...pero no conseguí escucharlo.
El Ruski tenía mi atención, pero no en referencia al arte floral.
El caso es que de pronto, haberme liado con ese tío estando borracha, me pareció un desaprovechamiento total. Por ambas partes.
Así que me propuse enmendar la cosa.
El número de whats de Misha estaba en la documentación que nos habían entregado.
-Hi! Soy la rubia que está sentada en la tercera fila...la que tiene cara de zombie... comes conmigo?
Ni muriendo de sueño iba a dejar que se me escapara ese oso ruso.
Su teléfono emitió un "clinc", pero no contestó, evidentemente.
Justo en el descanso, mientras rogaba a Dios que me mantuviera con vida, mi teléfono vibró en el bolsillo trasero de mi pantalón.
-Hi rubia zombie. 😂Comemos. ¿Yo a ti, tu a mi?
-Ow yes! Claridad pasmosa la de mi osito Misha.
Y de pronto el café empezó a hacer efecto. Mis neuronas estaban despiertas.. bueno o casi.
El caso es que Rosalía se metió en mi cerebro.
Si...conectadas del todo no estaban.
Pero Rosalía sonó en mi cerebro...
"yo por ti, tu por mi..."
-Señora... (hay que joderse...cuando alguien te llama señora debería saber que se expone a que le mates, por puro placer. Totalmente justificado)
Me giré con una sonrisa, falsa y de odio.
-Si?
-¿Le apetece un vodka?
¿En serio?
Mi estomago rugió, creo que a modo de advertencia, en plan, va de retro...aléjate mujer.
Y en ese preciso momento la voz de Rosalía se metió en la sala... y dejó de estar solo en mi mente.
"Yo por ti, tu por mi...quién lo diría"
Tal vez no... pero a mi me lo pareció... Misha se estaba acercando a mi, con sus movimientos sincronizados con la canción.
Dice V, que a un hombre hay que mirarle los andares...
Los andares del Ruski me ponían, oww sii...
"Yo por ti, tu por mi...
......
jueves, 22 de agosto de 2019
Capítulo 24
M
Estaba tomándome el café, sentaba en el taburete de la cocina.
Observaba a mi familia.
Adoro a mi marido. Pero el hecho de que el desconozca cosas sobre mi, me hace pensar que yo desconozco cosas sobre él.
Eso no me gusta.
Todos los divorcios dejan a la luz las verdades insoportables de ambos.
Descubres que tu marido puede putearte hasta la saciedad.
Y tu puedes hacerle la vida imposible.
Y ahí estaban mis hijos.
Traemos niños a este mundo predestinado a la extinción. Vale aquí me he pasado un poco. Pero es que a este paso, poca solución le veo.
Pero soy optimista. (Quiero serlo)
Reciclo, concienzudamente.
Ayudo al prójimo.
El prójimo me da por culo.
Asisto a talleres de mindfulness.
Hago yoga dos veces por semana.
Pero el prójimo sigue dándome por culo.
Metafóricamente hablando.
Después de eso y de esos ciclos interminables, solo me quedaba participar en las actividades del grupo.
Mis funciones siempre son inofensivas. Conseguir información que no se puede conseguir en redes. Se lo inverosímil que puede parecer. Pero hay mucha información que no consta en ningún archivo de tipo informático.
También hago seguimientos.
A veces me siento como una de los Ángeles de Charlie.
Farrah Fawcett para ser más concretos.
Y lo confieso, el grupo me funciona mejor que el mindfulness de los cojones.
Volví a la realidad, porque al parecer mi amadísimo esposo me estaba hablando, quién sabe desde cuando...
-Perdona... Dije levantando la vista. Ahí estaba ese hombre mirándome perplejo.
-No has escuchado nada de lo que he dicho, verdad? Lo dijo con los brazos en jarras. Qué poco me pone esa pose. Lo miré ladeando la cabeza.
Joder.
-mmmm pues... de la cena, me estabas hablando de la cena.
-Si, exacto. Y qué opinas?
-Me parece perfecto. Ni idea de que me estaba hablando, pero no iba a preguntarle. Iba a poner los brazos en jarras de nuevo y yo no iba a soportarlo.
Mucho mejor darle la razón.
Me levanté sin gana ninguna.
Al pasar por su lado le di un beso y le susurré...no pongas los brazos en jarras, xdios.
Sonrió.
Los niños irrumpieron con sus mochilas y sus voces chillonas.
Discutían...qué novedad.
Su padre y yo nos miramos y pusimos los ojos en blanco.
Ser padre de más de uno consiste en eso. Mediar entre ellos para que no se maten, o para que no acaben con todo lo que les rodea. Incluidos sus padres.
Salieron los tres por la puerta, dejándome sola en casa.
Sincronicé mi teléfono con los altavoces.
Best guitars and machines sonó en el salón.
Canté, porque Joey de Concrete Blonde me da buen rollo.
Repartí la documentación de Armendieta por encima de la mesa.
Tenía que reconocer que era un tipo atractivo.
Hasta me parecía interesante.
Esta es la parte mala de este trabajo. La que no llevo bien. Para gestionar bien las situaciones hay que familiarizarse con las personas. Sus hábitos, sus manías....Había malos muy malos...pero había otros que no lo eran tanto.
A Armendieta no lo tenía catalogado ... todavía.
Todo el trabajo estaba programado, solo tenía que familiarizarme con él.
A tenía todo bien ordenado.
Me dispuse a estudiar todo detenidamente. Me concentré en el tema. Pensaba repasarlo una semana antes de ejecutarlo pero iba a memorizarlo para tener todos los datos en mi cabeza.
Decidí que iría en coche y que iría sola.
Concentrarme en conducir me ayudaría a estar centrada en el trabajo.
Mi teléfono vibró.
Era D.
-Qué pasoooo.??
D se rió.
Una vez escuché a D hablar por teléfono. Ella es española, pero cuando habla con su exmarido, lo hace con acento mexicano.
No lo entenderé nunca. Pero ella no puede evitarlo. Cuando habla con él, o está en México, es mexicana.
Por eso y por lo de mi tontería, cada vez que me llama por teléfono contesto mexicanamente e intento decir algún Wey en alguna frase.
Soy muy tonta.
Pero nos reímos.
-¿Cómo vas? Se refería a Armendieta.
-Pues bastante bien. A tiene todo listo, ya sabes como es. Solo tenía que repasar todo.
-Si quieres puedo acompañarte. Pero no quería, se le notaba en la voz.
-Para nada. Puedo hacerlo sola. Tu tómate tu tiempo, no pasa nada.
-Segura?
-Segurisima. X es mi soporte, todo saldrá perfecto.
Hablamos de sus cosas y las mías. Y de pronto estalló en risas.
-Por cierto, a ti no se te puede dejar ver series, verdad? En serio quieres que nos pongamos nombres de ciudades? Vas a querer que adoptemos el Bella Ciao como himno del grupo?
-Siiiii, tu podrías ser México... La imaginé poniendo los ojos en blanco...me reí.
-Mira nena, yo si tengo que ser alguien quiero ser Tokio que está buenisima y se beneficia a Río! México dice...no digas chorradas!
Nos reímos.
Colgamos y me quedé pensando en Río...
Río no era de los que ponían los brazos en jarras...verdad?
Me vi fantaseando con él.
La monogamia es, a veces, algo aburridísimo.
Yo quería ser una Ángel de Charlie que se tirara a Río... y en lugar de eso, tenia que preparar la comida de los niños.
No, esto no me parecía justo para nada.
Deseaba la libertad de las otras.
La facilidad del "aquí te pillo aquí te mato" de D.
La frescura de N.
Los surferos de X.
Vale a los surferos más que todo lo anterior.
Joder.
Esto debía ser la crisis de los 40 o algo así.
Llamé a X.
-M, que pasa? Su voz era somnolienta.
-Estás dormida?
-Noooo, bueno, estaba.... qué pasa?
No estaba sola. Escuché como se movía y se encerraba, supuse que en el baño.
-Cuéntame.
-Te vienes conmigo a lo de Durango?
-Mmmm, bueno, ya eramos compis en eso. Estaba un poco desconcertada.
-Quiero decir juntas. ¿Pasamos dos días de chicas?
-Uy....qué mal te veo nena....
-Eso es un si?
-Yasssss.
Colgué, y estaba contenta.
Los Waterboys y yo cantamos The whole of the moon y cociné felizmente.
Había decidido que iba a jugar a ser una ángel de Charlie, libre.
Vale, es posible que no lo hubiera pensado mucho.....
Estaba tomándome el café, sentaba en el taburete de la cocina.
Observaba a mi familia.
Adoro a mi marido. Pero el hecho de que el desconozca cosas sobre mi, me hace pensar que yo desconozco cosas sobre él.
Eso no me gusta.
Todos los divorcios dejan a la luz las verdades insoportables de ambos.
Descubres que tu marido puede putearte hasta la saciedad.
Y tu puedes hacerle la vida imposible.
Y ahí estaban mis hijos.
Traemos niños a este mundo predestinado a la extinción. Vale aquí me he pasado un poco. Pero es que a este paso, poca solución le veo.
Pero soy optimista. (Quiero serlo)
Reciclo, concienzudamente.
Ayudo al prójimo.
El prójimo me da por culo.
Asisto a talleres de mindfulness.
Hago yoga dos veces por semana.
Pero el prójimo sigue dándome por culo.
Metafóricamente hablando.
Después de eso y de esos ciclos interminables, solo me quedaba participar en las actividades del grupo.
Mis funciones siempre son inofensivas. Conseguir información que no se puede conseguir en redes. Se lo inverosímil que puede parecer. Pero hay mucha información que no consta en ningún archivo de tipo informático.
También hago seguimientos.
A veces me siento como una de los Ángeles de Charlie.
Farrah Fawcett para ser más concretos.
Y lo confieso, el grupo me funciona mejor que el mindfulness de los cojones.
Volví a la realidad, porque al parecer mi amadísimo esposo me estaba hablando, quién sabe desde cuando...
-Perdona... Dije levantando la vista. Ahí estaba ese hombre mirándome perplejo.
-No has escuchado nada de lo que he dicho, verdad? Lo dijo con los brazos en jarras. Qué poco me pone esa pose. Lo miré ladeando la cabeza.
Joder.
-mmmm pues... de la cena, me estabas hablando de la cena.
-Si, exacto. Y qué opinas?
-Me parece perfecto. Ni idea de que me estaba hablando, pero no iba a preguntarle. Iba a poner los brazos en jarras de nuevo y yo no iba a soportarlo.
Mucho mejor darle la razón.
Me levanté sin gana ninguna.
Al pasar por su lado le di un beso y le susurré...no pongas los brazos en jarras, xdios.
Sonrió.
Los niños irrumpieron con sus mochilas y sus voces chillonas.
Discutían...qué novedad.
Su padre y yo nos miramos y pusimos los ojos en blanco.
Ser padre de más de uno consiste en eso. Mediar entre ellos para que no se maten, o para que no acaben con todo lo que les rodea. Incluidos sus padres.
Salieron los tres por la puerta, dejándome sola en casa.
Sincronicé mi teléfono con los altavoces.
Best guitars and machines sonó en el salón.
Canté, porque Joey de Concrete Blonde me da buen rollo.
Repartí la documentación de Armendieta por encima de la mesa.
Tenía que reconocer que era un tipo atractivo.
Hasta me parecía interesante.
Esta es la parte mala de este trabajo. La que no llevo bien. Para gestionar bien las situaciones hay que familiarizarse con las personas. Sus hábitos, sus manías....Había malos muy malos...pero había otros que no lo eran tanto.
A Armendieta no lo tenía catalogado ... todavía.
Todo el trabajo estaba programado, solo tenía que familiarizarme con él.
A tenía todo bien ordenado.
Me dispuse a estudiar todo detenidamente. Me concentré en el tema. Pensaba repasarlo una semana antes de ejecutarlo pero iba a memorizarlo para tener todos los datos en mi cabeza.
Decidí que iría en coche y que iría sola.
Concentrarme en conducir me ayudaría a estar centrada en el trabajo.
Mi teléfono vibró.
Era D.
-Qué pasoooo.??
D se rió.
Una vez escuché a D hablar por teléfono. Ella es española, pero cuando habla con su exmarido, lo hace con acento mexicano.
No lo entenderé nunca. Pero ella no puede evitarlo. Cuando habla con él, o está en México, es mexicana.
Por eso y por lo de mi tontería, cada vez que me llama por teléfono contesto mexicanamente e intento decir algún Wey en alguna frase.
Soy muy tonta.
Pero nos reímos.
-¿Cómo vas? Se refería a Armendieta.
-Pues bastante bien. A tiene todo listo, ya sabes como es. Solo tenía que repasar todo.
-Si quieres puedo acompañarte. Pero no quería, se le notaba en la voz.
-Para nada. Puedo hacerlo sola. Tu tómate tu tiempo, no pasa nada.
-Segura?
-Segurisima. X es mi soporte, todo saldrá perfecto.
Hablamos de sus cosas y las mías. Y de pronto estalló en risas.
-Por cierto, a ti no se te puede dejar ver series, verdad? En serio quieres que nos pongamos nombres de ciudades? Vas a querer que adoptemos el Bella Ciao como himno del grupo?
-Siiiii, tu podrías ser México... La imaginé poniendo los ojos en blanco...me reí.
-Mira nena, yo si tengo que ser alguien quiero ser Tokio que está buenisima y se beneficia a Río! México dice...no digas chorradas!
Nos reímos.
Colgamos y me quedé pensando en Río...
