martes, 10 de abril de 2018

Capítulo 8

X

A Coruña.
La boda.


Las bodas me aburren una inmensidad.
En cambio A estaba en su salsa.
Ella y su amiga C hablaban de las flores por su nombre. Para mi todo son....flores.
A ver, la rosa, la amarilla, la pequeña blanca, pero lo de recordar su nombre, me sobrepasa.
Por suerte, para todos, esta mujer es el control in person. Todo estaba presentado en bocetos digitales. Así es que nadie se daría cuenta de mi desconocimiento en la materia.
Mi plan era mantener un perfil bajo y pasar desapercibida.
Me había cruzado 3 veces con S, nuestro cliente y novio de la susodicha boda. No sabía que yo existía.
También tengo que decir que A estaba representando el papel contrario.
Se relacionaba con todos, estaba en su mundo, y cuando se trata de flores y eventos, ella brilla con luz propia.
S si se había fijado en ella. Le vi clavándole los ojos a A.
La novia era una cabrona. Pero saltaba a la vista que S no era un angelito.
No iba a bajar la guardia con él.

Habíamos planeado acabar con L, la novia, la noche anterior, pero no habíamos podido confirmar sus movimientos con antelación.

Entré en su suite jarrón en mano.
Flores lilas. Con micro incluido.
Necesitábamos saber cuáles eran sus planes.
Teníamos que estar seguras de que esa noche estaría sola.
A salió a comer con C, mientras yo eché mano del servicio de habitaciones. Un planazo, sandwich y escuchar a L soltar mierda y media de su futuro marido.
Menuda pareja.

Pero en media hora tenía claro que L pasaba la noche sola.
Mensaje para A y N: -Será hoy.
Necesitábamos controlar las cámaras del hotel.
N seguro, ya estaba preparando el dispositivo.

En cuanto A regresó de comer, dejamos el salón de la recepción listo para el evento y nos retiramos apenas cinco minutos antes de que llegaran los invitados.
Nos cruzamos con los novios, a los que sonreímos jovialmente.
Preparé la solución de agua y relajante muscular para L.
Con el alcohol que iba a tomar, seguro caía en cinco minutos.
N me dio 3 minutos para dejar el agua en la repisa del baño de L y regresar a la habitación de A.
Suficiente.

Me eché una mini siesta en lo que duraba la cena.
Teníamos que esperar a que L se retirara.
A aguantó la guardia, viendo como en el salón, todo transcurría según lo planeado.
Vimos como L regresaba de la fiesta y se metía en su habitación.
Íbamos a darle 10 minutos.
Necesitamos 8 minutos justos para oírla roncar.
Entramos en su habitación, la sacamos de la cama y la sentamos en su tocador.
Yo misma le regalé a la novia un set de belleza podal.
Ese con el que justamente íbamos a matarla.
Con el bisturí que había en su interior.

Hicimos que L sujetara el bisturí y se cortara primero la muñeca de la mano izquierda, y luego la de la derecha.
El bisturí resbaló de su mano directamente al suelo.
La sangre fue cayendo por el reposabrazos, directo al suelo.
Las gotas empezaron a dibujar una escena dantesca en ese suelo que hasta hace poco era de un blanco nuclear.

Recogí la botella del baño, y la coloqué en uno de mis bolsillos.
Me llevé el micro del jarrón.
Y salimos.
Todo perfecto.

Tenía plan.
Así es que me enfundé una sudadera y me fui, con la botella, los guantes y el micro, a una fiesta playera.

En la entrada del hotel había movimiento.
Algunos invitados de la recepción ya estaban retirándose.
Creo que ni me vieron.
Nadie se fijó en mi.

Llegué donde la fogata  y le busqué con la mirada.
Localizado.
Me vió y me sonrió.Vino hacia mi copa en mano.
Me descalcé.
-Rubia! Ten, tómate algo conmigo.
Era poli. Pero estaba más bueno que el pan.
Y yo soy de pan.
Le conocí el día anterior en la playa. Era surfero.
Otra en mi lugar, después de saber que era poli habría mantenido la distancia.
Pero es que....controlarse es un coñazo.

