Reus
Estábamos como cabras. Estaba claro.
D que en sus momentos de locura transitoria, nos alentó a todas a hacernos un tatuaje en conjunto. Venga. Yo que no había querido hacerme nunca ninguno, ahí estaba.
Claro que si....soy empática. Me reí y todas me miraron.
-Me río sola. Ya está, no es lo más loco que hago.
Se rieron.
La primera había sido O, su primer tatuaje.
Todas no tatuábamos en el mismo sitio, la misma palabra.
Después de O le había tocado a X.
Le seguía A, que justo estaba a punto de terminar.
Un tatuaje de estos se hace en poco tiempo.
La chica que nos tatuaba ya había tatuado a D en otras ocasiones, era simpática.
No se yo si había entendido el por qué de nuestro tatuaje.
-Tu turno!! Me dijo A
Joder.
Pues vale.
Éramos un puto clan.
Extendí la mano izquierda.
La palabra iba en la muñeca.
La chica procedió con la limpieza de la zona. Cambió las protecciones....
-Casi no te va a doler. Solo sentirás los pinchacitos. Si ves que no puedes aguantar, por lo que sea, paramos, descansas y seguimos luego.
-No, no, no. Aguanto, está claro. Claroscuro más bien, pero no se lo diría.
Si ellas no habían muerto yo tampoco.
Los pinchacitos como los había llamado ese ser del averno/tatuadora, dolían, no de morir por ese dolor, pero dolían. Confieso haber tenido un poco de ganas de lanzarle algo...tipo piedra. Pero no.
Me comporté, total era cosa de diez minutos.
Buaaaa, me encantaba.
Me sentía super orgullosa de que todas nosotras lleváramos el mismo tatuaje en el mismo sitio.
Buenoooo, exactamente igual no.
D que tiene que ser la puta nota discordante decidió hacérselo en rojo. Ahí ella, sencillita, para pasar despercibida.
Y un poco más grande, que el de las demás le parecía pequeño.
Pero desengañémonos, le quedaba bien, en todos los aspectos.
Le faltaban a D dos letras para terminar cuando mi teléfono emitió un sonido. Una notificación.
Habían encontrado el cuerpo de Marc Santander, en su casa de Pals.
Hice un pantallazo y se lo pasé a todas.
D nos miró por el rabillo del ojo.
No podía ver la notificación, pero había escuchado como lo recibíamos todas. Le levanté un pulgar.
Las otras sencillamente leyeron la nota y volvieron a guardar los teléfonos.
Menos X. Ella se afanó a contestar a alguien por whatsapp.
Le contestaron y ella contestó.
Estaba enfada, o molesta, no sabría decirlo.
¿Qué estaba pasando?
Caí en la cuenta que llevaba días sin hablar del poli...
Ptm.
Parecemos tías normales, pero no lo somos. Convivir o tener una relación con nosotras, tal vez no sea tan fácil.
Estaba paseando la vista por los dibujos de la tatuadora, colgados en la pared.
Me detuve en la imagen de un caballo. Con un fondo de plumas indias.
No me tatuaría nada parecido a eso en la vida, pero el dibujo era muy bonito.
El dibujo me recordó al llanero solitario.
Mierda.
Llevaba días sin quedar con Jordi.
Desengañémonos había pensado en sexo.
Ow si.
De hecho había pensado en la fiesta de disfraces, donde nos conocimos.
Sonreí.
Saqué el teléfono del bolsillo trasero de mi pantalón y le escribí un mensaje.
-Oye...sigues teniendo esas botas de cowboy con el sombrero a juego...
Me contestó al momento.
- 😆 ¿Quieres al llanero solitario?
-Siiiiiiii.
-Solo si tu te peinas unas trenzas...
-Hecho!! ¿Nos vemos hoy?
-Claro que si, ¿vamos a jugar a vaqueros?
-Mmmmm, no se...hoy me veo más como Pocahontas. Indios y vaqueros? Con treeeenzaaaassss, que siiiii.
-💓💓
Guardé el teléfono, al tiempo que D se levantaba.
-Hagámonos una foto!! Dijo O, casi chillando.
Las otras pusimos los ojos en blanco, no nos gustan mucho las fotos.
Pero accedimos.
La criatura del averno, a la cuál dicho sea de paso, ya no odiaba, nos hizo tres, para que pudiéramos escoger la que nos diera menos rabia.
-Vamos a tomar algo! La euforia de A, no contagió a D
-Me toca hacer de madre. Ya sabéis que de pronto siento ataques de culpabilidad y siento que soy #malamadre
-Gilipolleces! Soltó X. ¿Quién se atrevería ni tan siquiera a pensar algo parecido?
-Bffffff. Qué te cuento....un hijo de 17 y una hija de 9, egoistamente se atreverían a decir que paso poco tiempo con ellos.
Levanté la mirada como clamando al cielo. #mecagoenlamaternidad
D se despidió de nosotras en la puerta. Se alejó mientras levantaba la mano, haciéndonos el saludo vulcano. La visualice con las orejas puntiagudas y el cabello a lo Leonard Nimoy.
No pude más que sonreir.
Definitivamente la palabra que nos habíamos tatuado nos identificaba a la perfección...y la llevaríamos a perpetuidad.
WEIRDO
No podía ser otra.
Radiohead volvió a sonar en mi cabeza... pero esta vez, todas ibamos vestidas con los trajes de Star Trek y estabamos en la Enterprise.
Dios...cuan real era lo de Weirdo.
"But I'm a creep
I'm a weirdoWhat the hell am I doing here?
I don't belong here, oh, oh"