Río no era de los que ponían los brazos en jarras...verdad?
Me vi fantaseando con él.
La monogamia es, a veces, algo aburridísimo.
Yo quería ser una Ángel de Charlie que se tirara a Río... y en lugar de eso, tenia que preparar la comida de los niños.
No, esto no me parecía justo para nada.
Deseaba la libertad de las otras.
La facilidad del "aquí te pillo aquí te mato" de D.
La frescura de N.
Los surferos de X.
Vale a los surferos más que todo lo anterior.
Joder.
Esto debía ser la crisis de los 40 o algo así.
Llamé a X.
-M, que pasa? Su voz era somnolienta.
-Estás dormida?
-Noooo, bueno, estaba.... qué pasa?
No estaba sola. Escuché como se movía y se encerraba, supuse que en el baño.
-Cuéntame.
-Te vienes conmigo a lo de Durango?
-Mmmm, bueno, ya eramos compis en eso. Estaba un poco desconcertada.
-Quiero decir juntas. ¿Pasamos dos días de chicas?
-Uy....qué mal te veo nena....
-Eso es un si?
-Yasssss.
Colgué, y estaba contenta.
Los Waterboys y yo cantamos The whole of the moon y cociné felizmente.
Había decidido que iba a jugar a ser una ángel de Charlie, libre.
Vale, es posible que no lo hubiera pensado mucho.....
miércoles, 3 de julio de 2019
Capítulo 23
Carrot cake
D
Se fue.
Nunca supe por qué, ni recuerdo cuando fue.
Dejó discos y libros.
Recuerdo una bolsa llena de fotos suyas. Bueno, creo que en realidad no era una bolsa de fotos suyas...era una bolsa de fotos de otra época, a la que él pertenecía.
Confieso no haber tenido nunca un interés especial hacia esa persona.
Cuando se marchó yo tenía dos años.
Nunca tuve recuerdos dolorosos.
5:00
Tenía las batidoras en marcha. Esa es mi hora más productiva.
Así que mientras las batidoras trabajaban, en mis auriculares sonaba Dean Martin, con su Everybody loves somebody. Y he ahí el motivo por el que mi mente se puso a pensar en él.
Vale, no era tan sencillo. No pensaba en él, pensaba en mi. Él solo estaba en la historia.
Recordé un disco de 33 revoluciones con el centro naranja. Era suyo.
Lo dejó tras de si, en su rápida huida, y hay que tener en cuenta que en esos años no había otra manera de reproducir música. Si dejó el disco, no pudo volver a escucharlo hasta que hubiera comprado un nuevo ejemplar.
Tal vez no le gustaba.
Yo adoro a Dean Martin.
Tal vez gracias a ese disco.
Añadí vainilla a las mezclas de huevo y azúcar.
Pesé la harina, la levadura y añadí canela.
Medí el aceite.
Troceé la zanahoria que había pelado previamente.
La metí en la Thermomix.
De forma mecánica seguí con la receta mientras mi mente volvía a mis recuerdos.
Antes de los catorce años había leído esos libros que él dejó.
Treblinka, Los juicios de Nuremberg, el Decamerón, Guerra y paz, Anna Karenina, Los cuentos de Canterbury, La divina comedia....
Confieso que Tolstói no está entre mis escritores preferidos.
Si tuviera que escoger a un escritor ruso, seria Dostoyevski y eso si no tenía nada que ver con mi padre, ni su fuga, ni con los libros que dejó atrás.
Tenía que ver con La 2.
En algún momento de mi adolescencia, La 2 empezó a emitir joyas que de ninguna otra forma podría haber visto. Los hermanos Karamazov, con una calva perfecta de Yul Brynner me cautivó. Pero fue Crimen y castigo años después, quién llevó a mi podium de escritores a Dostoyevski.
Metí los moldes en el horno. Puse una hora en el temporizador. Necesitaría más, pero prefería revisarlas.
Seguí con los brownies.
Huevos, azúcar, vainilla....pesé el cacao...
Entonces, nada de todo eso tenía que ver con la persona que yo era actualmente? O todo?
El abandono paterno...
Los años en el colegio de monjas...
Lo de no tener más que dos canales de televisión...
El novio de que tuve a los 15...
Las drogas...
Mi exmarido...
Ptm
Hacerme terapia a mi misma no me estaba funcionando.
Necesitaba un terapeuta.
El teléfono me sacó de las divagaciones
Era A.
¿Tan temprano?
-¿Qué pasa?
-Eres la única persona que conozco que a estas horas está completamente operativa.
-Seeeeeee, una maravilla lo mío.
Escuché como se reía al otro lado.
-Échame un cable.
-¿Estás segura que necesitas un cable o a un electricista?
-Tiaaaaaaaa.
-Valeeeeeee.
-Sé que no quieres trabajitos por una temporada.....pero es que me ha salido un evento para la semana que tenemos lo de Armendieta.
Soplé sonoramente. Lo del terapeuta clamaba al cielo. Era urgente.
-Nenaaaa, no hay manera de solucionarlo? ¿No hay nadie disponible? Es algo sencillo, no hay que pisar aeropuertos. X! su surfero le queda cerca y podría aprovechar el viaje!!
-Mmmm, ya veo que no quieres hacerlo.
-No quiero y para serte sincera, no puedo. Tengo un lío mental que no me permite ser todo lo profesional que se necesita ser para este tipo de cosas. Hay que estar centrado y yo nunca he estado tan torcida. ¿ Qué hay de X? ¿M?
La disponibilidad de M era un tema complicado. Pero era una tía capaz de organizar un viaje familiar, en el que tuviera tiempo de encargarse de Armendieta en un flash.
-M, es verdad. Ves, son las putas 5:30 de la mañana, debes haber dormido 4 horas de mierda y eres más resolutiva que yo habiendo dormido 7 .
-Tienes tiempo de sobras para ponerla al día. Habla con ella, y déjame seguir que no me da la vida, con tanto pastel.
-Cuando te vayas a casa me traes desayuno no?
-Puto morro tienes...Carrot cake?
-Uyyyy, siiiiiiiiiiiiii.... ha sonado orgásmico?
-Pues más bien si. Alaaa, que te cuelgo joder!!
Volví a mis brownies.
Y pensé en los días que hacía que no hablaba con X. Bueno, ni ella conmigo. Vale estaba claro, a X le pasaba algo.
-Alexa, anota en agenda: llamar a X.
Ptm.
Alexa.
Tenía que llevársela a N. Necesitaba un reset, una limpia, un lo que sea. Esa maquinita siempre sabía demasiado.
Recordé la exclamación casi orgásmica de A y me acordé de H. Así soy....de ideas asociativas.
Eran casi las seis. Estaba dispuesta a reorganizar mi desmadre de vida y eso pasaba por tener a H en ella.
-Alexa, llamar a H
Sonó dos veces antes de que contestara.
-Buenos días D. ¿Me echabas de menos?
-Siempre.
-Me pillas saliendo a correr.
-Justamente por eso te llamo ahora que todavía puedes respirar.
Nos reímos.
-¿A qué hora empiezas a trabajar?¿Te da tiempo de desayunar conmigo?
-D....tu nunca desayunas....
-Cierto, pero puedo llevarte el desayuno y esperar pacientemente a que te lo comas.
-Mmmm, ya veo.... Tráeme Carrot cake y soy tuyo!!
-Listo!! Te veo en hora y media.
- Okey! Un beso!
Vale...Pues menos mal que en el horno tenía carrot cake para 30.
Decidí poner el turbo y dejar mi mente en blanco. Para eso cambié la lista de reproducción , manualmente, de pronto me pareció que Alexa ya sabía demasiado de mi, como para que encima se pusiera a analizar mis estados de ánimo, según mis listas de reproducción.
Aerosmith sonó estridentemente en mis oídos.
Cryin'
Si cantaba no podía escuchar las vocecillas de mi conciéncia....ni hacerme autoterapia, ni escuchar esa otra voz que me decía: de Armendieta te podrías encargar tu.
Joder.
...I was cryin' when I met you
Now I'm tryin' to forget you
Your love is sweet misery
I was cryin' just to get you
Now I'm dyin' 'cause I let you
Do what you do down on me....
D
Se fue.
Nunca supe por qué, ni recuerdo cuando fue.
Dejó discos y libros.
Recuerdo una bolsa llena de fotos suyas. Bueno, creo que en realidad no era una bolsa de fotos suyas...era una bolsa de fotos de otra época, a la que él pertenecía.
Confieso no haber tenido nunca un interés especial hacia esa persona.
Cuando se marchó yo tenía dos años.
Nunca tuve recuerdos dolorosos.
5:00
Tenía las batidoras en marcha. Esa es mi hora más productiva.
Así que mientras las batidoras trabajaban, en mis auriculares sonaba Dean Martin, con su Everybody loves somebody. Y he ahí el motivo por el que mi mente se puso a pensar en él.
Vale, no era tan sencillo. No pensaba en él, pensaba en mi. Él solo estaba en la historia.
Recordé un disco de 33 revoluciones con el centro naranja. Era suyo.
Lo dejó tras de si, en su rápida huida, y hay que tener en cuenta que en esos años no había otra manera de reproducir música. Si dejó el disco, no pudo volver a escucharlo hasta que hubiera comprado un nuevo ejemplar.
Tal vez no le gustaba.
Yo adoro a Dean Martin.
Tal vez gracias a ese disco.
Añadí vainilla a las mezclas de huevo y azúcar.
Pesé la harina, la levadura y añadí canela.
Medí el aceite.
Troceé la zanahoria que había pelado previamente.
La metí en la Thermomix.
De forma mecánica seguí con la receta mientras mi mente volvía a mis recuerdos.
Antes de los catorce años había leído esos libros que él dejó.
Treblinka, Los juicios de Nuremberg, el Decamerón, Guerra y paz, Anna Karenina, Los cuentos de Canterbury, La divina comedia....
Confieso que Tolstói no está entre mis escritores preferidos.
Si tuviera que escoger a un escritor ruso, seria Dostoyevski y eso si no tenía nada que ver con mi padre, ni su fuga, ni con los libros que dejó atrás.
Tenía que ver con La 2.
En algún momento de mi adolescencia, La 2 empezó a emitir joyas que de ninguna otra forma podría haber visto. Los hermanos Karamazov, con una calva perfecta de Yul Brynner me cautivó. Pero fue Crimen y castigo años después, quién llevó a mi podium de escritores a Dostoyevski.
Metí los moldes en el horno. Puse una hora en el temporizador. Necesitaría más, pero prefería revisarlas.
Seguí con los brownies.
Huevos, azúcar, vainilla....pesé el cacao...
Entonces, nada de todo eso tenía que ver con la persona que yo era actualmente? O todo?
El abandono paterno...
Los años en el colegio de monjas...
Lo de no tener más que dos canales de televisión...
El novio de que tuve a los 15...
Las drogas...
Mi exmarido...
Ptm
Hacerme terapia a mi misma no me estaba funcionando.
Necesitaba un terapeuta.
El teléfono me sacó de las divagaciones
Era A.
¿Tan temprano?
-¿Qué pasa?
-Eres la única persona que conozco que a estas horas está completamente operativa.
-Seeeeeee, una maravilla lo mío.
Escuché como se reía al otro lado.
-Échame un cable.
-¿Estás segura que necesitas un cable o a un electricista?
-Tiaaaaaaaa.
-Valeeeeeee.
-Sé que no quieres trabajitos por una temporada.....pero es que me ha salido un evento para la semana que tenemos lo de Armendieta.
Soplé sonoramente. Lo del terapeuta clamaba al cielo. Era urgente.
-Nenaaaa, no hay manera de solucionarlo? ¿No hay nadie disponible? Es algo sencillo, no hay que pisar aeropuertos. X! su surfero le queda cerca y podría aprovechar el viaje!!
-Mmmm, ya veo que no quieres hacerlo.
-No quiero y para serte sincera, no puedo. Tengo un lío mental que no me permite ser todo lo profesional que se necesita ser para este tipo de cosas. Hay que estar centrado y yo nunca he estado tan torcida. ¿ Qué hay de X? ¿M?
La disponibilidad de M era un tema complicado. Pero era una tía capaz de organizar un viaje familiar, en el que tuviera tiempo de encargarse de Armendieta en un flash.
-M, es verdad. Ves, son las putas 5:30 de la mañana, debes haber dormido 4 horas de mierda y eres más resolutiva que yo habiendo dormido 7 .
-Tienes tiempo de sobras para ponerla al día. Habla con ella, y déjame seguir que no me da la vida, con tanto pastel.
-Cuando te vayas a casa me traes desayuno no?
-Puto morro tienes...Carrot cake?
-Uyyyy, siiiiiiiiiiiiii.... ha sonado orgásmico?
-Pues más bien si. Alaaa, que te cuelgo joder!!
Volví a mis brownies.
Y pensé en los días que hacía que no hablaba con X. Bueno, ni ella conmigo. Vale estaba claro, a X le pasaba algo.
-Alexa, anota en agenda: llamar a X.
Ptm.
Alexa.
Tenía que llevársela a N. Necesitaba un reset, una limpia, un lo que sea. Esa maquinita siempre sabía demasiado.
Recordé la exclamación casi orgásmica de A y me acordé de H. Así soy....de ideas asociativas.
Eran casi las seis. Estaba dispuesta a reorganizar mi desmadre de vida y eso pasaba por tener a H en ella.
-Alexa, llamar a H
Sonó dos veces antes de que contestara.
-Buenos días D. ¿Me echabas de menos?
-Siempre.