R fue a por otro gintonic, después de darme a mi el suyo.
Tiré la botella, los guantes y el micro a la fogata.
Y me senté a darle un par de sorbos a esa bebida. Llamarle gintonic era una estupidez.
Mi poli regresó y se sentó a mi lado.
-Pensé que no venías....
Le estampé un beso y no pudo más que devolvérmelo.
Cuando nos separamos nos miramos.
Pero aparecieron los amigos de R.
Eran simpáticos. Creo que todas las veces que me presentó, fue algo así como, rubia, este es J....Rubia este es D... Así es que rubia fue mi nombre toda la noche.
Bien. Conveniente.
La rubia, osea yo, me lo estaba pasando genial.
Pero de pronto mi mente volátil, se giró.
Seee.
Y decidí irme.
No pensaba despedirme.
Me estaba alejando de la fogata, cuando R alcanzó mi brazo.
-Rubia...
Joder.
Me di la vuelta.
Bua...hasta le dejaba que me pusiera las esposas.
-Me duele la cabeza y en unas horas trabajo. Suena aburridísimo, pero es lo que hay.
-Lo entiendo. Pero me pasas tu número?
-Mejor me das el tuyo.
Guardé su número en mi teléfono.
No iba a llamarle.
Me dio un beso y se fue.

Eran las 5:30 cuando llegué al hotel. Me duché y pasé un Ok a A.
Puse la alarma a las 10 y me tiré en la cama dispuesta a dormir, sin pensar en nada más.
Dormí dos horas y me desperté.
El poli.
D me mandó un mensaje.
-Te queda un día libre, verdad?
-Si. En qué estás pensando?
-Dile a A que te deje en Porto. Nos vemos ahí esta tarde. En el Vincci.
-Ok

Eran las 10:30 cuando salí de mi habitación.
El pasillo era un hervidero.
La gente murmuraba.
Me hice paso hasta el ascensor.
Tenía que pasar por recepción para salir al jardín dónde se celebraría la boda.
Y justo allí estaba él.
R.
Nos miramos. Me saludó con un movimiento de cabeza y se acercó.
-Buenos días, Rubia...parece que la novia de tu boda se ha suicidado.
-¿Qué dices?
-Lo que has oido. Parece que la boda no se celebra.
-Tengo que hablar con mi jefa! Luego te llamo.
Me fui a paso rápido hasta el jardín.
Allí les dí la noticia a A y a todo el equipo.

S llegó representando el papel de afligido.
L se había suicidado y evidentemente todo quedaba anulado.
Eramos un equipo resolutivo. Estábamos alucinando por lo de L, pero desmantelamos en 0.5".
Comimos con C y su marido. Como diosas, la verdad.
Estaba harta de sandwiches.
Así es que hice un esfuerzo y me zampé una mariscada.

Nos despedimos.
Cuando nos quedamos solas le dije que había quedado con D en Porto.
Y como aquí nos apuntamos a lo que haga falta, A se apuntó a la escapada.
Me senté en el lado del acompañante.
A adora conducir.
Llamó a N para que reservara una habitación para ella.
Desbloqueé mi móvil.
Contesté tres whatsapp.
Busqué a R en mi lista de contactos.
En su foto de perfil salía con el traje de neopreno bajado hasta la cintura, tabla en mano y sonriente.
Joder.
Vale, no le escribí.
Pero no le eliminé.
Demasiado guapo.

Los polis guapos traen problemas.
Y el pan, el pan engorda.

Bufff , iba a echarme una siesta del diez.
Porto, allá vamos.






























miércoles, 4 de abril de 2018

Capítulo 7

A

A Coruña
La boda.

Llovía. Como de costumbre. Siempre que piso estas tierras, llueve.
Pero la previsión metereológica para  los siguientes días era estupenda.
Así es que nos esperaba una boda fantástica.
Era un decir.
Boda lo que se dice boda, no habría.
Pero nos estaba quedando preciosa.
C me estaba ayudando. La admiro. Es una creativa impresionante. Su ayuda es siempre bienvenida.
Siempre intento separar las dos personas que hay en mi. Así es que la florista y la asesina van por caminos distintos. C solo es amiga de la florista. A mi otra parte....no la conoce.

