jueves, 25 de octubre de 2018

Capítulo 18

D
Maybe I maybe you.


El delantal ensangrentado reiteraba lo de mi "descentramiento".
Miguel estaba sentado en el suelo. Debajo de él empezaba a dibujarse un cerco de sangre. Su sangre, que emanaba de las dos heridas que le había infligido.
Había necesitado dos.
Estaba claro que necesitaba parar, tomar distancia, centrarme de nuevo.

Vale, si miraba el lado positivo, que por sorprendente que pareciera existía, no había señales de mi en esa casa ni en el individuo.
Tenía que salir como había entrado, sin tocar nada, sin dejar rastro.
Sin el delantal.
A pesar de la proximidad de Halloween, no creí que fuera buena idea pasearse a lo Carrie, cubierta de sangre.

Había llamado a la puerta de Miguel, vestida cual ama de casa de los cincuenta. Un poco pin up, que evidentemente era el rollo que le iba a Miguel.
Llevaba puestos unos guantes, un bol lleno de masa apoyado en mi cadera y unas varillas con las que movía la masa, como si estuviera haciendo algo con ella.
Tardó un poco en abrir la puerta, creo que no quería hacerlo, hasta que vio a la mujer de sus sueños como batía huevos en el rellano de su puerta. Eso claramente anima a abrirla.

-Hola.Sonrió.Pobre.
-Owww, holaaa. Ante todo vas a tener que disculparme por llamar a tu puerta con el bol en mano, pero si dejo de batir se baja. Emití una risita tonta.
-Ya veo. Dime, ¿en que te puedo ayudar?
-¿Tienes azúcar? Asintió al tiempo que me hacía pasar y cerraba la puerta tras de mi.
-Tu casa es tan...moderna...
-A pesar de que prefiero lo clásico, lo "moderno" como tu lo llamas, me parece más funcional.
Dejé el bol en la mesa de la entrada y acorté la distancia que nos separaba. Cuando se detuvo frente al armario de la cocina mi cuerpo se pegó al suyo, cuchillo en mano y aprovechando la estupefacción del hombre, se lo clavé en el cuello.
Mi cuerpo no inmovilizó el suyo, él tenía más fuerza y alcanzó a darse la vuelta. De ahí la segunda herida, en la ingle.
Me aparté y su cuerpo resbaló hasta quedar sentado en el suelo de su cocina, con una mano en la ingle y otra en el cuello. Casi poético.

Me quedé viéndolo.
Agonizando.
Sus últimos alientos de vida.
La sangre casi llegaba a mis pies. Me aparté un poco más. Mis huellas no debían estar ahí.
Volví a la realidad y caminé hacia donde había dejado la masa de ese pastel ficticio.

Sumergí el cuchillo en la masa.
Me saqué el delantal y con la parte posterior me limpié la cara, las manos y los brazos. Hice una bola con él y lo anudé, dejándolo lo más pequeño posible.
Lo metí en el bol, dentro de la masa.
Sorprendentemente la masa había crecido. No pude evitar reírme de ello.
Me quedaban los guantes, pero repasé todo con un barrido general. No quería dejar rastro.
Me convencí a mi misma de que todo estaba en orden.
Me saqué los guantes que por supuesto, fueron a parar al mismo sitio que el resto de pruebas.
Coloqué el bol en la cadera y usé la falda para no tocar el pomo de la puerta con la mano.

Ninguno de los dos vecinos podía verme desde sus casas, estaban todos fuera.
Así, con tranquilidad me dirigí hasta la puerta de entrada de la propiedad, donde había dejado mi bolsa.
Joder, iba a tener que sacrificar la bolsa. Era de Bimba y Lola, e iba a pasar a ser inservible, desde ya.

Ptm
Saqué las gafas de sol, me las coloqué, cogí las llaves del coche, aparcado cuatro calles más allá y no pude evitar suspirar antes de tirar el bol dentro de la bolsa.
A tomar por culo la bolsa.
La colgué en mi hombro y salí tan campante.
No había nadie en las calles.
Horario laboral en ciudad dormitorio.
Todo controlado.

Llegando al coche metí la bolsa en el maletero y recuperé mi teléfono, guardado con la rueda de recambio.
Me senté y le mandé un ok a N, obviando el resto de conversaciones que reclamaban mi atención.
Su respuesta fue un pulgar levantado.
Tiré el Iphone en el asiento del copiloto y me fui de allí lo más rápido que pude.
Tenía que regresar a casa evitando peajes y dando trescientas vueltas a esa ciudad, para evitar las zonas que tenían cámaras.
Lo tenía memorizado.
Salí según lo previsto, pero con dos horas de retraso según lo planeado.
A ver como iba a explicar que me quedé plantada frente a ese hombre, viendo como se desangraba.
Joder.

Le di a la lista de reproducción y me dispuse a darlo todo cantando.
El teléfono recibió una llamada y al estar sincronizado con el coche, en la pantalla me indicó que era H.
Bua.
Contesté.
-Holaaaa, ¿he olvidado una cita con usted,doctor?
-Pues no, la última vez que la revisé estaba usted más sana que una manzana. Una manzana deliciosa, dicho sea de paso.
-Oww, doctor, es usted un adulador. Voy a pensar que esta llamada es porque desea usted pedirme algo.
-Sin duda acertaría en lo de desear. Usted me hace conjugar ese verbo en primera persona.
-Jajajajajajajajajajaja. 
-¿Vas conduciendo?
-Mmmmsiii, he ido a ver a mi madre. Tenía papeles suyos y esta mañana, sin pensarlo mucho me he escapado.
-Vaya, yo que iba a preguntarte sin querías comer conmigo.
Bua, corriendo igual llegaba a la hora de la cena.
-Pues va a ser que no....pero cenamos?....si quieres...
-Termino tarde, me esperas?
-Mmmm, bueno, ceno con los niños, te espero, no prometo que despierta....pero puedes despertarme con un  haagen dazs de cheesecake en la mano,  please...y con eso tienes asegurado un éxito bastante rotundo.
-¿Qué tal si lo cambio por el de café?
-Bfff, pues no se que decirte, jajajajajaja.... está bieeeen, el de café!
-Listo, tenemos una cita. Te quiero, conduce con cuidado.
-Yessss, don't worry. Besos.

Al colgar,  la música reanudó  desde el punto en el que se había quedado, sobresaltándome, porque el volumen estaba a tope.
Pero no lo bajé, o no.
Cantar mientras conduzco me encanta y me quedaba un largo viaje por delante.

"...You look up to the sky
With all those questions in mind
All you need is to hear
The voice of your heart
In a world full of pain
Someone's calling your name
Why don't we make it true
Maybe I, maybe you...."

Scorpions, ¿por qué no?