-Me pillas saliendo a correr.
-Justamente por eso te llamo ahora que todavía puedes respirar.
Nos reímos.
-¿A qué hora empiezas a trabajar?¿Te da tiempo de desayunar conmigo?
-D....tu nunca desayunas....
-Cierto, pero puedo llevarte el desayuno y esperar pacientemente a que te lo comas.
-Mmmm, ya veo.... Tráeme Carrot cake y soy tuyo!!
-Listo!! Te veo en hora y media.
- Okey! Un beso!
Vale...Pues menos mal que en el horno tenía carrot cake para 30.
Decidí poner el turbo y dejar mi mente en blanco. Para eso cambié la lista de reproducción , manualmente, de pronto me pareció que Alexa ya sabía demasiado de mi, como para que encima se pusiera a analizar mis estados de ánimo, según mis listas de reproducción.
Aerosmith sonó estridentemente en mis oídos.
Cryin'
Si cantaba no podía escuchar las vocecillas de mi conciéncia....ni hacerme autoterapia, ni escuchar esa otra voz que me decía: de Armendieta te podrías encargar tu.
Joder.
...I was cryin' when I met you
Now I'm tryin' to forget you
Your love is sweet misery
I was cryin' just to get you
Now I'm dyin' 'cause I let you
Do what you do down on me....
jueves, 30 de mayo de 2019
Capítulo 22
N
Al fin.
Weirdos
Habían sido ellas. Una de ellas... o tal vez dos. Pero ellas habían matado a Javi, de eso no tenía duda.
Las fechas coincidían. Estábamos en Porto.
#mecagoenlaputadeoros.
Y en ellas.
#hijasdelaanarquia
Me quieren eso es algo de lo que no me cabe duda.
Pero habían actuado a mis espaldas.
Es posible que hubiera entrado en pánico, de haberlo sabido.
Vale, es posible, era ser demasiado generosa conmigo misma.
Después de tantos años y seguía padeciendo esa especie de síndrome de Estocolmo.
Mientras mi cabeza daba vueltas interminables a toda esa mierda, mi mano derecha fue a mi codo izquierdo.
Poco a poco y con los años, fui eliminando todas las cicatrices de mi cuerpo. Las externas. Salvo la del codo.
Mi cuerpo guardaba una sola cicatriz, cual recuerdo físico/real, de lo ocurrido.Y en ese momento sentí la necesidad de cerciorarme de que seguía ahí.
Ahí estaba. La recorrí con los dedos y evoqué la imagen del día que sufrí ese ataque. Me vi a mi misma sentada en un taburete de la cocina. Mirando mi brazo surcado por tres cortes profundos y la barra de la cocina encharcada de sangre.
Lo curioso es que ahora mismo solo podía pensar en lo mucho que me gustaba esa casa.
Ellas me rescataron, me llevaron de vuelta al mundo y así volví a existir, después de ser una puta zombie durante años.
Pero nunca volví a entrar en esa casa. Después de lo que me costó salir!!!!
Mi cerebro había aparcado a Javi en algún sitio, pero estaba ahí, en las sombras. Siempre acechante.
#putopsicopatademierda
No me di cuenta de nada. Joder, como no vi que esas desgraciadas estaban planeando algo?
Eso fue culpa del llanero solitario. Owww, si. Había bajado la guardia y me había concentrado en otra cosa. Y esas, esas, esas lo que fueran habían actuado.
Tenía que ser cosa de D.
Ella es la que, en el último año, había estado más veces en Porto.
Joder
Joder
Joder
Había repasado las agendas de cada una de ellas.
A había estado cerca en varias ocasiones y las otras ni a 100 kilómetros.
Había sido D.
Lo habría descubierto por casualidad.
Y habría urdido un plan.
No pensó en que yo pudiera sumarme al viaje.
Diossssss, y si me lo hubiera cruzado por la calle?
Nunca volví a verlo. Pero no se que habría sido de mi si un día cualquiera, en cualquier calle de cualquier ciudad Javi se hubiera cruzado conmigo.
Una afirmación tamborileó en mi cabeza.
Ahora era libre, por fin, y de verdad.
Por un segundo, y sólo por culpa de una mente inquieta, Frozen vino a mi mente.
Con los dedos todavía en la cicatriz, sonreí.
No iba a decirles nada.
Pasados tantos días, seguro que todas ellas, participaran o no en lo de Javi, ya lo sabían.
Para que hablar de ello?
Na.
Iba a celebrarlo.
Mandé un mensaje a nuestro grupo de Whatss.
-Cenamos?
6 siiiii, efusivos fueron la respuesta.
No había visto a D desde su regreso de México. Y tampoco a C, que después de volver de Thailandia había necesitado 10 días para ponerse al día.
Esa cena nos iba a venir bien.
-¿Dónde quedamos? X, a pesar de estar en la oficina, fue la primera en concretar cómo, cuándo y dónde.
-Quiero ir a un gastrobar que está en Miami. ¿Vamos? La afición de D era gratificar a sus retinas con lugares bonitos, imágenes conjuntadas, paredes con papeles pintados y bonitos elementos de decoración. Imagino que era su manera de compensar el exceso de sangre que había en su vida.
Contesté que por mi perfecto y el resto pasaron sus "ok".
Así que D nos pasó su localización y un pantallazo del perfil de ese gastrobar en Instagram.
-¿Pides mesa tu? Le pregunté a D.
-Yassssss. Las 21:30?
Pulgares levantados como respuesta.
Dejé el teléfono en la mesa y decidí arreglarme para salir al mundo exterior.
Hoy era el primer día del resto de mi vida. Sin él.
Al fin.
La ducha fue larga y reparadora.
Los cincuenta mil chorros de agua que salían de esa ducha eran casi celestiales. Siempre que hubiera un cielo, lo cual no creía, esa ducha sería oriunda de ese cielo.
Me senté en el borde de la cama mientras me secaba el cabello con una toalla.
El teléfono emitía ruiditos intentando llamar mi atención.
Me acerqué y revisé de quién eran esos mensajes.
Bla
Bla
El llanero.
Bla
Pasé de todos.
-Alexa, reproduce la lista: Cantar
Alexa,obediente,empezó con la lista de reproducción y lo primero que sonó fue Creep de Radiohead.
...You´re so fuckin' special
But Iam a creep...I'm a weirdoooo...
Esa es sin duda, mi palabra preferida en inglés. Weirdo...bicho raro.
Cambié el nombre de nuestro grupo a "weirdos"
D se partió de risa con el nuevo nombre. Las demás le secundaron.
Volví a dejar el móvil, me vestí y me peiné en condiciones.
Al ver la imagen que me devolvió el espejo, decidí que mi cabello merecía un cambio también.
Si, un cambio me vendría bien.
Metí mi tarjeta de crédito y algo de dinero en el bolsillo trasero de mi pantalón, cogí el móvil,las llaves de casa y me colgué las llaves del coche al cuello. Ni bolsos ni hostias.
Mi madre no estaba en casa, si me había dicho dónde iba ... no me había enterado, confieso que a veces oigo, pero no escucho.
Fui caminando a la peluquería.
Le dije que necesitaba un cambio, a una peluquera le das vía libre y los ojos le brillan,al tiempo que una sonrisa maliciosa tipo Jocker preside su cara.
Más que ver a Jocker, ví a Johnny Deep, en Eduardo Manostijeras.
Pero el resultado fue genial. Me encantó lo que vi en el espejo. Me favorecía. Me rejuvenecía.
Pensé que sería la primera en llegar al restaurante, pero no....A y X ya estaban ahí.
-¿Cómo puede ser que hayáis llegado tan temprano?
-Sencillo, aquí la flori llevaba todo el puto día metida en esa especie de invernadero. Así que he pasado por ahí y me la he llevado. Va por el segundo champú y la veo mucho mejor que hace un rato, así es que he tenido una idea brillante.
Nos reímos con ganas.
-Nenaaaaaa, pero que te has hecho en el pelo, estás más que genial! X me tocó la melena
-Acabo de salir de la pelu ahora mismo, me encanta!
-Es verdad, te queda super bien. Pero A me dedicó una mirada de escrutinio.
Me pedí un vino y me senté junto a ellas.
-¿Qué chulo es esto, no?
-Ya sabes como es D, no me esperaba menos, la verdad. Dijo A, al tiempo que le daba un repasito visual a todo, de nuevo. Me encantan estos suelos...le da un aire , no se como decirlo, me siento un poco en la sureña Savannah.
Asentí mientras probaba el vino.
Ahí venían las otras cuatro.
Caminaban riéndose a pulmón.
Yo soy de las personas que se contagian de risa y llanto. Así que fue verlas y sonreir.
-Mira las locas. Dijo X, que al igual que yo también se contagió de su risa.
-Sois unas putas escandalosas! Les dijo X, gritando, evidentemente, con lo cuál todavía se rieron más, esta vez incluidas nosotras tres.
-El tema debe ser tan bueno, que estáis obligadas a compartirlo con nosotras. Dijo A apurando el último sorbo de su champú.
Las locas se miraron entre ellas y entre risas D empezó a contar:
El tema es el más viejo del mundo, Sexo, naturalmente.
-¿En general? Dijo X al tiempo que buscaba al camarero con la vista.
-Na. Orales con o sin manos. Ahí D con temas interesante si sr.
-¿Lo cualo? Dije poniendo cara de WTF
-jajajajajaja, pues que parece ser que hay personas, varias, que cuando se meten en medio de las piernas de alguien deciden no darle utilidad a sus manos. Cual si fueran mancos. Y justo yo venía diciendo, que esto se lo podría permitir a Jaime Lannister, durante un tiempo, el justo para que aprendiera a usar su otra mano, evidentemente.
Estallé a reir, porque Juego de Tronos es una de mis series preferidas, pero mientras reía miré a cada una de ellas, mis amigas weirdos.
Dios, eran unas desgraciadas por actuar a mis espaldas y haber matado al innombrable... pero me sentía liberada, sin miedo, sin partes sombreadas en mi cerebro...
X me sacó de mi divagación sentimentalera..... Tengo hambre caninaaaaa
A, D y yo misma pusimos los ojos en blanco y reímos, y seguimos haciéndolo el resto de la noche.
Esa noche, más tarde, al regresar a mi casa, puse en bucle la canción de Radiohead, y canté a pulmón hasta llegar a mi casa.
Eramos bichos raros, asociales probablemente, pero geniales.
...But I'm a creep, I'm a weirdo.
What the hell am I doing here?
I don't belong here.....
Al fin.
Weirdos
Habían sido ellas. Una de ellas... o tal vez dos. Pero ellas habían matado a Javi, de eso no tenía duda.
Las fechas coincidían. Estábamos en Porto.
#mecagoenlaputadeoros.
Y en ellas.
#hijasdelaanarquia
Me quieren eso es algo de lo que no me cabe duda.
Pero habían actuado a mis espaldas.
Es posible que hubiera entrado en pánico, de haberlo sabido.
Vale, es posible, era ser demasiado generosa conmigo misma.
Después de tantos años y seguía padeciendo esa especie de síndrome de Estocolmo.
Mientras mi cabeza daba vueltas interminables a toda esa mierda, mi mano derecha fue a mi codo izquierdo.
Poco a poco y con los años, fui eliminando todas las cicatrices de mi cuerpo. Las externas. Salvo la del codo.
Mi cuerpo guardaba una sola cicatriz, cual recuerdo físico/real, de lo ocurrido.Y en ese momento sentí la necesidad de cerciorarme de que seguía ahí.
Ahí estaba. La recorrí con los dedos y evoqué la imagen del día que sufrí ese ataque. Me vi a mi misma sentada en un taburete de la cocina. Mirando mi brazo surcado por tres cortes profundos y la barra de la cocina encharcada de sangre.
Lo curioso es que ahora mismo solo podía pensar en lo mucho que me gustaba esa casa.
Ellas me rescataron, me llevaron de vuelta al mundo y así volví a existir, después de ser una puta zombie durante años.
Pero nunca volví a entrar en esa casa. Después de lo que me costó salir!!!!
Mi cerebro había aparcado a Javi en algún sitio, pero estaba ahí, en las sombras. Siempre acechante.
#putopsicopatademierda
No me di cuenta de nada. Joder, como no vi que esas desgraciadas estaban planeando algo?
Eso fue culpa del llanero solitario. Owww, si. Había bajado la guardia y me había concentrado en otra cosa. Y esas, esas, esas lo que fueran habían actuado.
Tenía que ser cosa de D.
Ella es la que, en el último año, había estado más veces en Porto.
Joder
Joder
Joder
Había repasado las agendas de cada una de ellas.
A había estado cerca en varias ocasiones y las otras ni a 100 kilómetros.
Había sido D.
Lo habría descubierto por casualidad.
Y habría urdido un plan.
No pensó en que yo pudiera sumarme al viaje.
Diossssss, y si me lo hubiera cruzado por la calle?
Nunca volví a verlo. Pero no se que habría sido de mi si un día cualquiera, en cualquier calle de cualquier ciudad Javi se hubiera cruzado conmigo.
Una afirmación tamborileó en mi cabeza.
Ahora era libre, por fin, y de verdad.
Por un segundo, y sólo por culpa de una mente inquieta, Frozen vino a mi mente.
Con los dedos todavía en la cicatriz, sonreí.
No iba a decirles nada.
Pasados tantos días, seguro que todas ellas, participaran o no en lo de Javi, ya lo sabían.
Para que hablar de ello?
Na.
Iba a celebrarlo.
Mandé un mensaje a nuestro grupo de Whatss.