X estaba conmigo.
La boda era nuestra tapadera. X como mi ayudante pasaba desapercibida, estando siempre, presente. No se le escapa nada.
Las bodas le cagan la existencia...ella es más de tablas de Ouija y muñecos de budú, pero reconozco que se estaba comportando. Tal pareciera que su mundo fuera este.
Somos unas actrices estupendas.

Él también. También es un actor estupendo.
Pensé que se desmoronaría.
Que intentaría parar todo eso.
Él no sabía quienes eramos nosotras.
No sabía que nos había contratado para matar a su futura mujer.

Cuando aceptamos el trabajo, a S le quedó claro, que por contrato, mi empresa debía ser la floristería encargada de su boda, y un catering al azar, el encargado de la recepción, un día antes de la boda y de los dulces del convite.
Por todo esto X le tenía vigilado.
S aparentaba tranquilidad, pero sospechábamos que en su interior intentaba adivinar quién sería el encargado de matar a su "amada" L.

Nuestro plan?
Era fácil.
Ibamos a intentar que L se suicidara.
Conociendo la historia de L, eso no iba a pasar.
Tendriamos que....ayudarle un poquito.
Lo habíamos intentado un día antes, pero no habíamos conseguido tener a la novia sola.

X iba a colocar las flores de la habitación de L, durante su  sesión de maquillaje, para la recepción de esa tarde.
Teníamos que intentar saber sus movimientos.
Estábamos casi seguras que esa noche estaría completamente sola.
Anulando ese casi, teníamos garantizado el éxito.
Un micro en el jarrón haría que X controlara esa situación.

Me fuí a comer con C.
Le obligué a sacarse de la cabeza el marisco, porque a mi, me apetecía tortilla de patatas. Estoy loca, lo se, sólo a mi se le ocurre desear tortilla en Galicia, por encima del marisco.
C dando veracidad a mis opiniones sobre su conducción, conduce como una loca, se plantó en el restaurante en 0.5"
Nos tomamos nuestro tiempo, comimos sin prisas.
Mientras X sacó ese casi que nos molestaba en la ecuación.
Así es que descarté el gintónic post tortilla que me ofreció C, es una mala influencia, lo se, y decidí repasar el planing de la boda.

C me dejó en el hotel y justo cruzar la puerta me alcanzó S.
Sonriente.
Le devolví la sonrisa fijándole la mirada.
Ese hombre me interesaba.
Le comenté que iba a repasar todo, para que no hubiera ningún inconveniente.
-Siempre hay inconvenientes, no te estreses tanto. Te veo luego...
En ese instante, viendo como se alejaba,  me pregunté, si ese hombre sería de los que fingen llorar, cuando su novia se suicida.

Las cámaras IP del salón nos permitieron estar en la recepción, sin estar.
N seguía siendo nuestros ojos.
Todo según lo previsto.
A las doce, cual Cenicienta, L decició retirarse. Estaba agotada.
Siguiendo su costumbre, se desnudó, se colocó su camisón de blonda, se desmaquilló, se lavó los dientes y se enjuagó con la botella de agua, que acertádamente,dejamos en la repisa del baño.
L nunca consumía agua del grifo.
X le había diluido un relajante muscular, que junto al alcohol ingerido sería demoledor.

A los diez minutos, entramos en su habitación. La sacamos de la cama.
La sentamos en su tocador.
Dejamos que su nuca reposara en el respaldo de la silla.
Sabíamos como íbamos a hacerlo.
Alguien le había regalado a la novia, un set de esos de belleza podal.
Esos sets tan completísimos, traen un pequeño bisturí.
Hicimos que su mano derecha asiera ese bisturí y que cortara verticalmente su muñeca izquierda.
La sangre brotó.
Sus ojos intentaron abrirse.
Hicimos lo mismo intercambiando las manos.
La sangré también brotó de la muñeca derecha.
Colocamos los brazos y las manos en los reposabrazos de la silla.
Dejamos que el bisturí se resbalara de la mano ensangrentada, al suelo.
Moriría suavemente casi dulcemente.