-Cenamos?
6 siiiii, efusivos fueron la respuesta.
No había visto a D desde su regreso de México. Y tampoco a C, que después de volver de Thailandia había necesitado 10 días para ponerse al día.
Esa cena nos iba a venir bien.
-¿Dónde quedamos? X, a pesar de estar en la oficina, fue la primera en concretar cómo, cuándo y dónde.
-Quiero ir a un gastrobar que está en Miami. ¿Vamos? La afición de D era gratificar a sus retinas con lugares bonitos, imágenes conjuntadas, paredes con papeles pintados y bonitos elementos de decoración. Imagino que era su manera de compensar el exceso de sangre que había en su vida.
Contesté que por mi perfecto y el resto pasaron sus "ok".
Así que D nos pasó su localización y un pantallazo del perfil de ese gastrobar en Instagram.
-¿Pides mesa tu? Le pregunté a D.
-Yassssss. Las 21:30?
Pulgares levantados como respuesta.
Dejé el teléfono en la mesa y decidí arreglarme para salir al mundo exterior.
Hoy era el primer día del resto de mi vida. Sin él.
Al fin.
La ducha fue larga y reparadora.
Los cincuenta mil chorros de agua que salían de esa ducha eran casi celestiales. Siempre que hubiera un cielo, lo cual no creía, esa ducha sería oriunda de ese cielo.
Me senté en el borde de la cama mientras me secaba el cabello con una toalla.
El teléfono emitía ruiditos intentando llamar mi atención.
Me acerqué y revisé de quién eran esos mensajes.
Bla
Bla
El llanero.
Bla
Pasé de todos.
-Alexa, reproduce la lista: Cantar
Alexa,obediente,empezó con la lista de reproducción y lo primero que sonó fue Creep de Radiohead.
...You´re so fuckin' special
But Iam a creep...I'm a weirdoooo...
Esa es sin duda, mi palabra preferida en inglés. Weirdo...bicho raro.
Cambié el nombre de nuestro grupo a "weirdos"
D se partió de risa con el nuevo nombre. Las demás le secundaron.
Volví a dejar el móvil, me vestí y me peiné en condiciones.
Al ver la imagen que me devolvió el espejo, decidí que mi cabello merecía un cambio también.
Si, un cambio me vendría bien.
Metí mi tarjeta de crédito y algo de dinero en el bolsillo trasero de mi pantalón, cogí el móvil,las llaves de casa y me colgué las llaves del coche al cuello. Ni bolsos ni hostias.
Mi madre no estaba en casa, si me había dicho dónde iba ... no me había enterado, confieso que a veces oigo, pero no escucho.
Fui caminando a la peluquería.
Le dije que necesitaba un cambio, a una peluquera le das vía libre y los ojos le brillan,al tiempo que una sonrisa maliciosa tipo Jocker preside su cara.
Más que ver a Jocker, ví a Johnny Deep, en Eduardo Manostijeras.
Pero el resultado fue genial. Me encantó lo que vi en el espejo. Me favorecía. Me rejuvenecía.
Pensé que sería la primera en llegar al restaurante, pero no....A y X ya estaban ahí.
-¿Cómo puede ser que hayáis llegado tan temprano?
-Sencillo, aquí la flori llevaba todo el puto día metida en esa especie de invernadero. Así que he pasado por ahí y me la he llevado. Va por el segundo champú y la veo mucho mejor que hace un rato, así es que he tenido una idea brillante.
Nos reímos con ganas.
-Nenaaaaaa, pero que te has hecho en el pelo, estás más que genial! X me tocó la melena
-Acabo de salir de la pelu ahora mismo, me encanta!
-Es verdad, te queda super bien. Pero A me dedicó una mirada de escrutinio.
Me pedí un vino y me senté junto a ellas.
-¿Qué chulo es esto, no?
-Ya sabes como es D, no me esperaba menos, la verdad. Dijo A, al tiempo que le daba un repasito visual a todo, de nuevo. Me encantan estos suelos...le da un aire , no se como decirlo, me siento un poco en la sureña Savannah.
Asentí mientras probaba el vino.
Ahí venían las otras cuatro.
Caminaban riéndose a pulmón.
Yo soy de las personas que se contagian de risa y llanto. Así que fue verlas y sonreir.
-Mira las locas. Dijo X, que al igual que yo también se contagió de su risa.
-Sois unas putas escandalosas! Les dijo X, gritando, evidentemente, con lo cuál todavía se rieron más, esta vez incluidas nosotras tres.
-El tema debe ser tan bueno, que estáis obligadas a compartirlo con nosotras. Dijo A apurando el último sorbo de su champú.
Las locas se miraron entre ellas y entre risas D empezó a contar:
El tema es el más viejo del mundo, Sexo, naturalmente.
-¿En general? Dijo X al tiempo que buscaba al camarero con la vista.
-Na. Orales con o sin manos. Ahí D con temas interesante si sr.
-¿Lo cualo? Dije poniendo cara de WTF
-jajajajajaja, pues que parece ser que hay personas, varias, que cuando se meten en medio de las piernas de alguien deciden no darle utilidad a sus manos. Cual si fueran mancos. Y justo yo venía diciendo, que esto se lo podría permitir a Jaime Lannister, durante un tiempo, el justo para que aprendiera a usar su otra mano, evidentemente.
Estallé a reir, porque Juego de Tronos es una de mis series preferidas, pero mientras reía miré a cada una de ellas, mis amigas weirdos.
Dios, eran unas desgraciadas por actuar a mis espaldas y haber matado al innombrable... pero me sentía liberada, sin miedo, sin partes sombreadas en mi cerebro...
X me sacó de mi divagación sentimentalera..... Tengo hambre caninaaaaa
A, D y yo misma pusimos los ojos en blanco y reímos, y seguimos haciéndolo el resto de la noche.
Esa noche, más tarde, al regresar a mi casa, puse en bucle la canción de Radiohead, y canté a pulmón hasta llegar a mi casa.
Eramos bichos raros, asociales probablemente, pero geniales.
...But I'm a creep, I'm a weirdo.
What the hell am I doing here?
I don't belong here.....
miércoles, 27 de marzo de 2019
Capítulo 21
Punta Allen, QROO
D
Estaba a punto de clavarle la pata de la silla en el ojo.
Ese puto holandés estaba taladrándome la poca materia gris que debía quedarme sobria.
Me levanté dispuesta a largarme de ahí sin tan siquiera despedirme de ese elemento, del que evidentemente no recordaba ni el nombre.
Pero no va el impresentable y me agarra del brazo...
-¿Qué haces, subnormal?
Y me contestó, todo airado, no entendí una mierda de lo que dijo. Lo malo es que no me soltó el brazo. Con imbécil me quedo corta.
-Déjala.
Hostia, ahí teníamos al príncipe azul.
No se si lo hice a cámara lenta o solo me lo pareció, pero el caso es que al darme la vuelta, ahí estaba mi príncipe azul, todo un surfero propio de X.
Le sonreí, cuando quiero soy encantadora.
A ver, no necesitaba que el surfero me salvara de nada....
¿Pero, he mencionado que estaba cañón?
Pues estaba cañón. Y yo fatal.
La parte sobria de mi cerebro me aconsejó que saliera por patas. Que me veía venir.
La otra parte, que en ese momento debía sobrepasar el 80% me dijo, quietaaaaaa, pon un surfero en tu vida.
El caso es que el holandés me soltó y en lugar de salir corriendo, que en ese momento hubiera sido lo más sensato, caminé, acompañada por mi príncipe azul, hasta mi coche.
¿Sensata yo? ¿Cuándo?
-¿Estás bien?
Qué majo, oigan.
-Sip, gracias. La verdad es que el holandés no era peligroso, pero gracias de todos modos.
-Se ve que sabes defenderte sola. Pero era mi oportunidad para acercarme a ti...
Anda, mira tu qué bien.
-Confieso que llamas la atención.
-¿Yo? Yo? En serio?
-No formas parte de ninguno de los grupos turísticos. Pareces local, pero está claro que no lo eres. Tu -no bronceado- lo confirma.
-Jajajajajajajajaja. No pude hacer más que mearme de la risa. Todo cierto, al 100%.
Nos reímos juntos.
-Además, antes de irte le has dedicado un movimiento de cabeza al camarero, y juraría que te has ido sin pagar.
Vaya, vaya, el tipo era observador.
-Me sorprendes.
-¿Gratamente?
-Mmm, puesss diría que si. Haciendo un análisis rápido, el surfero debía estar en los 35, era de buen ver, inteligente, interesante, en definitiva.
-Me llamo D. Dije tendiéndole la mano.
-Scott. Sonrió al tiempo que asía mi mano.
-Un nombre muy inglés para alguien con un aire tan latino.
-Madre escocesa, padre mexicano.
-Ahh, eso lo explica todo. ¿Qué haces en Punta Allen?
-Desconectar. Ecoturismo lo llaman.
Sonreímos.
-Este es mi coche. Dije justo al quedar al lado de mi Wrangler lleno de mierda. Antes, era blanco.
El escocés no me preguntó qué estaba haciendo yo, en la nada idílica, que es esté rincón del mundo.
Eso no hizo más que hacerle ganar puntos.
-¿Y si te propongo algo para que no te vayas tan pronto?
A tomar por culo la sensatez y la cordura, lo veía venir.
-Te escucho atentamente. Todo lo atentamente de lo que era capaz.
- Vamos a nadar.
-No se puede nadar de noche en esta playa...y está a punto de apagarse la electricidad. En este paraíso no llegan las señales de móvil y la electricidad está restringida. Siempre que no tengas algún sistema en casa, que te permita tener electricidad, fuera de la red pública. Si, yo si tenía electricidad e internet...
Y en mi casa hay una piscina que quita el sentido....
Pero no iba a ser yo la que lo propusiera, iba a ver hasta dónde llegaba el surfero.
-¿Vives cerca? Vale, el escocés sabía lo que quería.
-Hmm, si.
No medió palabra y me abrió la puerta del coche con una sonrisa. Me senté al volante en lo que él cerraba mi puerta y se pasaba al lado del copiloto.
Voy a decir que se puede vivir aquí sin un coche tipo Jeep, pero a veces la única carretera que une esta zona con el resto del mundo es un barrizal y uno agradece tener uno de estos vehículos.
El motor ronroneó. Adoro este coche.
Scott no dijo nada durante el trayecto.
Para el que no vive en esta zona, no deja de sorprenderle que esta carretera sea un simple camino, lleno de arena, la mayoría del tiempo, rodeado por ambos lados de una espesa vegetación.
Levanté la vista al cielo.
El firmamento estrellado era un lujo.
Scott me imitó.
-Esto es una pasada.
Sonreí.
-Lo es
No hay una señal que indique el camino de entrada a mi casa. Se lo pasaría cualquiera que no hubiera venido antes. Giré el volante a la izquierda, para meterme en el camino de acceso, por el que solo pasa un coche. Las ramas golpeaban la carrocería y los neumáticos.
Tengo un jardinero, cuidador o llamémosle lo que sea, que mantiene todo esto habitable, todo el año.
Pero está claro que su coche es más pequeño que este.
El camino se hace más ancho, hasta terminar en un medio circulo de tierra que sirve de distribuidor, de acceso y de estacionamiento.
Aparqué de cualquier manera. Como siempre.
Bajamos al mismo tiempo. Scott echó una mirada.
Las lámparas solares iluminaban perfectamente el espacio.
Frente a nosotros había dos escaleras amplias, de peldaños bajos y anchos, también iluminadas con las mismas lámparas.
-¿Derecha o izquierda? Dijo mientras señalaba las dos opciones con ambos brazos.
-Izquierda. Dije abriendo camino.
Scott me siguió.
La casa acaba uniéndose, subas por donde subas.
Pero esa escalera nos llevaba directamente a la piscina.
Scott se quedó de pie frente a la piscina y me secundó en lo de quitarse las chanclas.
Fui a por dos toallas. Cuando regresé Scott ya estaba dentro del agua.
-Oye, esto es genial.
-Lo se.
Me saqué la ropa que tiré al suelo de cualquier manera.
Vivir aquí es sencillo. Fácil. Descomplicado.
Salté al agua con cero estilo.
El escocés besaba estupendamente bien. Todo lo hacía bien. Demasiado bien. Demasiado como a mi me gusta. ¿Como si le hubieran pasado un guión?
Mal pensar va inherente en mi.
Pero decidí bajar la guardia, dejarme llevar...a lo mejor solo era alguien que fortuitamente, se había cruzado en mi vida....
Consiguió que me olvidara por completo de todo.
Terminamos tumbados en uno de esos sofás que decoraban tan bien y en los que nunca me había tumbado antes. Hice, sin duda, una buena compra.
Si la cuestión fuera alabar las virtudes de Scott, teniendo en cuenta el hecho de que no sabía más que lo bien que se desempeñaba en el tema sexual, decir que sabía guardar silencio sin duda sería una de ellas.
Así caí, en brazos de Morfeo.
Desperté un par de horas más tarde totalmente descolocada, física y mentalmente.
Tuve que agudizar mis sentidos para ubicarme.
Reconozco que encontrarme a Scott desnudo a mi lado me ayudó bastante.
Pensé en fugarme sigilosamente a casa y dejarlo ahí dormido. Ya estaba de pie y envuelta con la toalla a punto de irme....pero pensé en sacar provecho, al hecho de tener a un hombre desnudo, ahí mismo, para mi.
El sexo me proporciona un cierto nivel de poder. Me hace sentir bien, no solo físicamente.
-Scott. Susurré.
-Mmmm
Ptm. Hasta los tatuajes me gustaban, demasiado perfecto D, recuerda.
-Despierta...vamos a dentro.
Entreabrió los ojos y me sonrió. -Voy contigo a donde tu quieras...
Parfavar.
Se levantó y me dió la mano.
-Guiamé
Me detuve frente a la puerta de acceso al interior de la casa. Scott no guardó las distancias, se pegó a mi y me dijo al oido: -Esta toalla me molesta.
No, puesss, la toalla no impedía que notara de lo que estaba hablando.
Tecleé el código que abría la puerta, sin que él se percatara.
Entramos justo cuando había empezado a lamerme el cuello.
Llegamos a la puerta de la habitación de invitados. No iba a llevarle a la mía.
Me dio la vuelta y me quitó la toalla.
-¿Dime D, tu despertador va a sonar? ¿Tienes algo que hacer a primera hora?
-Si tenía algo que hacer, lo acabo de olvidar.
Y le besé, le mordí y abrí la puerta de esa habitación dispuesta a fotografiar mentalmente sus tatuajes.
Yo que soy poco de sectas, casi me vi siguiendo a ese culo a cualquier cueva de las montañas de Utah. Si hay que venerar, pues una venera y se pone de rodillas, ya sea en Punta Allen o en Utah.
D
Estaba a punto de clavarle la pata de la silla en el ojo.
Ese puto holandés estaba taladrándome la poca materia gris que debía quedarme sobria.
Me levanté dispuesta a largarme de ahí sin tan siquiera despedirme de ese elemento, del que evidentemente no recordaba ni el nombre.
Pero no va el impresentable y me agarra del brazo...
-¿Qué haces, subnormal?
Y me contestó, todo airado, no entendí una mierda de lo que dijo. Lo malo es que no me soltó el brazo. Con imbécil me quedo corta.
-Déjala.
Hostia, ahí teníamos al príncipe azul.
No se si lo hice a cámara lenta o solo me lo pareció, pero el caso es que al darme la vuelta, ahí estaba mi príncipe azul, todo un surfero propio de X.
Le sonreí, cuando quiero soy encantadora.
A ver, no necesitaba que el surfero me salvara de nada....
¿Pero, he mencionado que estaba cañón?
Pues estaba cañón. Y yo fatal.
La parte sobria de mi cerebro me aconsejó que saliera por patas. Que me veía venir.
La otra parte, que en ese momento debía sobrepasar el 80% me dijo, quietaaaaaa, pon un surfero en tu vida.
El caso es que el holandés me soltó y en lugar de salir corriendo, que en ese momento hubiera sido lo más sensato, caminé, acompañada por mi príncipe azul, hasta mi coche.
¿Sensata yo? ¿Cuándo?
-¿Estás bien?
Qué majo, oigan.
-Sip, gracias. La verdad es que el holandés no era peligroso, pero gracias de todos modos.
-Se ve que sabes defenderte sola. Pero era mi oportunidad para acercarme a ti...
Anda, mira tu qué bien.
-Confieso que llamas la atención.
-¿Yo? Yo? En serio?
-No formas parte de ninguno de los grupos turísticos. Pareces local, pero está claro que no lo eres. Tu -no bronceado- lo confirma.
-Jajajajajajajajaja. No pude hacer más que mearme de la risa. Todo cierto, al 100%.
Nos reímos juntos.
-Además, antes de irte le has dedicado un movimiento de cabeza al camarero, y juraría que te has ido sin pagar.
Vaya, vaya, el tipo era observador.
-Me sorprendes.
-¿Gratamente?
-Mmm, puesss diría que si. Haciendo un análisis rápido, el surfero debía estar en los 35, era de buen ver, inteligente, interesante, en definitiva.
-Me llamo D. Dije tendiéndole la mano.
-Scott. Sonrió al tiempo que asía mi mano.
-Un nombre muy inglés para alguien con un aire tan latino.
-Madre escocesa, padre mexicano.
-Ahh, eso lo explica todo. ¿Qué haces en Punta Allen?
-Desconectar. Ecoturismo lo llaman.
Sonreímos.
-Este es mi coche. Dije justo al quedar al lado de mi Wrangler lleno de mierda. Antes, era blanco.
El escocés no me preguntó qué estaba haciendo yo, en la nada idílica, que es esté rincón del mundo.
Eso no hizo más que hacerle ganar puntos.
-¿Y si te propongo algo para que no te vayas tan pronto?
A tomar por culo la sensatez y la cordura, lo veía venir.
-Te escucho atentamente. Todo lo atentamente de lo que era capaz.
- Vamos a nadar.
-No se puede nadar de noche en esta playa...y está a punto de apagarse la electricidad. En este paraíso no llegan las señales de móvil y la electricidad está restringida. Siempre que no tengas algún sistema en casa, que te permita tener electricidad, fuera de la red pública. Si, yo si tenía electricidad e internet...
Y en mi casa hay una piscina que quita el sentido....
Pero no iba a ser yo la que lo propusiera, iba a ver hasta dónde llegaba el surfero.
-¿Vives cerca? Vale, el escocés sabía lo que quería.
-Hmm, si.
No medió palabra y me abrió la puerta del coche con una sonrisa. Me senté al volante en lo que él cerraba mi puerta y se pasaba al lado del copiloto.
Voy a decir que se puede vivir aquí sin un coche tipo Jeep, pero a veces la única carretera que une esta zona con el resto del mundo es un barrizal y uno agradece tener uno de estos vehículos.
El motor ronroneó. Adoro este coche.
Scott no dijo nada durante el trayecto.
Para el que no vive en esta zona, no deja de sorprenderle que esta carretera sea un simple camino, lleno de arena, la mayoría del tiempo, rodeado por ambos lados de una espesa vegetación.
Levanté la vista al cielo.
El firmamento estrellado era un lujo.
Scott me imitó.
-Esto es una pasada.
Sonreí.
-Lo es
No hay una señal que indique el camino de entrada a mi casa. Se lo pasaría cualquiera que no hubiera venido antes. Giré el volante a la izquierda, para meterme en el camino de acceso, por el que solo pasa un coche. Las ramas golpeaban la carrocería y los neumáticos.
Tengo un jardinero, cuidador o llamémosle lo que sea, que mantiene todo esto habitable, todo el año.
Pero está claro que su coche es más pequeño que este.
El camino se hace más ancho, hasta terminar en un medio circulo de tierra que sirve de distribuidor, de acceso y de estacionamiento.
Aparqué de cualquier manera. Como siempre.
Bajamos al mismo tiempo. Scott echó una mirada.
Las lámparas solares iluminaban perfectamente el espacio.
Frente a nosotros había dos escaleras amplias, de peldaños bajos y anchos, también iluminadas con las mismas lámparas.
-¿Derecha o izquierda? Dijo mientras señalaba las dos opciones con ambos brazos.
-Izquierda. Dije abriendo camino.
Scott me siguió.
La casa acaba uniéndose, subas por donde subas.
Pero esa escalera nos llevaba directamente a la piscina.
Scott se quedó de pie frente a la piscina y me secundó en lo de quitarse las chanclas.
Fui a por dos toallas. Cuando regresé Scott ya estaba dentro del agua.
-Oye, esto es genial.
-Lo se.
Me saqué la ropa que tiré al suelo de cualquier manera.
Vivir aquí es sencillo. Fácil. Descomplicado.
Salté al agua con cero estilo.
El escocés besaba estupendamente bien. Todo lo hacía bien. Demasiado bien. Demasiado como a mi me gusta. ¿Como si le hubieran pasado un guión?
Mal pensar va inherente en mi.
Pero decidí bajar la guardia, dejarme llevar...a lo mejor solo era alguien que fortuitamente, se había cruzado en mi vida....
Consiguió que me olvidara por completo de todo.
Terminamos tumbados en uno de esos sofás que decoraban tan bien y en los que nunca me había tumbado antes. Hice, sin duda, una buena compra.
Si la cuestión fuera alabar las virtudes de Scott, teniendo en cuenta el hecho de que no sabía más que lo bien que se desempeñaba en el tema sexual, decir que sabía guardar silencio sin duda sería una de ellas.
Así caí, en brazos de Morfeo.
Desperté un par de horas más tarde totalmente descolocada, física y mentalmente.
Tuve que agudizar mis sentidos para ubicarme.
Reconozco que encontrarme a Scott desnudo a mi lado me ayudó bastante.
Pensé en fugarme sigilosamente a casa y dejarlo ahí dormido. Ya estaba de pie y envuelta con la toalla a punto de irme....pero pensé en sacar provecho, al hecho de tener a un hombre desnudo, ahí mismo, para mi.
El sexo me proporciona un cierto nivel de poder. Me hace sentir bien, no solo físicamente.
-Scott. Susurré.
-Mmmm
Ptm. Hasta los tatuajes me gustaban, demasiado perfecto D, recuerda.
-Despierta...vamos a dentro.
Entreabrió los ojos y me sonrió. -Voy contigo a donde tu quieras...
Parfavar.
Se levantó y me dió la mano.
-Guiamé
Me detuve frente a la puerta de acceso al interior de la casa. Scott no guardó las distancias, se pegó a mi y me dijo al oido: -Esta toalla me molesta.
No, puesss, la toalla no impedía que notara de lo que estaba hablando.
Tecleé el código que abría la puerta, sin que él se percatara.
Entramos justo cuando había empezado a lamerme el cuello.
Llegamos a la puerta de la habitación de invitados. No iba a llevarle a la mía.
Me dio la vuelta y me quitó la toalla.
-¿Dime D, tu despertador va a sonar? ¿Tienes algo que hacer a primera hora?
-Si tenía algo que hacer, lo acabo de olvidar.
Y le besé, le mordí y abrí la puerta de esa habitación dispuesta a fotografiar mentalmente sus tatuajes.
Yo que soy poco de sectas, casi me vi siguiendo a ese culo a cualquier cueva de las montañas de Utah. Si hay que venerar, pues una venera y se pone de rodillas, ya sea en Punta Allen o en Utah.
Estaba amaneciendo cuando nos quedamos dormidos.
Un segundo antes de caer en coma, anoté en mi puta mente calculadora:
- Revisar su ropa, que ha quedado tirada en la piscina
- Sacar imágenes precisas de las grabaciones de seguridad.
- Investigar a este perfecto, perfecto, desconocido.
- Llamar a N.
- No dejar que Scott se vaya de aquí sin volver a apropiarme de su cuerpo.
Me reí.
-¿De qué te ríes?Dijo medio adormilado.
-De mi.
Y justo en ese momento recordé que era madre.
Ptm.
Anoté en el número uno de mi lista, desbancando las mierdas detectivescas: Llamar a los niños.
Amanecía en la reserva de sian ka'an.
Media tarde en casa.
Media noche en mi mente cansada.
viernes, 1 de febrero de 2019
Capítulo 20
Palladio
X
Una, a pesar de dedicarse a ello, siempre tiene tendencia a ponerse nerviosa, justo en el momento de entrar a escena.
Y una se dice a si misma: Mi misma, adelante.
Las simplezas me hacen reír y por suerte eso me permite relajar esa tensión nerviosa.
Andrea no era cosa mía. Era cosa de C, pero la señora estaba en Thailandia.
Y la odiaba por eso.
No por tener que encargarme de Andrea, sino porque ella estaba en Thailandia y yo no.
Evidentemente.
Justo por esa evidencia me hallaba hablando conmigo misma en ese rellano, en el que por cierto, hacía un frío de dos pares.
Pero tenía que esperar la señal.
Todos los días el mismo ritual.
Tenía que esperar las primeras notas de Palladio, para saber que estaba en su butaca. Disponiéndose a pasar 2 horas sentado en ella. Bien cerca de su copa y su puro.
Metí la mano en el bolsillo y saqué los guantes.
Faltaban 5 minutos para las nueve.
Me puse los guantes y toqué la llave que estaba en mi bolsillo.
El teléfono vibró en el bolsillo trasero de mis pantalones.
No le hice caso.
De todos es sabido que mi mente divaga en exceso, por si solita, sin necesidad de estímulos externos.
No, no iba a desconcentrarme.
Escuche el violín.
Saqué la llave y abrí la pesada puerta.
La casa olía a viejuno y un poco a humedad.
Caminé hacia la música.
Ahí estaba Andrea sentado en su butaca.
De espaldas a mi.
Estaba sentado frente a la imponente chimenea.
De pronto esa situación me pareció idílica.
Habría cambiado el puro por un libro.
Pero poder disfrutar de esas dos horas de paz, en ese marco, era casi un sueño.
Bueno en su caso esas dos horas de paz iban a convertirse en una eternidad...
Me desplacé a la derecha, para coger uno de los grandes almohadones mullidos del sofá.
Situada detrás de él, esperé a que dejara el puro en el cenicero.
Tres pasos y con un movimiento rápido le coloqué el almohadón en la cara.
Mis manos lo sujetaron fuerte.
Intentó apartar mis manos.
La falta de aire le hizo hacer ruiditos.
No me moví ni un ápice.
Estaba atenta.
Esperé hasta el último movimiento. Su último aliento.
Iba a llevarme ese almohadón.
No iba a dejar posibles pistas de nada.
Palladio había llegado a su fin y había dado paso a Taline Nanig.
Joder, me encanta Ara Malikian.
Mi mente a pesar de la situación disfrutó de la música de fondo.
Liberé la cara de Andrea.
Todo había pasado en poco más de cinco minutos.
Me acerqué a él y me dispuse a hacer pequeños cambios.