Caminamos hacia atrás.
Repasamos.
Recuperamos el micro del jarrón.
Salimos y caminamos hacia las escaleras.
Nos sacamos los guantes, uno dentro del otro.
Los guardamos en los bolsillos.
Apenas eran la 1 cuando regresamos a nuestras habitaciones.

X se puso su sudadera O'neill. Con su pelo rubio corto, parecía una surfera.
N había restaurado las cámaras del hotel, que ya funcionaban en modo normal.
En las cámaras se vería salir a X, entrar en el ascensor y bajar al lobby.

Había una fiesta en la playa.
Una de esas con fogata.
Iba a quemar los guantes y el micro.

Regresó a las 5:30 de la mañana. Por eso de hacer veraz la fiesta, nada que ver con que fuera una fiestera.
Se dió una ducha y se tiró en la cama.
Me mandó un Ok y se durmió en cuestión de segundos.

Pasé el Ok a N.
Y secundando a X me quedé dormida.

Mi despertador sonó a las 7:30.
Me duché y bajé a desayunar con total normalidad.
Y ahí estaba él.
S.
Me saludó con un movimiento de cabeza.
Hice lo mismo y le regalé una sonrisa.
Empecé a desayunar mientras repasaba el periódico digital.
S se acercó a mi mesa.
Apartó una silla y sencillamente dijo: voy a acompañarte, te importa?
Dejé a un lado el Ipad al tiempo que él empezaba una conversación trivial.
La conversación era trivial, su mirada no.
Me aguantaba la mirada.
Su móvil sonó.
Empezaba el show.
En ese momento lo ví claro. No, no era de los que lloraban.
Esperé a que colgara y sin que yo pudiera preguntarle, me dijo: te dejo. L no da señales de vida. (Con todo el significado que esa frase tenía para ambos.)Voy a despertarla que seguro se ha quedado dormida.
Claro que si guapi.
Le sonreí a modo de despedida.

Me terminé el café y fui a encontrarme con C.
Ibamos a empezar a colocar la decoración.
C me prestaba su Vespa primavera 75 blanca. Una preciosidad. Iba a ser lo primero que verían los invitados al salir al jardín.
Justo estábamos viendo nuestros bocetos, para proceder a colocar, cuando empezamos a ver revuelo.
C empezó a preguntarse que pasaba.
X llegó con la noticia. La novia se había suicidado.
Había llegado la policía.
Era evidente la suspensión de la boda.

Tal vez con excesiva frialdad le dije a C que volviera a cargar la Vespa en el remolque, que no ibamos a dejarla ahí.
Al fondo vimos a S hablando con los del catering.
Se acercó a nosotras.
-Yo...no se muy bien que se hace en estos casos...estoy un poco...no se...aturdido...L...L...se ha suicidado. Una mueca en su cara...casi pensé que lloraba...pero no.
La boda se anula...perdonadme...yo...mi padre arreglará todo con vosotras...gracias...
Y se fue.

Nos miramos...C estaba flipando...nosotras hicimos ver que también...
Decidimos guardar todo.
C gestionó el tema floral.
X y yo empezamos a desmantelar.

Comimos con C y su marido, al que adoro igual que a ella.
Y no fui capaz,de decir que no, de nuevo al marisco.
Galicia calidade.
No hace falta decir que el tema de conversación era L.
Estábamos todos estupefactos.

Nos despedimos, porque al cancelar la boda, podíamos regresar antes a casa.
Cargamos todo en la furgoneta.
X había quedado con D en Porto, así es que tenía que desviarme un poco.
Pero conducir me relaja y Porto me encanta.

En cuanto nos montamos en la furgo llamé a N.
-Píllame una habitación con estas locas. Me quedo con ellas en Porto. 😚


¡A las locas también las adoro!