Le cerré los ojos.
Coloqué su mandíbula en posición normal.
Retrocedí unos pasos y le observé.
Me pareció todo correcto.
Recogí el almohadón.
Lo metí dentro de mi sudadera.
Caminé hacia la puerta revisando todo a mi paso, con ese almohadón a modo de panza estaba entre Santa Claus y una embarazada a punto de parir.
No había tocado nada, no había rozado nada.
Todo estaba en su sitio.
Dejé la llave en el armario de la entrada, de donde se supone que no había salido.
Le dediqué una última mirada a todo, antes de cerrar la puerta tras de mi.
Bajé las escaleras hasta la entrada de la casa.
Abrí la puerta de la calle y salí al aire gélido.
Metí las manos en los bolsillos y con un arte propio de alguna cultura milenaria me los saqué, dejándolos en los bolsillos.
Caminé a paso ligero las tres calles que me separaban de mi coche.
Al aproximarme al coche y detectarme, se abrió.
Me senté al volante y casi me había olvidado del almohadón, hasta que intenté abrocharme el cinturón de seguridad.
#impregnant
Me reí con ganas.
Y como consumidora sin filtro de mierdas varias televisivas,me vi a mi misma como una de esas madres glamurosas de Melbourne, que protagonizaban una mierderserie de Netflix. Pero sin Porsche.
Podría mentir, pero lo más genial de ser una de esas madres glamurosas era el Porsche... y estar en Melbourne.
No era el caso.
Le dí al botón y el coche a pesar de no ser un Porsche emitió un ronroneo genial, preciso.
En el lado del copiloto el almohadón me hacía compañía.
Sin querer rememorar a Andrea, pero aceptando que la música me había dejado un buen sabor de boca, le pedí a Siri que reproduciera a Ara Malikian.
El almohadón se sentía como en casa.
Abrí el whatsapp y mandé un mensaje a N: Ok
Repasé las conversaciones abiertas.
Pensé que los mensajes que había recibido mientras estaba en el rellano eran de mi policía particular.
Pero era D.
-Estoy en Punta Allen. Me quedo unos días. Los necesito. Los niños van a quedarse con su padre. ¿Vienes?
Joder, joder joder.
No podía. Es lo malo de tener un trabajo de los normales.
No tienes vacaciones cuando tu quieres ni de un día para otro.
Ni te da para comprarte un Porsche....
Bueno, la verdad es que si tenía para comprarme un Porsche, pero explicarle al mundo que me rodeaba de donde había sacado el dinero para comprarlo sería tooodooo un poema.
-No puedo D...a lo mejor estaría bien que se lo preguntaras a H...Punta Allen es una pasada...Pero voy a pedirte esa casa para las próximas vacaciones!!
-Es tuya cuando tu quieras. Ya lo sabes. Me lo mandó seguido de un emoji besucón a modo de fin de conversación. Estaba claro que hablar no era lo que necesitaba.
Puse el teléfono a hacer compañía al almohadón y salí de esas calles y de esa zona de la ciudad.
No se si por la música, la adrenalina, Punta Allen o el policía, mi mente empezó a evocar imágenes notoriamente sexuales.
De pronto y justamente por esas necesidades que mi mente me estaba creando, caí en la cuenta que mi policía no me había dicho nada desde hacía más de 24 horas.
Las personas normales, entre las cuales no me incluyo, se preocupan frente a esos lapsus de incomunicación, verdad?
#ptm
Dejé de pensar en cuestiones sexuales y empecé a visualizar situaciones catastróficas.
Le llamo.
No le llamo.
Le llamo.
El tono de llamada sonó en los altavoces del coche.
No descolgó.
Mi mente maquiavelica había pasado de lo sexual, a muerte y destrucción.
Subí el volumen cuando empezó a sonar Pisando flores. Siempre, absolutamente siempre cuando suena esta canción me siento en Hungría.
Podría haber estado en Hungría, o en Melbourne e incluso al volante de un puto Porsche....pero, dónde estaba mi policía?
Empezó a llover.
Me concentré en la conducción, pesada, incluso a esas horas de la noche y cambié de Ara a Elvis.
Sin duda cantando conduzco mejor ...
....And when you smile the world is brighter
You touch my hand and I'm a king
Your kiss to me is worth a fortune
Your love for me is everything
I'll guess I'll never know the reason why
You love me like you do
That's the wonder
The wonder of you...
No, Elvis, no me ayudas.
X
Una, a pesar de dedicarse a ello, siempre tiene tendencia a ponerse nerviosa, justo en el momento de entrar a escena.
Y una se dice a si misma: Mi misma, adelante.
Las simplezas me hacen reír y por suerte eso me permite relajar esa tensión nerviosa.
Andrea no era cosa mía. Era cosa de C, pero la señora estaba en Thailandia.
Y la odiaba por eso.
No por tener que encargarme de Andrea, sino porque ella estaba en Thailandia y yo no.
Evidentemente.
Justo por esa evidencia me hallaba hablando conmigo misma en ese rellano, en el que por cierto, hacía un frío de dos pares.
Pero tenía que esperar la señal.
Todos los días el mismo ritual.
Tenía que esperar las primeras notas de Palladio, para saber que estaba en su butaca. Disponiéndose a pasar 2 horas sentado en ella. Bien cerca de su copa y su puro.
Metí la mano en el bolsillo y saqué los guantes.
Faltaban 5 minutos para las nueve.
Me puse los guantes y toqué la llave que estaba en mi bolsillo.
El teléfono vibró en el bolsillo trasero de mis pantalones.
No le hice caso.
De todos es sabido que mi mente divaga en exceso, por si solita, sin necesidad de estímulos externos.
No, no iba a desconcentrarme.
Escuche el violín.
Saqué la llave y abrí la pesada puerta.
La casa olía a viejuno y un poco a humedad.
Caminé hacia la música.
Ahí estaba Andrea sentado en su butaca.
De espaldas a mi.
Estaba sentado frente a la imponente chimenea.
De pronto esa situación me pareció idílica.
Habría cambiado el puro por un libro.
Pero poder disfrutar de esas dos horas de paz, en ese marco, era casi un sueño.
Bueno en su caso esas dos horas de paz iban a convertirse en una eternidad...
Me desplacé a la derecha, para coger uno de los grandes almohadones mullidos del sofá.
Situada detrás de él, esperé a que dejara el puro en el cenicero.
Tres pasos y con un movimiento rápido le coloqué el almohadón en la cara.
Mis manos lo sujetaron fuerte.
Intentó apartar mis manos.
La falta de aire le hizo hacer ruiditos.
No me moví ni un ápice.
Estaba atenta.
Esperé hasta el último movimiento. Su último aliento.
Iba a llevarme ese almohadón.
No iba a dejar posibles pistas de nada.
Palladio había llegado a su fin y había dado paso a Taline Nanig.
Joder, me encanta Ara Malikian.
Mi mente a pesar de la situación disfrutó de la música de fondo.
Liberé la cara de Andrea.
Todo había pasado en poco más de cinco minutos.
Me acerqué a él y me dispuse a hacer pequeños cambios.
Le cerré los ojos.
Coloqué su mandíbula en posición normal.
Retrocedí unos pasos y le observé.
Me pareció todo correcto.
Recogí el almohadón.
Lo metí dentro de mi sudadera.
Caminé hacia la puerta revisando todo a mi paso, con ese almohadón a modo de panza estaba entre Santa Claus y una embarazada a punto de parir.
No había tocado nada, no había rozado nada.
Todo estaba en su sitio.
Dejé la llave en el armario de la entrada, de donde se supone que no había salido.
Le dediqué una última mirada a todo, antes de cerrar la puerta tras de mi.
Bajé las escaleras hasta la entrada de la casa.
Abrí la puerta de la calle y salí al aire gélido.
Metí las manos en los bolsillos y con un arte propio de alguna cultura milenaria me los saqué, dejándolos en los bolsillos.
Caminé a paso ligero las tres calles que me separaban de mi coche.
Al aproximarme al coche y detectarme, se abrió.
Me senté al volante y casi me había olvidado del almohadón, hasta que intenté abrocharme el cinturón de seguridad.
#impregnant
Me reí con ganas.
Y como consumidora sin filtro de mierdas varias televisivas,me vi a mi misma como una de esas madres glamurosas de Melbourne, que protagonizaban una mierderserie de Netflix. Pero sin Porsche.
Podría mentir, pero lo más genial de ser una de esas madres glamurosas era el Porsche... y estar en Melbourne.
No era el caso.
Le dí al botón y el coche a pesar de no ser un Porsche emitió un ronroneo genial, preciso.
En el lado del copiloto el almohadón me hacía compañía.
Sin querer rememorar a Andrea, pero aceptando que la música me había dejado un buen sabor de boca, le pedí a Siri que reproduciera a Ara Malikian.
El almohadón se sentía como en casa.
Abrí el whatsapp y mandé un mensaje a N: Ok
Repasé las conversaciones abiertas.
Pensé que los mensajes que había recibido mientras estaba en el rellano eran de mi policía particular.
Pero era D.
-Estoy en Punta Allen. Me quedo unos días. Los necesito. Los niños van a quedarse con su padre. ¿Vienes?
Joder, joder joder.
No podía. Es lo malo de tener un trabajo de los normales.
No tienes vacaciones cuando tu quieres ni de un día para otro.
Ni te da para comprarte un Porsche....
Bueno, la verdad es que si tenía para comprarme un Porsche, pero explicarle al mundo que me rodeaba de donde había sacado el dinero para comprarlo sería tooodooo un poema.
-No puedo D...a lo mejor estaría bien que se lo preguntaras a H...Punta Allen es una pasada...Pero voy a pedirte esa casa para las próximas vacaciones!!
-Es tuya cuando tu quieras. Ya lo sabes. Me lo mandó seguido de un emoji besucón a modo de fin de conversación. Estaba claro que hablar no era lo que necesitaba.
Puse el teléfono a hacer compañía al almohadón y salí de esas calles y de esa zona de la ciudad.
No se si por la música, la adrenalina, Punta Allen o el policía, mi mente empezó a evocar imágenes notoriamente sexuales.
De pronto y justamente por esas necesidades que mi mente me estaba creando, caí en la cuenta que mi policía no me había dicho nada desde hacía más de 24 horas.
Las personas normales, entre las cuales no me incluyo, se preocupan frente a esos lapsus de incomunicación, verdad?
#ptm
Dejé de pensar en cuestiones sexuales y empecé a visualizar situaciones catastróficas.
Le llamo.
No le llamo.
Le llamo.
El tono de llamada sonó en los altavoces del coche.
No descolgó.
Mi mente maquiavelica había pasado de lo sexual, a muerte y destrucción.
Subí el volumen cuando empezó a sonar Pisando flores. Siempre, absolutamente siempre cuando suena esta canción me siento en Hungría.
Podría haber estado en Hungría, o en Melbourne e incluso al volante de un puto Porsche....pero, dónde estaba mi policía?
Empezó a llover.
Me concentré en la conducción, pesada, incluso a esas horas de la noche y cambié de Ara a Elvis.
Sin duda cantando conduzco mejor ...
....And when you smile the world is brighter
You touch my hand and I'm a king
Your kiss to me is worth a fortune
Your love for me is everything
I'll guess I'll never know the reason why
You love me like you do
That's the wonder
The wonder of you...
No, Elvis, no me ayudas.
jueves, 3 de enero de 2019
Capítulo 19
D
México DF
Un coche me había pasado a buscar por el Aeropuerto de la Ciudad de México.
Demasiado tiempo sin pisar esa ciudad.
Miré por la ventanilla de cristales oscuros.
El tráfico, a cualquier hora, es una locura.
El olor.
Esa ciudad siempre era un viaje mental al pasado.
Tengo mente asociativa. Me acabo de inventar el término, pero no encuentro otra manera de explicar qué me pasa. Asocio lugares con personas, u objetos, pero principalmente, ciudades.
Desde el minuto uno, supe que acudir a esa invitación sería un reto mental para mi.
Pero no supe negarme. No quise. Decir no es algo que no se me da bien. Es un hecho.
Vi el Ángel de la Independencia e imaginé el bosque de Chapultepec un poco más adelante... el museo Nacional de Antropología...
El coche me dejó en la entrada del hotel. Al bajarme me volví a ver a la Diana Cazadora. La melancolía no suele estar en mi pero ese día me acompañaba.
Juan, mi conductor, bajó mis maletas y se las entregó al portero uniformado del hotel. Me despedí de él, dándole las indicaciones necesarias para el día siguiente. Mi plan para el resto del día no le incluía.
-Buenas tardes señora, es un placer que vuelva a hospedarse con nosotros. Y me dedicó una sonrisa sincera.
-Buenas tardes Jaime, encantada de volver a verte.
Dejó mis maletas en recepción y le dí una propina, qué guardo rápidamente.
Entregué mi pasaporte para poder hacer el check in.
-Señora, es un placer volver a recibirla en nuestro hotel.
-Siempre es una buena elección.
-¿Tiene previsto disfrutar de la piscina y la zona de spa?
-No creo que tenga tiempo, Andrea, gracias.
Me gusta dirigirme a ellos por sus nombres. Hace de esa relación algo más cercano. Hace que se acuerden de mi y eso viene bien.
-Nuestra chef ha pedido que le informáramos cuando usted llegara al hotel. Si usted me da su conformidad le pasaremos una nota ahora mismo.
Sonreí.
-Claro, me parece estupendo. Gracias de nuevo.
-Aquí tiene su llave. Le subirán el equipaje inmediatamente.
-Gracias.
Entré en el ascensor completamente absorta en mis pensamientos.
Habían pasado 2 años desde la última vez que había visto a Mary. Conseguimos coincidir en Barcelona en un curso de pastelería.
Nuestra relación se remontaba a unos cuantos años atrás. A pesar de vernos poco, siempre estábamos en contacto.
Pasó a ser chef en ese hotel hacía apenas unos meses.
Había regresado a México después de una década en Europa, pensando que solucionaría no se cuántos problemas familiares.
Craso error.
Los problemas se la estaban comiendo viva.
La suite tenía unas vistas imponentes.
Conecté mi teléfono al Wifi del hotel.
Mandé mensajes a mis hijos. Creían que estaba en Mallorca ... no le había contado a nadie donde estaba.
Mejor así.
Mary llamó a la puerta diez minutos después de que llegaran mis maletas.
Nos abrazamos.
-Te veo estupendamente.
-No mames. Tu si que estás estupenda.
-¿Vamos a echarnos flores mutuamente? Nos reímos.¿Has terminado de trabajar?
-No wei, me queda una hora más o menos. Te da tiempo a arreglarte y descansar un poco si quieres.
La observé. Esa mujer necesitaba descargarse de problemas.
-Me doy una ducha y me echo una minisiesta. ¿Te veo en hora y media? ¿Va?
-Va! Me abrazó de nuevo, creo que aliviada de que hubiera aparecido para ayudarle.
Después de la ducha reparadora fue cuestión de minutos que me quedara frita.
Caí en un sueño profundo, hasta que mi alarma me devolvió a la realidad.
Empecé un trabajo arduo de chapa y pintura, porque frente al cansancio y la falta de sueño, o le llamo chapa y pintura o magia directamente.
Me faltaba peinarme cuando Mary tocó a la puerta.
-Ya estoooy. Al tiempo que abrí la puerta.
Mary ya llevaba ropa de calle. Sonreía de oreja a oreja.
-Qué alegría que estés aquíiiii. Y me abrazó de nuevo. Con lo rancia que yo soy y lo efusiva que es esa mujer.
-Ya estáaaaa....suéltame ya!
-jajajajaja
También reí.
Salíamos de la habitación diez minutos después.
La seguí por el hotel, hasta llegar a donde estaba aparcado su coche.
La verdad es que ese coche había pasado mejores épocas, estaba claro.
-Sé que crees que se cae a cachos. Pero es el coche de mi madre.
Levanté las manos a modo de expresión, lo que tu digas! Al tiempo que me montaba en el auto.
Salimos a Reforma y a pesar del tráfico, en veinte minutos, a lo lejos reconocí el Palacio de Bellas Artes.
-¿Has conseguido descansar? Estás muy callada.
-He dormido un poco, si. Pero desde que he pisado suelo mexicano que me invade una especie de melancolía.
Justo en ese momento estábamos un poco lejos, pero a la altura de la plaza de las tres culturas.
-2 de octubre no se olvida. Musité.
Sonrió. -Ya sabes que no! Así no ha manera de pasarse por alto tu cumpleaños.
-Exactamenteeeee.
Sonreí al tiempo que Mary entraba en Tepito.
Miré al cielo. Recordé la historia de los papalotes sobrevolando el cielo de Tepito, allá por la década de los 80, antes del temblor. Intenté imaginar como se debían ver esas calles por aquel entonces. Recordé a mami Martha. Recordé, como si fuera una película.
Los años arañan la memoria.
Mary metió el vehículo en la cochera de una casa baja. De la misma época que el coche, a juzgar por su aspecto. No me bajé del coche hasta que ella hubo cerrado la puerta y ya no podían vernos desde fuera.
-Ven, por aquí.
La casa, que por fuera parecía modesta, por dentro era amplia y con muebles nuevos. No modernos, pero si nuevos.
La señora que se acercó a nosotras era la mama de Mary. No nos conocíamos en persona, pero la reconocí por las fotos que había visto de ella.
-Owww, eres D, qué alegría conocerte al fin!! Qué contenta estoy!
-Igualmente señora. Su hija me ha contado tanto de ustedes, que es prácticamente, como si les conociera.
-Pasa, pasa.... estaba cocinando.
Me dirigió a la cocina, espaciosa como el resto de la casa. Daba a un patio interior que propiciaba una luz extra a la casa.
Sentada en un banco, frente a la mesa de la cocina estaba la que adiviné era la hermana de Mary. Estaba desgranando judías. Levantó la mirada y me sonrió al tiempo que me dijo hola.
-Hola, tu eres Daniella, verdad? Le tendí la mano.
-Si, así es. Encantada. Y me dió la mano.
Hice como si no viera las heridas de su cara.
Estaba claro que todos las veíamos, mi sorpresa no habría servido para nada.
Tenía tres grandes heridas sin cicatrizar, que surcaban su cara y dos de ellas se adentraban en su cabello.
#ptamadre !
-Siéntate... ¿Quieres un tecito?
-Gracias señora.
Mary se quedó de pie y empezó a hablar. No tenía intención de alargar esa situación.
-Dani, D va a ayudarnos. Ella sabe manejar situaciones complicadas como la nuestra.
Daniella asintió.
-Señoras, entiendo que las medidas radicales aquí no son posibles. No voy a hablar con metáforas ni adjetivos velados. Me queda claro que si la solución pasara por hacer desaparecer a ese individuo habrían sabido solucionarlo sin mi.
Su muerte provocaría una especie de vendetta y la situación en lugar de terminar se haría eterna.
Si no podemos matar al perro..... y miré directamente a Dani.
Tenemos que sacarte a ti de la ecuación. Antes de que él acabe contigo.
-Él sabe todos mis movimientos. Musitó
-No te preocupes, todo saldrá bien.
Asintió.
-Mañana acompañarás a tu madre a comprar, como todos los días. Te aseguras que todos recuerden haberte visto. Después de eso, desaparecerás. ¿Tienes todo preparado?
-Si.
La mama de Mary tomó un sorbo de su té y dejó la taza sobre la mesa con tranquilidad.
- D, mi hija estará bien?
-Yo la protegeré. Estará en México, pero lejos de aquí. Voy a brindarle toda mi ayuda. En un tiempo podrán visitarla y con un poco de suerte podrán olvidarse de toda esta mierda.
Asintió.
-¿Te quedas a cenar?
-No, se lo agradezco, pero la verdad es que estoy super cansada. Necesito dormir más que cualquier otra cosa.
Se levantó y me abrazó sinceramente.
-Gracias.
Asentí.
-Daniella, nos vemos mañana.
-Si. Sonrió, o eso creí. Su pobre cara era un poema.
Regresamos al hotel en silencio. El sol apenas se estaba retirando.
-Entro en cocina y te preparo un sandwich, no voy a permitir que te duermas sin comer nada.
-Taa bieeen... Seguí mirando la ciudad...recordé las fotos de mi hijo en el Hemiciclo a Juárez... me sentí como una anciana... ¿cuántos años habían pasado? Mil? Joder.
Entramos por la puerta de servicio, subí a mi suite al tiempo que Mary pasaba por la cocina.
Si digo la verdad, si necesitaba comer algo. Y una Coca-cola. Necesitaba una Coca-cola.
Entré en la habitación al mismo tiempo que me descalzaba.
Cambié mi camisa por una camiseta de Star Wars que rezaba: Soy del lado oscuro. Y tan cierto.
Al entrar en la zona wifi del hotel mi teléfono había enloquecido.
Parece ser que mucha gente tenía conversaciones pendientes conmigo.
Me senté en el sofá y empecé a contestar mensajes. Si digo la verdad, sólo estaba esperando mi cena. Una especie de solución para no quedarme dormida sentada.
El cansancio se me debía notar porque al llegar Mary con mi cena, no pudo más que decirme:
-Me voy, la verdad es que si se te ve cansada.
-jajajajaja, lo estoy, pa que mentirte....
-Mañana a eso de las 11 estamos aquí.
-Tranquila, ya he quedado con mi chofer y tengo la confirmación de los vuelos. Antes de que anochezca estamos en Punta Allen.
-Te quiero D.
-Y yo a ti.
Otro abrazo más. Evidentemente.
Me hubiera quedado dormida en ese sofá....pero me obligué a meterme en esa seductora cama.
Me desperté un par de veces, antes de que sonara mi despertador, pero conseguí descansar y recuperarme al 100%.
Así que cuando sonó el despertador estaba como una rosa.
Me metí en la ducha con energía renovada y justo anudarme el albornoz llamaron a la puerta, era mi desayuno. Bfff, tenía hambre canina.
Dispusieron los platos ordenadamente en la mesa del salón. Di propina y puse la televisión en marcha. Iba a desayunar tranquilamente, con tiempo, mientras me ponía al día con las noticias del mundo.
Devoraba un bol lleno de piña cuando caí en la cuenta de que mi teléfono estaba abandonado en algún sitio. Lo encontré en medio de las sábanas.
Tropecientas mil llamadas perdidas.
Trescientas mil notificaciones de whatsapp.
Bffffff.
Sentada con los pies encima de la mesa me dispuse a ver qué pasaba.
Joder.
Joder.
Lo más importante, los mensajes de Mary. No encontraban a Daniella.
Me había llamado hacía medio minuto.
Le devolví la llamada con urgencia.
Descolgó casi inmediatamente.
-La ha matado D.... No llegamos a tiempo, no pudimos... Espere demasiado... Balbuceó ininteligiblemente.
Mierda.
-Mary, estás en casa?
-Si...
-Voy!
Llamé a Juan quien por suerte estaba cerca y podía pasar por mi.
Me arreglé como pude en diez minutos y en menos de media hora estábamos camino a casa de mi amiga.
No había coches de policía.
Ni ambulancia.
Nada. Como si no hubiera pasado nada.
Le pedí a Juan que me esperara. No tenía claro que estaba pasando dentro de la casa.
-Mary, estoy aquí. Ábreme.
La puerta se abrió automáticamente.
Dentro reinaba el silencio más absoluto.
Caminé por la casa hasta llegar al patio que el día anterior me pareció tan luminoso.
En el centro, tumbado en el suelo, el cuerpo de Daniella. Su madre la acunaba mientras le acariciaba la cabeza.
La sangre las bañaba a las dos.
La señora ni me vio, su mirada estaba perdida.
Mary no estaba.
Caminé hacia la cocina sin sacarme de la mente la imagen de esas manos ensangrentadas acariciando a Daniella.
Mary estaba en la cocina.
En el banco dónde hacía apenas unas horas, Daniella desgranaba judías, había un hombre sentado. El hombre estaba manchado de sangre y tenía las manos atadas con bridas, al mismo banco.
Me miró, con resignación, no había esperanza en él.
-Mary....
-D, te quiero, pero tengo que pedirte que te vayas. Nada de lo que va a suceder aquí debería salpicarte.
Asentí.
-Te doy de nuevo las gracias, pero vete.
La abracé, como se merecía. Me marchaba, pero no estaba sola.
Le di un beso en la mejilla.
-Hablamos en unos días.
Y me fui, tranquilamente, sin prisa.
Juan me abrió la puerta del coche.
Le pedí que me llevara al hotel y no medie palabra alguna.
Me espero pacientemente mientras recogía mis cosas.
Hice un check out rápido y justo a la hora prevista estaba de camino al aeropuerto.
Llegué a Punta Allen al tiempo que el sol desaparecía en el horizonte.
La casa estaba preparada para mi llegada.
Me descalcé y me saqué los jeans. Me tiré a la piscina con la camiseta puesta. Floté en el agua durante mucho rato.
Me acerqué al borde de la piscina para coger mi teléfono.
Llamé sin importarme la hora que era en el otro lado del mundo.
Descolgó.
-Hola D, qué pasa?
-Nada... todo...no se....
- Te escucho...
-Recuerdas ese hotel en la Doctores?
-jajajajaja, si, claro que me acuerdo.
-La primera vez que fuimos a la casa azul?
-Aja.....
El día llegaba a su fin.... y la conversación apenas estaba empezando....nos llevó más de una hora.
No le dije dónde estaba, ni que había pasado pero...
Conseguí sacarme esa melancolía que me había acompañado desde la llegada a México.
Ese país llevaba el nombre de ese hombre, quisiera yo o no. Y en adelante también el de ella.
Daniella iba a acompañarme durante mucho tiempo.
Tumbada en una hamaca con la mente en blanco, solo alcancé a descubrir una gran verdad:
El cielo nocturno en Punta Allen es mágico.
México DF
Un coche me había pasado a buscar por el Aeropuerto de la Ciudad de México.
Demasiado tiempo sin pisar esa ciudad.
Miré por la ventanilla de cristales oscuros.
El tráfico, a cualquier hora, es una locura.
El olor.
Esa ciudad siempre era un viaje mental al pasado.
Tengo mente asociativa. Me acabo de inventar el término, pero no encuentro otra manera de explicar qué me pasa. Asocio lugares con personas, u objetos, pero principalmente, ciudades.
Desde el minuto uno, supe que acudir a esa invitación sería un reto mental para mi.
Pero no supe negarme. No quise. Decir no es algo que no se me da bien. Es un hecho.
Vi el Ángel de la Independencia e imaginé el bosque de Chapultepec un poco más adelante... el museo Nacional de Antropología...
El coche me dejó en la entrada del hotel. Al bajarme me volví a ver a la Diana Cazadora. La melancolía no suele estar en mi pero ese día me acompañaba.
Juan, mi conductor, bajó mis maletas y se las entregó al portero uniformado del hotel. Me despedí de él, dándole las indicaciones necesarias para el día siguiente. Mi plan para el resto del día no le incluía.
-Buenas tardes señora, es un placer que vuelva a hospedarse con nosotros. Y me dedicó una sonrisa sincera.
-Buenas tardes Jaime, encantada de volver a verte.
Dejó mis maletas en recepción y le dí una propina, qué guardo rápidamente.
Entregué mi pasaporte para poder hacer el check in.
-Señora, es un placer volver a recibirla en nuestro hotel.
-Siempre es una buena elección.
-¿Tiene previsto disfrutar de la piscina y la zona de spa?
-No creo que tenga tiempo, Andrea, gracias.
Me gusta dirigirme a ellos por sus nombres. Hace de esa relación algo más cercano. Hace que se acuerden de mi y eso viene bien.
-Nuestra chef ha pedido que le informáramos cuando usted llegara al hotel. Si usted me da su conformidad le pasaremos una nota ahora mismo.
Sonreí.
-Claro, me parece estupendo. Gracias de nuevo.
-Aquí tiene su llave. Le subirán el equipaje inmediatamente.
-Gracias.
Entré en el ascensor completamente absorta en mis pensamientos.
Habían pasado 2 años desde la última vez que había visto a Mary. Conseguimos coincidir en Barcelona en un curso de pastelería.
Nuestra relación se remontaba a unos cuantos años atrás. A pesar de vernos poco, siempre estábamos en contacto.
Pasó a ser chef en ese hotel hacía apenas unos meses.
Había regresado a México después de una década en Europa, pensando que solucionaría no se cuántos problemas familiares.
Craso error.
Los problemas se la estaban comiendo viva.
La suite tenía unas vistas imponentes.
Conecté mi teléfono al Wifi del hotel.
Mandé mensajes a mis hijos. Creían que estaba en Mallorca ... no le había contado a nadie donde estaba.
Mejor así.
Mary llamó a la puerta diez minutos después de que llegaran mis maletas.
Nos abrazamos.
-Te veo estupendamente.
-No mames. Tu si que estás estupenda.
-¿Vamos a echarnos flores mutuamente? Nos reímos.¿Has terminado de trabajar?
-No wei, me queda una hora más o menos. Te da tiempo a arreglarte y descansar un poco si quieres.
La observé. Esa mujer necesitaba descargarse de problemas.
-Me doy una ducha y me echo una minisiesta. ¿Te veo en hora y media? ¿Va?
-Va! Me abrazó de nuevo, creo que aliviada de que hubiera aparecido para ayudarle.
Después de la ducha reparadora fue cuestión de minutos que me quedara frita.
Caí en un sueño profundo, hasta que mi alarma me devolvió a la realidad.
Empecé un trabajo arduo de chapa y pintura, porque frente al cansancio y la falta de sueño, o le llamo chapa y pintura o magia directamente.
Me faltaba peinarme cuando Mary tocó a la puerta.
-Ya estoooy. Al tiempo que abrí la puerta.
Mary ya llevaba ropa de calle. Sonreía de oreja a oreja.
-Qué alegría que estés aquíiiii. Y me abrazó de nuevo. Con lo rancia que yo soy y lo efusiva que es esa mujer.
-Ya estáaaaa....suéltame ya!
-jajajajaja
También reí.
Salíamos de la habitación diez minutos después.
La seguí por el hotel, hasta llegar a donde estaba aparcado su coche.
La verdad es que ese coche había pasado mejores épocas, estaba claro.
-Sé que crees que se cae a cachos. Pero es el coche de mi madre.
Levanté las manos a modo de expresión, lo que tu digas! Al tiempo que me montaba en el auto.
Salimos a Reforma y a pesar del tráfico, en veinte minutos, a lo lejos reconocí el Palacio de Bellas Artes.
-¿Has conseguido descansar? Estás muy callada.
-He dormido un poco, si. Pero desde que he pisado suelo mexicano que me invade una especie de melancolía.
Justo en ese momento estábamos un poco lejos, pero a la altura de la plaza de las tres culturas.
-2 de octubre no se olvida. Musité.
Sonrió. -Ya sabes que no! Así no ha manera de pasarse por alto tu cumpleaños.
-Exactamenteeeee.
Sonreí al tiempo que Mary entraba en Tepito.
Miré al cielo. Recordé la historia de los papalotes sobrevolando el cielo de Tepito, allá por la década de los 80, antes del temblor. Intenté imaginar como se debían ver esas calles por aquel entonces. Recordé a mami Martha. Recordé, como si fuera una película.
Los años arañan la memoria.
Mary metió el vehículo en la cochera de una casa baja. De la misma época que el coche, a juzgar por su aspecto. No me bajé del coche hasta que ella hubo cerrado la puerta y ya no podían vernos desde fuera.
-Ven, por aquí.
La casa, que por fuera parecía modesta, por dentro era amplia y con muebles nuevos. No modernos, pero si nuevos.
La señora que se acercó a nosotras era la mama de Mary. No nos conocíamos en persona, pero la reconocí por las fotos que había visto de ella.
-Owww, eres D, qué alegría conocerte al fin!! Qué contenta estoy!
-Igualmente señora. Su hija me ha contado tanto de ustedes, que es prácticamente, como si les conociera.
-Pasa, pasa.... estaba cocinando.
Me dirigió a la cocina, espaciosa como el resto de la casa. Daba a un patio interior que propiciaba una luz extra a la casa.
Sentada en un banco, frente a la mesa de la cocina estaba la que adiviné era la hermana de Mary. Estaba desgranando judías. Levantó la mirada y me sonrió al tiempo que me dijo hola.
-Hola, tu eres Daniella, verdad? Le tendí la mano.
-Si, así es. Encantada. Y me dió la mano.
Hice como si no viera las heridas de su cara.
Estaba claro que todos las veíamos, mi sorpresa no habría servido para nada.
Tenía tres grandes heridas sin cicatrizar, que surcaban su cara y dos de ellas se adentraban en su cabello.
#ptamadre !
-Siéntate... ¿Quieres un tecito?
-Gracias señora.
Mary se quedó de pie y empezó a hablar. No tenía intención de alargar esa situación.
-Dani, D va a ayudarnos. Ella sabe manejar situaciones complicadas como la nuestra.
Daniella asintió.
-Señoras, entiendo que las medidas radicales aquí no son posibles. No voy a hablar con metáforas ni adjetivos velados. Me queda claro que si la solución pasara por hacer desaparecer a ese individuo habrían sabido solucionarlo sin mi.
Su muerte provocaría una especie de vendetta y la situación en lugar de terminar se haría eterna.
Si no podemos matar al perro..... y miré directamente a Dani.
Tenemos que sacarte a ti de la ecuación. Antes de que él acabe contigo.
-Él sabe todos mis movimientos. Musitó
-No te preocupes, todo saldrá bien.
Asintió.
-Mañana acompañarás a tu madre a comprar, como todos los días. Te aseguras que todos recuerden haberte visto. Después de eso, desaparecerás. ¿Tienes todo preparado?
-Si.
La mama de Mary tomó un sorbo de su té y dejó la taza sobre la mesa con tranquilidad.
- D, mi hija estará bien?
-Yo la protegeré. Estará en México, pero lejos de aquí. Voy a brindarle toda mi ayuda. En un tiempo podrán visitarla y con un poco de suerte podrán olvidarse de toda esta mierda.
Asintió.
-¿Te quedas a cenar?
-No, se lo agradezco, pero la verdad es que estoy super cansada. Necesito dormir más que cualquier otra cosa.
Se levantó y me abrazó sinceramente.
-Gracias.
Asentí.
-Daniella, nos vemos mañana.
-Si. Sonrió, o eso creí. Su pobre cara era un poema.
Regresamos al hotel en silencio. El sol apenas se estaba retirando.
-Entro en cocina y te preparo un sandwich, no voy a permitir que te duermas sin comer nada.
-Taa bieeen... Seguí mirando la ciudad...recordé las fotos de mi hijo en el Hemiciclo a Juárez... me sentí como una anciana... ¿cuántos años habían pasado? Mil? Joder.
Entramos por la puerta de servicio, subí a mi suite al tiempo que Mary pasaba por la cocina.
Si digo la verdad, si necesitaba comer algo. Y una Coca-cola. Necesitaba una Coca-cola.
Entré en la habitación al mismo tiempo que me descalzaba.
Cambié mi camisa por una camiseta de Star Wars que rezaba: Soy del lado oscuro. Y tan cierto.
Al entrar en la zona wifi del hotel mi teléfono había enloquecido.
Parece ser que mucha gente tenía conversaciones pendientes conmigo.
Me senté en el sofá y empecé a contestar mensajes. Si digo la verdad, sólo estaba esperando mi cena. Una especie de solución para no quedarme dormida sentada.
El cansancio se me debía notar porque al llegar Mary con mi cena, no pudo más que decirme:
-Me voy, la verdad es que si se te ve cansada.
-jajajajaja, lo estoy, pa que mentirte....
-Mañana a eso de las 11 estamos aquí.
-Tranquila, ya he quedado con mi chofer y tengo la confirmación de los vuelos. Antes de que anochezca estamos en Punta Allen.
-Te quiero D.
-Y yo a ti.
Otro abrazo más. Evidentemente.
Me hubiera quedado dormida en ese sofá....pero me obligué a meterme en esa seductora cama.
Me desperté un par de veces, antes de que sonara mi despertador, pero conseguí descansar y recuperarme al 100%.
Así que cuando sonó el despertador estaba como una rosa.
Me metí en la ducha con energía renovada y justo anudarme el albornoz llamaron a la puerta, era mi desayuno. Bfff, tenía hambre canina.
Dispusieron los platos ordenadamente en la mesa del salón. Di propina y puse la televisión en marcha. Iba a desayunar tranquilamente, con tiempo, mientras me ponía al día con las noticias del mundo.
Devoraba un bol lleno de piña cuando caí en la cuenta de que mi teléfono estaba abandonado en algún sitio. Lo encontré en medio de las sábanas.
Tropecientas mil llamadas perdidas.
Trescientas mil notificaciones de whatsapp.
Bffffff.
Sentada con los pies encima de la mesa me dispuse a ver qué pasaba.
Joder.
Joder.
Lo más importante, los mensajes de Mary. No encontraban a Daniella.
Me había llamado hacía medio minuto.
Le devolví la llamada con urgencia.
Descolgó casi inmediatamente.
-La ha matado D.... No llegamos a tiempo, no pudimos... Espere demasiado... Balbuceó ininteligiblemente.
Mierda.
-Mary, estás en casa?
-Si...
-Voy!
Llamé a Juan quien por suerte estaba cerca y podía pasar por mi.
Me arreglé como pude en diez minutos y en menos de media hora estábamos camino a casa de mi amiga.
No había coches de policía.
Ni ambulancia.
Nada. Como si no hubiera pasado nada.
Le pedí a Juan que me esperara. No tenía claro que estaba pasando dentro de la casa.
-Mary, estoy aquí. Ábreme.
La puerta se abrió automáticamente.
Dentro reinaba el silencio más absoluto.
Caminé por la casa hasta llegar al patio que el día anterior me pareció tan luminoso.
En el centro, tumbado en el suelo, el cuerpo de Daniella. Su madre la acunaba mientras le acariciaba la cabeza.
La sangre las bañaba a las dos.
La señora ni me vio, su mirada estaba perdida.
Mary no estaba.
Caminé hacia la cocina sin sacarme de la mente la imagen de esas manos ensangrentadas acariciando a Daniella.
Mary estaba en la cocina.
En el banco dónde hacía apenas unas horas, Daniella desgranaba judías, había un hombre sentado. El hombre estaba manchado de sangre y tenía las manos atadas con bridas, al mismo banco.
Me miró, con resignación, no había esperanza en él.
-Mary....
-D, te quiero, pero tengo que pedirte que te vayas. Nada de lo que va a suceder aquí debería salpicarte.
Asentí.
-Te doy de nuevo las gracias, pero vete.
La abracé, como se merecía. Me marchaba, pero no estaba sola.
Le di un beso en la mejilla.
-Hablamos en unos días.
Y me fui, tranquilamente, sin prisa.
Juan me abrió la puerta del coche.
Le pedí que me llevara al hotel y no medie palabra alguna.
Me espero pacientemente mientras recogía mis cosas.
Hice un check out rápido y justo a la hora prevista estaba de camino al aeropuerto.
Llegué a Punta Allen al tiempo que el sol desaparecía en el horizonte.
La casa estaba preparada para mi llegada.
Me descalcé y me saqué los jeans. Me tiré a la piscina con la camiseta puesta. Floté en el agua durante mucho rato.
Me acerqué al borde de la piscina para coger mi teléfono.
Llamé sin importarme la hora que era en el otro lado del mundo.
Descolgó.
-Hola D, qué pasa?
-Nada... todo...no se....
- Te escucho...
-Recuerdas ese hotel en la Doctores?
-jajajajaja, si, claro que me acuerdo.
-La primera vez que fuimos a la casa azul?
-Aja.....
El día llegaba a su fin.... y la conversación apenas estaba empezando....nos llevó más de una hora.
No le dije dónde estaba, ni que había pasado pero...
Conseguí sacarme esa melancolía que me había acompañado desde la llegada a México.
Ese país llevaba el nombre de ese hombre, quisiera yo o no. Y en adelante también el de ella.
Daniella iba a acompañarme durante mucho tiempo.
Tumbada en una hamaca con la mente en blanco, solo alcancé a descubrir una gran verdad:
El cielo nocturno en Punta Allen es mágico.
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